Andalucía obligará a mover ficha

Una hecatombe socialista en la cita de hoy podría llevar a Sánchez a remodelar su gabinete l La previsible reelección de Moreno solo alberga la incógnita de si el PP necesitará de Vox y cómo la gestionará Feijóo

19.06.2022 | 01:26
Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo se saludan el día en que confrontaron sus proyectos por vez primera en el Senado. Foto: Efe

donostia – O mucho se han equivocado los institutos de opinión, entre voto oculto e indecisos, o Juanma Moreno saldrá esta noche reelegido presidente de la Junta de Andalucía. Falta por saber el cariz y las consecuencias de su previsible victoria. ¿Se acercará a la mayoría absoluta? ¿Necesitará de Vox para ser investido? ¿Se bastará para superar él solo a toda la izquierda? ¿La hecatombe socialista será histórica? Y, sobre todo, ¿qué consecuencias tendrá en la gobernabilidad del Estado a corto plazo? Más de 6,6 millones de ciudadanos andaluces se encargarán de esbozar un escenario que servirá de termómetro de la situación política más allá de si supondrá un nuevo ciclo que, con las municipales y autonómicas en el horizonte, vire irremediablemente hacia la derecha. El proyecto de Pedro Sánchez, o al menos sus intenciones, podría quedar varado en el que era el feudo por antonomasia del PSOE, el santo grial en el que gobernó durante 40 años y en el que podría cosechar hoy su derrota más histórica.

El Ejecutivo de coalición arrastra el desgaste propio de una legislatura marcada por diversas crisis (la pandemia, las consecuencias de la invasión rusa en Ucrania que ha desbocado la inflación, la cuestión argelina..., entre otras) y las batallas internas, y lo padece justo cuando el PP reemprende su escalada de la mano del liderazgo de Alberto Núñez Feijóo tras enterrar su propia erupción y aparcar el lastre que le ocasionaba la alargada sombra de la corrupción que, casualmente en el Palacio de San Telmo, no ha abandonado al socialismo a cuenta del caso de los ERE. Todo apunta a que un batacazo obligaría a Sánchez a intervenir quirúrgicamente su gabinete con una nueva remodelación de ministros después de que el anterior experimento –más pensado para gestionar una recuperación económica y el reparto de fondos– no haya surtido efecto tras desprenderse de rostros como Carmen Calvo o José Luis Ábalos que sostenían su estrategia. No se descarta que algunos de quienes ahora ocupan carteras acaben postulando por algún bastón de mando de las grandes ciudades y aliviando la urna autonómica, todo con tal de atrapar oxígeno en la recta final de la legislatura. Al ministro de Presidencia, Félix Bolaños, no le dan las manos para apagar tantos fuegos.

Entre los nombres que se barajan, y desvelaba en plena campaña andaluza El Periódico, se halla el del titular de Cultura, Miquel Iceta, que podría competir con Jaume Collboni por pujar por la Alcaldía de Barcelona; y a los que se unirían los de la responsable de Sanidad, Carolina Darias, posible candidata en Las Palmas de Gran Canaria; y la ministra de Ciencia, Diana Morant, a quien la colocan peleando por Valencia. Sánchez quiere evitar que la estación andaluza ponga de relieve que ha perdido fuelle después de que fue él quien se erigió en valedor del candidato Juan Espadas, un desconocido más allá de haber sido regidor en Sevilla, que desbancó en las primarias a Susana Díaz sin tiempo para fajarse. Bajar de la barrera de los 33 escaños de 2018, o del millón de votos, supondría algo más que un fracaso y no tardarían en aparecer críticas internas sobre el desacierto de haber desmantelado la estructura socialista y de haber colocado al frente a un dirigente con escaso índice de conocimiento.

