El espionaje a Sánchez: en plena gestión de los indultos y la crisis marroquí

El Gobierno español ha dicho que el pinchazo a los teléfonos de su presidente y de Robles es "externo" sin aclarar su origen

02.05.2022 | 17:39
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez

El Gobierno español ha dejado más dudas que certezas en su comparecencia para revelar el espionaje que han sufrido los móviles de su presidente, Pedro Sánchez, y la ministra de Defensa, Margarita Robles. El ministro Félix Bolaños se esmeró a la hora de recalcar que fue un espionaje "ilícito y externo", pero no aclaró qué quiere decir con que sea externo y evitó responder si se refería a un país extranjero. El hecho de que tampoco pudiera detallar qué clase de información robaron los piratas de los móviles de Sánchez y Robles no ayuda a arrojar pistas sobre los autores o las motivaciones para infiltrarse en sus teléfonos. Solo se ha precisado su volumen en gigas y megas, pero no su contenido.

LOS INDULTOS: ¿LA TEORÍA DE LAS CLOACAS?

En estas circunstancias, a tientas y sin ningún tipo de luz que arroje claridad, se ha puesto el foco en el contexto que vivía el Estado español en aquel momento, en mayo y junio de 2021. Por un lado, en aquella época, el Consejo de Ministros aprobó los indultos a los líderes soberanistas del procés catalán, incluido el exvicepresident y representante de ERC, Oriol Junqueras. A Bolaños se le preguntó expresamente por esta hipótesis, y rechazó hacer "conjeturas".

Si esta hubiera sido la causa del espionaje, reforzaría la idea de que la operación pretendía investigar al soberanismo catalán y todo lo que tuviera que ver con la gestión del deshielo político con el Estado español, tras el referéndum y la suspensión del autogobierno durante el mandato de Rajoy. Y trasladaría la idea de que pudo haber elementos incontrolados a nivel policial o de los servicios secretos que actuaron desde dento del Estado pero al margen de él para cuestionar ese deshielo y torpedearlo, aprovechándose de su posición para utilizar el programa de espionaje Pegasus. De hecho, según se decía hasta la fecha, solo pueden adquirir ese programa los estados. Pero no parece que Bolaños deslizara esa hipótesis cuando habló de elementos externos. Los partidos, en cualquier caso, han vuelto a pedir claridad, como lo hicieron PNV y EH Bildu.

EL CONFLICTO CON MARRUECOS

Por otro lado, en aquella época se desataba la crisis diplomática con Marruecos por la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en un hospital del Estado español. Su estancia en Logroño en abril provocaría un mes después una oleada de presión migratoria en las vallas de Ceuta y Melilla, un recurso habitual de Marruecos para realizar un marcaje al Estado español. Es una crisis que, al menos en teoría, ha pretendido cerrar hace poco el Gobierno español con su polémico giro sobre el Sahara.

Sánchez ha dejado en la estacada las demandas saharauis y se ha alineado con la propuesta de autonomía de Marruecos. Se ha señalado que Marruecos posee el programa Pegasus, e incluso fue acusado de espiar al presidente francés, Emmanuel Macron, aunque también hay informaciones que señalan que el propio monarca alauí fue investigado. Bolaños tampoco aclaró si cuando decía que el espionaje es externo se refería a un país extranjero.

DOS CAUSAS RELACIONADAS O INDEPENDIENTES

De hecho, otras especulaciones señalan incluso la hipótesis de las multinacionales. Sí se ha precisado que países como China o Rusia no utilizan este programa. De la respuesta a estas preguntas depende que el espionaje a más de 60 líderes del soberanismo catalán guarde alguna relación con los seguimientos a Sánchez y Robles, o que no tenga nada que ver y se haya abierto un segundo frente a nivel internacional.

Nadie tiene ninguna certeza. Para unos, impera una sensación de descontrol absoluto que exige dimisiones por la sensación de inseguridad y por esta brecha en el control del ciberespionaje. Para otros, como algunas voces del soberanismo catalán, queda la impresión de que se trata de extender una cortina de humo para presentar al propio Gobierno español como víctima dentro de una gran conspiración, justo después de que ERC amenazara con romper con Sánchez.

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