Iturgaiz apuesta por integrar y nombrará a Garrido número 2

El equilibrio interno marca las primeras decisiones del inminente nuevo presidente del PP vasco

08.10.2020 | 00:14
Laura Garrido, en el Parlamento Vasco. Foto: Efe

donostia – A pocas horas de que Carlos Iturgaiz sea nombrado hoy presidente del PP vasco, ya han trascendido algunas de las primeras decisiones que adoptará desde dicho cargo, que ya ostentó entre 1996 y 2004. Así, fuentes del partido confirmaron a este medio que designará a Laura Garrido como secretaria general, lo que puede interpretarse como una apuesta por la integración de las distintas sensibilidades en el seno del partido, ya que la veterana parlamentaria era la única dirigente afín al expresidente Alfonso Alonso que quedaba en la Cámara vasca.

Fuentes del partido cercanas a Iturgaiz ponían ayer en cuestión que dicho afán integrador esté detrás del nombramiento de la nueva número 2, ya que Garrido "lleva muchísimo tiempo en el partido, ha sido concejala y parlamentaria y le avala su trabajo con todos los dirigentes anteriores del PP". También con Iturgaiz, añadieron dichas fuentes. No en vano, el nuevo líder del partido la incluyó en las listas a las elecciones autonómicas del pasado 12 de julio y la dirigente alavesa obtuvo uno de los exiguos cuatro escaños logrados por el partido. Dos asientos tuvo Ciudadanos como parte de la coalición PP+C's, frente a los nueve en solitario con los que contaron los populares a lo largo de la pasada legislatura en Euskadi.

La propia designación exprés de Iturgaiz como presidente, en una Junta Directiva Regional que se celebrará esta tarde tras ser convocada el pasado martes, supone una forma de acabar con la interinidad en el partido tras la dimisión de Alfonso Alonso el pasado 24 de febrero. Pero también de laminar a los seguidores del exministro de Sanidad, toda vez que su número dos, Amaya Fernández, ha ejercido desde entonces como presidenta de la formación a la espera de un congreso de renovación que se vaticinaba para principios del año que viene pero que, tras la junta de hoy, se convierte en un mero trámite para ratificar a Iturgaiz en el cargo.

La Junta Directiva Regional es el máximo órgano entre congresos del PP. Arrancará a las 17.30 horas y se celebrará a puerta cerrada. Se da por supuesto que una mayoría de sus 70 miembros –muchos participarán de forma telemática– aupará al liderazgo del partido a Iturgaiz, hasta ahora presidente del Grupo Popular en el Parlamento Vasco. Ello acabará a su vez con la bicefalia que existía con Fernández, defensora de una línea foralista que ponía en valor las particularidades de Euskadi frente al ortodoxo Iturgaiz.

No es ningún secreto que Carlos Iturgaiz era el candidato predilecto de la dirección en Génova para presidir el PP de la CAV, no en vano el presidente estatal, Pablo Casado, le recuperó del retiro el 23 de febrero y le eligió como candidato a lehendakari, lo que provocó la dimisión, tan solo un día después, de Alfonso Alonso como presidente de la sucursal popular en Euskadi, al no contar con la confianza de Génova para competir como cabeza de lista en las autonómicas. El adverso resultado cosechado por Iturgaiz en los comicios del 12 de julio, la cota histórica más baja en número de votos y escaños, no ha evitado que Casado siga apostando por él, y muchos apuntan a Madrid a la hora de explicar la decisión de resolver por la vía rápida la elección del nuevo presidente en Euskadi sin esperar al congreso del año próximo.

Primeras iniciativas Según desvelaba ayer Efe, Iturgaiz nombrará como número 3 al joven dirigente donostiarra Mikel Lezama, que ejercerá a partir de ahora como coordinador general y portavoz. Afín al expresidente del PP de Gipuzkoa Borja Sémper, la elección del concejal popular en el Ayuntamiento de Donostia redundaría en la búsqueda del equilibrio entre territorios y sensibilidades ya apuntado con la ascensión de la alavesa Laura Garrido. Pero no todo es tan evidente, como apunta el hecho de que, en el primer pleno del Parlamento de la presente legislatura tras la investidura del lehendakari Iñigo Urkullu y la formación del nuevo Gobierno Vasco, Garrido defendió una proposición no de ley que perseguía la "rectificación de la excesiva exigencia del euskera para el acceso al empleo público público".