Yunan
Dirección y guión: Ameer Fakher Eldin.
Intérpretes: Georges Khabbaz, Hanna Schygulla, Ali Suliman, Sibel Kekilli, Tom Wlaschiha y Sophie Strupix.
País: Alemania.
Año: 2025.
Duración: 124 minutos
Munir, el protagonista de Yunan es un escritor libanés refugiado en Alemania. Vive el exilio desde una amargura cercana a la depresión. Habla con pena infinita con su hermana, quien permanece en su país de origen al lado de la madre de ambos, y se enfrenta a la desconexión de su madre cuya cognición se está desmoronando. Probablemente Munir podía encontrarse en la misma tierra de nadie de los personajes que pueblan los relatos de Theo Angelopoulos, Nuri Bilge Ceylan o Andréi Zviáguintsev. O sea, es fugitivo en ese puente errático que une Europa y Asia zarandeado por las guerras sin fin, el hambre eterna y la violencia que nunca cesa. Tierra de gigantes en tiempo de angustia donde deambulan errantes zombies sin destino.
Dirección y guión: Ameer Fakher Eldin.
Intérpretes: Georges Khabbaz, Hanna Schygulla, Ali Suliman, Sibel Kekilli, Tom Wlaschiha y Sophie Strupix.
País: Alemania.
Año: 2025.
Duración: 124 minutos
En Yunan aparece fugazmente una ballena y siempre que una ballena se asoma en una película, se sabe que allí nada será banal, nada resultará fortuito ni gratuito. En la presencia-ausencia de un cetáceo suele habitar un obsesivo deseo de trascendencia. El que ocupa el segundo largometraje de Ameer Fakher Eldin se ahoga en la inanición, en la tristeza y en una suicida pulsión de muerte. Munir, su protagonista, ha perdido la capacidad de relatar y desespera para que su madre pueda recordar un relato que él mismo ha olvidado. Ese es el punto de partida, ese será el final del periplo.
En Yunan la tragedia de Munir se empequeñece ante la desbordada manifestación de la naturaleza. El paisaje es el argumento. Los cielos y las aguas que lo anegan todo, hipnotizan la pantalla y, ante ella, se proyecta el milagro de lo prodigioso. El director de fotografía, Ronald Plante, toma el mando al narrador del relato. Durante muchos minutos el foco de interés no reside en el dolor de su protagonista, sino en la solemnidad de una tormenta que amenaza con anegarlo todo. El texto es el paisaje y el ser humano, lo anecdótico. "Te olvidarán como si nunca hubieras existido" se repite Munir, en un bello epílogo crepuscular subrayando la impotencia del artista ante la amenaza de desaparecer sin dejar rastro. Y en esa guerra contra la amnesia y el desafecto, el director apátrida nacido en Ucrania, de origen sirio y residente en Hamburgo, ofrece el segundo título de una trilogía sobre el exilio de los árabes en el mundo de hoy. Segunda entrega que no se lo pone fácil al público porque la angustia de su protagonista se desgarra contra la belleza de los escenarios.