Cómo disfrutar del sol protegiendo nuestra piel y nuestra salud

Esto es lo que debes saber para broncearte de una forma segura

09.06.2021 | 12:06
Cómo broncearse de una forma sana y segura.

El verano está a la vuelta de la esquina, y la mayoría de los ciudadanos están planeando sus vacaciones, este año con especial ilusión. Muchos de ellos se decantarán por destinos turísticos en los que el sol será el protagonista, bien por estar cerca de la costa, o por contar con piscina. En cualquier caso, el resultado es que la exposición de nuestra piel a los rayos solares será mayor de lo habitual y todavía hoy en día muchos ciudadanos no conocen cómo protegerse adecuadamente.

Según revela la farmacia online española DosFarma, nueve de cada diez españoles admite que exponerse al sol puede provocar problemas en la piel. No obstante, un 25 % de estas personas no utiliza ningún tipo de protección solar, mientras que ocho de cada diez solo la utiliza en playas y piscinas y no durante el resto del día aunque esté expuesto al sol. 

Entre los beneficios que aporta el sol a nuestra salud se encuentran el desarrollo de la vitamina D o la producción de serotonina; pero también conlleva otros peligros como insolaciones, quemaduras, manchas, arrugas prematuras, lunares, alteraciones del sistema inmunitario, afecciones oculares e incluso, cáncer de piel. 

1. Tipos de radiaciones solares: UVB, UVA, infrarrojos y luz visible

El sol emite diferentes tipos de radiaciones, entre las que destacan los rayos solares llamados UVA y UVB (comúnmente llamados rayos ultravioleta), los rayos infrarrojos y la luz visible.

Los rayos UVB
Inciden en nuestra epidermis, la capa más superficial. Aunque son los de mayor energía, penetran poco en la piel. Son los responsables de que se active la melanina y nos bronceemos, pero también son los causantes del enrojecimiento, las quemaduras, así como de posibles alergias e incluso cáncer de piel.

Los rayos UVA
Penetran en las partes más profundas de la piel y el efecto que nos provocan es a largo plazo, además de envejecimiento y la aparición de manchas son los responsables de las arrugas.

Los rayos infrarrojos
Representan el 40 % de las radiaciones que nos llegan del sol (por un 7 % de los ultravioleta) y son los que llegan al nivel más profundo de la piel. Provocan el aceleramiento del envejecimiento cutáneo y la pérdida de firmeza y elasticidad de la piel. También son los causantes de la deshidratación y, con ella, las insolaciones o golpes de calor.

La luz visible
Es la que llega a las capas más profundas de la piel y responsable de que aumente el contenido de melanina lo que produce hiperpigmentación y estrés oxidativo, ocasionando manchas y el envejecimiento prematuro de la piel.

Conviene asegurarse de que el fotoprotector que vayamos a utilizar sea de alto espectro y que nos proteja frente a todos los tipos de radiaciones solares. Una manera muy sencilla de comprobarlo es fijarnos en que las letras UVA Y UVB  del envase estén rodeadas con un círculo. 



2. Factor de protección solar

El factor de protección solar o SPF es la medida de capacidad que tiene un fotoprotector para evitar que los rayos UVB provoquen quemaduras y problemas en la piel. Existen diferentes factores de protección solar que abarcan desde el SPF 5 hasta el SPF 50+. Para entender en qué consiste el número que lo acompaña debemos saber primero qué tipo de piel tenemos o cuál es nuestro fototipo.

Los expertos recomiendan aplicarse crema al menos cada dos horas, y siempre después de cada baño, así como evitar las horas con mayor radiación solar (desde las 12:00 de la mañana hasta las 16:00 de la tarde). 

3. Fototipos

Esta clasificación tiene en cuenta la tonalidad de la piel, el color de los ojos, del cabello, la capacidad para brocearse y el tiempo que tarda la piel en quemarse sin protección:

Fototipo 1
Piel muy clara, muchas pecas, ojos claros azules, verdes o grises, pelo pelirrojo o rubio, poca o nula tolerancia al sol. La piel no se broncea, solo se enrojece o quema, 0-10 minutos. Protección recomendada cada dos horas: SPF más de 50.

Fototipo 2
Piel clara, algunas pecas, ojos azules o verdes, pelo rubio o castaño claro, la piel no se broncea casi nunca. La piel presenta quemaduras con facilidad al exponerse al sol, 10-15 minutos. Protección recomendada cada dos horas: SPF más de 50.

Fototipo 3
Piel clara caucásica, ninguna peca, ojos verdes o marrones claros, cabello castaño. La piel se broncea de una forma normal, quemaduras moderadas, 15-20 minutos. Protección recomendada cada dos horas: SPF de entre 50 y 30.

Fototipo 4
Piel morena mediterránea, ninguna peca, ojos marrones oscuros, pelo castaño oscuro. La piel se broncea rápido, pocas quemaduras, 20-25 minutos. Protección recomendada cada dos horas: SPF de 30.

Fototipo 5
Piel muy morena, ninguna peca, ojos marrones oscuros o negros, pelo negro o castaño oscuro, se broncea muy rápido, quemaduras poco frencuentes, 25-30 minutos. Protección recomendada cada dos horas: SPF de 30 a 15.

Fototipo 6
Piel muy oscura o negra, ninguna peca, ojos negros, pelo negro, se broncea muy rápido, quemaduras muy poco frecuentes, 30-35 minutos. Protección recomendada cada dos horas: SPF de 15.




4. Cantidad idónea de protector solar

Para la cara, la cantidad adecuada son dos líneas extendidas en dos dedos. En cuanto al cuerpo, dos miligramos de crema solar por centímetro cuadrado del cuerpo cada vez que nos expongamos al sol, lo que equivaldría a llenar la mano de crema en cada aplicación. Lo ideal es aplicarla 30 minutos antes de exponernos al sol.

5. Fecha de caducidad de los protectores solares y conservación

Basta con prestar atención a la descripción que encontramos detrás del producto, normalmente en la parte inferior: un símbolo de un tarro de crema abierta donde aparece un número y la letra M. Esa es la duración en meses del producto una vez abierto. Por otro lado, se aconseja guardar el producto en un lugar seco y fresco donde la temperatura no pase de los 22 grados.

Algunas recomendaciones

  • No solo debemos protegernos del sol cuando vayamos a la playa o a una piscina, sino siempre que salgamos de casa, especialmente si vamos a pasar varias horas al aire libre. Lo mismo durante los días nublados, si bien podemos utilizar un factor de protección más bajo (como el 15 o el 20).
  • Para cuidar nuestro pelo, es suficiente con llevar una gorra o sombrero. Para nuestros ojos, unas gafas de sol homologadas, y para los labios, un bálsamo con protección solar SPF alto.
  • No olvidar que la fotoprotección oral no sustituye a la tópica. Estas cápsulas usadas para proteger nuestra piel del sol y obtener un bronceado más moderno no deben sustituir a los protectores solares en ningún caso. 
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