Ello, frente a un PP que llegó al poder en la Junta con sus peores números y apoyado en el arreón que pegó entonces Ciudadanos y la abstención de Vox. Nadie daba un duro por el futuro del popular Juanma Moreno (entonces Moreno Bonilla), que fue creando un aura moderado al estilo Feijóo mientras a su izquierda se batían en duelo día sí y noche también. De hecho, la campaña del presidente en funciones se ha desarrollado muy a la gallega, personalizada en su figura y sin protagonismo de las siglas, siendo su mayor peligro el exceso de confianza de su parroquia, a la que parecen haberse unido socialistas desencantados, un puñado de afines a Vox y, sobre todo, el aluvión de apoyos que hace cuatro años tuvo la formación naranja de Juan Marín, hasta la fecha vicepresidente andaluz y capitán de un barco cuyos 21 tripulantes, incluido él, pueden acabar hoy por el desfiladero, como antes les ocurrió a sus compañeros de Catalunya, Madrid y Castilla y León.

la ultraderecha Esta cita es otro termostato para calibrar el grado de alcance de la ultraderecha, precisamente donde el partido de Santiago Abascal consiguió por vez primera representación parlamentaria autonómica. Tras alcanzar poder entrando en el Ejecutivo castellano de Alfonso Fernández Mañueco, Vox exigiría idénticas condiciones, y políticas, a cambio de su aval a la investidura de Moreno. La sobreactuación de su candidata Macarena Olona parece haber detenido las elevadas expectativas pero con la extrema derecha es mejor no detenerse en predicciones porque el descorche de las urnas casi siempre le reporta pingues beneficios.

La otra clave de estos comicios será comprobar qué aceptación tienen las candidaturas a la izquierda del PSOE. Una de ellas, Por Andalucía, reúne a Podemos, IU y Más País y puede verse como un ensayo de lo que en un futuro puede ser el proyecto de la vicepresidenta del Gobierno Yolanda Díaz, que irrumpió el pasado domingo para asegurar su disposición a dar el paso y que su plataforma Sumar sea marca electoral en las próximas generales. La configuración de esta papeleta a varias bandas no estuvo exenta de polémica y la ministra de Trabajo intervino en el último momento para apoyar explícitamente a Inma Nieto como candidata de la coalición. Todas las fricciones surgidas a lo largo de la negociación terminaron por abrir un cisma entre IU y Podemos, con quien ella misma no esconde que se ha generado un nerviosismo que dice no comprender. Por otro lado, cabe estar pendiente de la cosecha de Adelante Andalucía, que la antes representaba a los morados y se quedó en 17 escaños, y que ahora sigue abanderando Teresa Rodríguez pero por su cuenta, tras las desavenencias que le condujeron a refundar esta oferta con un tinte netamente andalucista.

Echada la suerte, y si los pronósticos no fallan, Sánchez tendrá otra ocasión para poner a prueba su manual de supervivencia. Y van... Solo que esta vez el tiempo, y no solo las circunstancias, juega en su contra. l

las claves

l ¿Mayoría absoluta del PP? Los sondeos reflejan que Moreno podría no solo superar al conjunto de la izquierda sino rondar los 55 escaños y no depender de nadie.

l El PSOE y los 33 de Díaz. Descender de la marca que dejó su predecesora, cuando logró una victoria estéril en 2018, haría saltar todas las alarmas en Ferraz.

l La coalición de izquierdas. Por Andalucía pone a prueba la resistencia del principio de proyecto que quiere tejer Yolanda Díaz. También se mide el empuje del andalucismo de Teresa Rodríguez y su Adelante Andalucía

l ¿Desaparecerá Ciudadanos? Quedarse a cero supondría la puntilla pese a que un solo escaño, el de Marín, puede ser clave.

"El Estado de bienestar es el mayor patriotismo; no hacía falta que se fuera Casado porque es el mismo PP de siempre "

pedro sánchez

Presidente del Gobierno español

"Si el PP no obtiene una mayoría absolutísima y al PSOE le molesta Vox, que dé la solución con una abstención"

alberto núñez feijóo

Presidente del PP

noticias de noticiasdegipuzkoa