Jesús Cintora: "He pagado un precio y he perdido dinero por ser libre absolutamente"

Jesús Cintora pone en negro sobre blanco cómo son las bambalinas de la política española. En 'La conjura', el lector puede asistir a muchos pactos, algunos casi maquiavélicos, para poder formar parte de los juegos de poder.

02.07.2020 | 13:56
Jesús Cintora acaba de presentar el libro 'La conjura'.

Le gusta defender sus palabras con argumentos y se bate el cobre a diario en tertulias de La Sexta. Aunque no le gusta hablar del pasado y no nombra a ninguna cadena en especial, lo cierto es que ejercer su libertad informativa le costó el puesto en Las mañana de Cuatro cuando el programa era líder de audiencia en su franja horaria, la del mediodía. Una decisión de la cadena que fue, por tanto, muy criticada. Han pasado cinco años y Cintora echa de menos tener un espacio de continuidad entre manos. En su libro anticipa al lector que las discusiones políticas, algunas de las cuales han llegado a convertirse en un espectáculo, tienen un trasfondo en el que se esconden puertas giratorias, pactos, matrimonios de conveniencia y muchas más cosas que se pueden descubrir leyendo el libro que ahora defiende.

Lo de la conjura suena mucho a película, y de miedo.
Ja, ja, ja€ Pues es un libro que quiere entretener e informar. Cuenta lo que ocurre entre bambalinas, eso que no se ve, lo que nos ocultan. He pretendido que sea un libro con un relato ágil, entretenido y con datos, para que todos puedan sacar conclusiones. Quiero que cada capítulo te lleve al siguiente, y por eso he elegido un título que sea sugerente.

Recorremos estas bambalinas de la mano de Felipe González, Aznar, destacados miembros de la Iglesia Católica€ y podemos sacar una conclusión: no querían el pacto de Sánchez con Podemos. ¿González quería pactar con la derecha?
Hay agentes políticos que parece que se fueron, pero siguen estando ahí. Es el caso de Felipe González y José María Aznar. Ambos influyen mucho, y lo hacen en los ámbitos políticos y también en los empresariales. González hace tiempo que llama a Sánchez Pedro el Cruel.

¡Vaya! Se hace realidad que no se necesitan enemigos, solo compañeros de partido.
Cierto. A González no le gustaba que Pedro Sánchez cuestionase las puertas giratorias en las tertulias de televisión. El expresidente es de los que han influido con algunos miembros de la vieja guardia socialista para que no hubiera un pacto con Podemos. Era más partidario de acuerdos a la derecha o al centro derecha, más hacia Ciudadanos o el PP.

¡Quién lo hubiera dicho si nos remontásemos a 1982, cuando ganó las elecciones generales por abrumadora mayoría! Estas posiciones actuales hubieran sido inconcebibles.
Es curioso, Felipe González y otros dirigentes han gobernado con los nacionalistas y otros partidos, y no de derechas, para sacar la presidencia adelante, pero el tiempo ha influido en que algunos cambien de chaqueta.

Por otra parte, Casado nunca consideró negociar con Sánchez, y lo hemos visto también durante el Estado de alarma.
Sí. Casado consideró que si se posicionaba con Pedro Sánchez, Vox le iba a pisar los talones y le iba a comer el espacio político de la derecha.

¿No es la política el arte de la diplomacia y los políticos están para llegar a acuerdos y posibilitar la gobernación de un país, y no para insultarse?
La política es necesaria, y si no la hacen los políticos la harán otros. Estoy en contra de pensar que todos los políticos son malos. El juego de la política es necesario en democracia, pero la buena política, la política útil, la que trabaja por el ciudadano€

Que no es la que hemos visto en las últimas semanas.
Es cierto. Estamos viendo cada vez más en los últimos tiempos cómo se piensa constantemente en la encuesta de intención de voto, en salvar la carrera de cada uno, y de ahí que asistamos a esos espectáculos a los que te refieres. ¿Son lamentables? Una de las enfermedades de la política actual es la teatralización.

¿Y eso es democracia?
Desde el momento en el que tú das tu voto a alguien, sí que lo es. Otra cosa es que haya un grupo de políticos que piensen más en la intención de voto que en las necesidades del ciudadano, pero a mí no me gusta decir que todos los políticos son malos, porque no es así. La política en democracia es necesaria, y como digo, lo que hay que hacer es buena política, política para la ciudadanía.

