preciado todavía diputado de Unidas Podemos: Siento en el alma tener que escribir esto porque le tengo ley y porque me parece una persona que ha hecho compatible la defensa de sus ideales con el respeto al adversario, pero creo que ha llegado el momento de dar un paso al lado. No tengo la menor simpatía por el Tribunal Supremo y, de hecho, desconfío casi sistemáticamente de sus decisiones. Sin embargo usted sabe cuáles son las reglas del juego. Y no le cabría la menor duda si la sentencia hubiera sido sobre un representante del PP o no digamos Vox. Para ser coherente con lo que predican usted y su grupo, debe entregar el escaño. Solo eso, que no implica el abandono de la política, donde sigue habiendo sitio para gente noble como usted.