Jabier Larrañaga, director de elgoibar ikastola

"El regreso tiene que ser con margen mínimo para el error"

16.05.2020 | 23:35
"El regreso tiene que ser con margen mínimo para el error"

donostia – Enviar de la noche a la mañana a 1.055 alumnos a su casa, tal y como ocurrió el 13 de marzo, fue una "situación inesperada y grave, que nos ha obligado a ir adaptándonos día a día a la realidad", admite Jabier Larrañaga, director de Elgoibar Ikastola, un centro con algo más de un millar de alumnos de 0 a 16 años. Desde entonces, asegura, vive en una "locura diaria": "Lo que puedo decir, ante todo, es que la respuesta de los alumnos ha sido muy buena y el seguimiento y la ayuda de las familias ha sido muy importante. Sabemos qué esfuerzo ha supuesto".

Su centro, en particular, no se vería muy afectado en la propuesta de rearranque del Gobierno Vasco, porque solo tendrían que dar cabida a los alumnos de 4º de ESO, pero la decisión del regreso, asegura, "se tendrá que tomar, en todo caso, con una previsión, con el acuerdo del consejo rector, porque somos una cooperativa; y con las familias, cerca de 700", dice.

Larrañaga defiende la tesis de Ikastolen Elkartea. ¿Clases presenciales en mayo y junio? "No lo descartamos con aquellos que lo necesiten, pero hay que planificarlo muy bien. Tiene que ser lo más controlado posible, con margen mínimo para el error. Tenemos que actuar con prudencia. Todos deseamos que vuelva la normalidad, pero no sabemos cuándo será y antes de hablar con las familias tenemos que tener un plan", explica.

El mayor recelo, reconoce, "son los miedos, sobre todo en el aspecto sanitario. Hacer respetar todas las medidas de prevención y seguridad es difícil, por eso vemos que las decisiones que tomemos tienen que ser muy medidas", afirma. Y más, añade, con alumnos en la antesala del verano.

"No hay más que ver los primeros días de la desescalada, que han sido un poco caóticos. En los bares, en algunos casos, ni clientes ni propietarios tenían claras las respuestas a ciertas cuestiones. ¿Podemos hacer eso con un número importante de alumnos?", pregunta.

Pero la mirada de la comunidad educativa ya está puesta más allá, según reconoce Larrañaga; en el siguiente curso, que seguramente estará condicionado también por el COVID-19. Por eso considera importante avanzar con "prudencia, sin pasos atrás, y buscando un alto grado de concienciación por parte de alumnos, familias, profesores y resto de empleados (un centenar en total)". Pero sobre todo, insiste, "hay que medir muy bien los pasos con los más pequeños. Hay que redefinir la dinámica de las clases, el material didáctico a utilizar, los juegos, el número de alumnos por aula y la limpieza...".

Las medidas a aplicar para el regreso a las aulas las llevan pensando desde hace semanas: mascarillas, guantes, readecuación de espacios, entradas y salidas, circulación por pasillos y zonas comunes y "pantallas protectoras en algunos casos". Un protocolo que seguir a rajatabla.

Aún así, añade: "Incluso conociendo bien los protocolos, es necesario crear unos hábitos. Tenemos que escalar la normalidad y en ese camino, a nivel organizativo habrá que utilizar fórmulas diferentes. No sabemos la evolución de la pandemia, y tendremos que ser valientes en las decisiones, al no tener certezas absolutas, pero prudentes al mismo tiempo, porque todo apunta a que durante un tiempo, al menos a medio plazo, seguiremos condicionados por el virus", señala.

En esta primera fase de confinamiento, Larrañaga asegura que "nos ha ayudado la amplia trayectoria y la experiencia que teníamos en el uso de tecnologías y materiales digitales desde hace años, ya en 2012 fuimos una de las ikastolas que participó en la experiencia piloto del proyecto EKI en su versión digital", y la seguimos utilizando hoy. Y confía en todo ese caudal para afrontar lo que venga.

"Somos un centro acostumbrado a la experimentación, que siempre ha estado presente en proyectos de innovación y de mejora continua de nuestros planteamientos y procesos; hemos ido incorporando en nuestra dinámica todo aquello que ha funcionado, con pasos medidos pero firmes, y extendiéndolos a toda la organización y sistematizándolos. Todo ello crea una cultura en el centro, que nos ha sido de mucha ayuda a la hora de amoldarnos a esta nueva situación", concluye.

"No descartamos las clases presenciales para aquellos que lo necesiten ahora, pero hay que planificarlo muy bien. Hay que actuar con prudencia"

"Seguiremos condicionados por el virus al menos a medio plazo y habrá que buscar un alto grado de concienciación de alumnos, familias y profesores"