Quizá a quienes votan a unos señores y señoras que cada vez parecen peor avenidos, les hubiera gustado ver durante la pandemia una foto de sus representantes uniendo fuerzas para salir del agujero...
En este libro, en La conjura, se ve perfectamente el origen de las guerras de poder. Lo que se ha visto durante el Estado de alarma es lo que cuento: se ve cómo cada uno lucha por su cuota, por su espacio y por tener un lugar en el mundo de la política. Eso lleva a situaciones tensas, a que se les vaya la mano y a que se note demasiado que piensan en intereses que no tienen que ver, en muchas ocasiones, con el ciudadano. Las pugnas que hay entre los partidos no siempre son tan graves; el problema es cuando a los políticos el asunto se les va de las manos y la política se convierte en algo irrespirable.

Es un tema que da mucho juego a los periodistas y a los tertulianos, pero, ¿de verdad no se aburre hablando en todo momento sobre ello?
Ja, ja, ja€ Puede parecer cansino, pero no siempre lo es. Pienso que el periodismo es necesario para hacer una labor de control de la política. En democracia, el periodista debe ejercer esa función, a pesar de que a veces pague por ello.

Supongo que se refiere a cuando el periodista no se atiene a los intereses de un medio de comunicación.
Exacto, pero el periodista debe intentar contar la verdad, contrastar lo que ocurre y ser crítico. Viendo las ruedas de prensa a las que hemos asistido estas semanas€

Aunque llamamos rueda de prensa a cualquier convocatoria.
Ja, ja, ja€ Tienes razón. Por eso creo que habría que hacer una cofradía de apoyo a las repreguntas, algo que está en peligro de extinción en este país.

Como el periodismo en general.
No creo. Igual que en el caso de los políticos, no hay que generalizar, pero da la sensación de que volver a preguntar aquello a lo que no se ha respondido es un pecado. Estoy cansado de ver ruedas de prensa en las que el periodista pregunta y el político responde lo que quiere, sin tener en cuenta lo que se ha preguntado. El problema es que no hay repreguntas. La esencia del periodismo es saber escuchar y saber comunicar al ciudadano aquello que le puede interesar. Todo esto queda vulnerado.

¿Esta vulneración es culpa nuestra por no ser insistentes, o de los políticos por salirse por la tangente?
A veces, si repreguntas, parece que es algo impropio, maleducado, inconveniente, y hay miedo.

¿Miedo a pagar por ello? ¿Miedo a ser tachado de impertinente?
Sí a las dos preguntas. El periodista debe tener un punto crítico que no sea servil ni miedoso.

¿No se ha polarizado mucho el periodismo? En televisión, según la cadena o el programa, se puede hacer una división de izquierdas y derechas.
Tal y como está montado el panorama es posible. Es verdad que el periodista no es capaz de decir lo que está bien y lo que está mal.

¿No es capaz o no se atreve?
Las dos cosas. Yo me atreví a decir que lo que dijo Pablo Iglesias a Espinosa de los Monteros no era lo adecuado, que no era el lugar ni tampoco era el momento, pero también soy capaz y me atrevo a decir que hay dirigentes de Vox, aunque no todo Vox, que están llamando a que intervenga el Ejército. No cuesta tanto decir lo que es una verdad y una evidencia. Hay gente que parece temer decir la verdad y también hay periodistas de pago.

¿De pago para tergiversar la realidad? ¿Les considera periodistas?
Hay gente que se compra y que se vende, como en otras profesiones. Ninguna profesión está libre de tener gente con unos intereses que van más allá de su trabajo.

¿Usted es libre de decir lo que quiera?
Me siento libre. El trabajo que hago tiene la recompensa de una empresa que me paga, y nunca he trabajado para ningún partido político, nunca me he dejado comprar por lo que he querido decir en cada momento.

Pero quizá haya pagado un precio excesivo...
He pagado un precio, sí, y he perdido dinero por ser absolutamente libre. He perdido mucho dinero por mantener mi libertad. Aquí estoy, hablando de un libro que he escrito en libertad con mis propias manos. Todo lo que tengo ha sido a base de trabajar desde muy jovencito, desde que era un enano, con mi padre en un camión. En la escuela también trabajé mucho intentando sacar siempre las mejores notas€

¿Y las consiguió?
Afortunadamente, sí, y además, los fines de semana y los veranos trabajaba en el camión y en la granja con mi padre. Me siento muy orgulloso de mi trayectoria. Lo que trabajaba entonces era para casa y no había terceros agentes que te podían quitar de la circulación.

Que es lo que le pasó a usted.
A veces, a base de trabajar y trabajar, no siempre uno se mantiene en su puesto, y eso me ha ocurrido, es cierto, pero no por lo que me ocurrió en otra etapa pierdo los valores y el saber que me debo a los espectadores. Cuando uno se mantiene en esa línea pierde dinero y pierde a gente que le considere apropiado, mientras gana que le consideren una persona peligrosa.

Ese no casarse con nadie es evidente que crea problemas. ¿No ha sentido tentaciones de tirar la toalla en la búsqueda de su integridad y asegurar así su cuenta bancaria?
No. Me gusta mi profesión por lo que significa, por contar las historias que me tocan cerca de una forma íntegra y sin medias verdades. Quiero poder mirar a la cara a mi madre.

Pues sigamos con su libro, que tiene que resultar incómodo para ciertos agentes políticos del pasado y del presente.
La conjura habla de luchas de poder y de matrimonios de conveniencia en política, entre otras muchas cosas.

Así que todo es algo así como Vótame, que yo contraeré matrimonio con quien me venga bien.
No tan crudo. Sigo insistiendo en que la política es necesaria, pero hay que tener altura cuando vengan mal dadas. Lo que hemos visto en estas semanas es la llegada de una crisis a todos los niveles, porque ha sido como un enorme incendio.

¿Y los bomberos que han hecho frente a este incendio han estado a la altura?
El momento para verlo bien será cuando todo esté más calmado. Se ha actuado de manera urgente con medidas que han costado poner en marcha y la ciudadanía está haciendo un sacrificio enorme, pero claro, ojalá tengamos pronto una vacuna, que es la solución.

¿Una vacuna contra los políticos o contra el coronavirus?
Ja, ja, ja€ Lo decía en el sentido más literal de la palabra. Ojalá nos acordemos siempre de los muertos y de todo lo que ha ocurrido durante el Estado de alarma, y ojalá se haga una labor política para mejorar lo que ha fallado.

¿Quién ha fallado, el sistema o los políticos?
Podríamos decir que es lo mismo. Hay que mejorar el sistema sanitario, el funcionamiento de las residencias de ancianos€ Es muy importante que seamos capaces de reflexionar para intentar mejorar lo que ha fallado. Ojalá hubiera capacidad política para hacerlo de una forma consensuada y razonable.

Hay quien dice que es el mercado el que va a regular muchos de estos problemas.
Ya se ha visto que esas historias neoliberales no son la solución. Tiene que haber mercado, pero también dirigentes políticos con la capacidad suficiente para regular los problemas que se planteen. Que no se imponga la ley del más fuerte.

¿Tenemos derecho los ciudadanos a sentirnos defraudados?
Hay razones. Hay pactos que no se consiguieron en su momento, que eran buenos y que se han conseguido más tarde. ¿Por qué ocurre esto? Por intereses empresariales, e incluso también hay intereses eclesiásticos. Hay viejas guardias en todos los partidos, y hay influencias mediáticas que están más cómodas con determinado signo en el poder. A veces los políticos están en manos de esos intereses, y a veces se enfrentan a ellos.

Suena muy conspirativo...
Suena a muy real, y es algo que ocurre en España y en todo el mundo.

Estamos a pocos días de elecciones en Euskadi y Galicia. ¿Vivimos en una continua campaña electoral?
Es lo que se consigue con los juegos de poder, que estemos en permanente tensión por esas pugnas políticas. A veces preocupa más la lucha de poder que la gestión. Ahora el tablero tiene más agentes políticos, pero tendrían que estar para ponerse de acuerdo, no para clavarse puñales los unos a los otros. Hemos visto que por muchos motivos se ha tenido que iniciar la partida demasiadas veces.

Por cierto, se le ve a usted en muchos programas de Atresmedia.
Estoy en Al rojo vivo, en La Sexta noche, en Liarla Pardo y en Más vale tarde, y llevo cinco años así. Tuve un programa durante mucho tiempo en la televisión matinal, que era líder de audiencia, pero hace ya tiempo que no tengo mi propio espacio de forma permanente.

¿Pelea por un programa fijo?
Bueno, mientras llega o no llega, yo no me rindo y tampoco paro. Considero esto un maratón, colaboro con programas, escribo libros, soy columnista e intento hacer las cosas con dignidad.

¿Ha dicho que no alguna vez?
Lógicamente, sí, claro que he dicho que no a cosas que no me iban a hacer sentir a gusto. 

PERSONAL
Edad
: 43 años (27 de enero de 1977).
Lugar de nacimiento: Ágreda (Soria).
Formación: Es licenciado en Ciencias de la Información en la especialidad Audiovisual por la Universidad de Navarra.
Trayectoria: Sus primeros pasos los dio en medios de comunicación de Pamplona y Soria. Fue coordinador de los informativos de Hoy por hoy con Iñaki Gabilondo y Carles Francino. Dirigió Hora 14 y Hora 25. Ha sido analista político en programas de La 1 y  Telecinco. Trabajó en Las mañanas de Cuatro, de donde fue desalojado siendo líder. Ahora está en varios programas de  La Sexta: Al rojo vivo, Más vale tarde, La Sexta noche y Liarla Pardo. Acaba de presentar el libro La conjura.