La cal es uno de los problemas más habituales en cualquier baño.
Aparece en la grifería, la mampara, los azulejos o el lavabo y, con el paso del tiempo, deja manchas blanquecinas difíciles de eliminar.
Aunque en el mercado existen numerosos productos específicos, cada vez más personas buscan alternativas caseras, económicas y menos agresivas.
En este contexto, la experta en hogar y limpieza y creadora de contenido Alicia Martínez ha compartido varios trucos prácticos para mantener el baño impecable. Entre ellos, destaca una sencilla mezcla casera para acabar con la cal utilizando ingredientes que la mayoría de hogares ya tienen.
Cómo eliminar la cal
Según explica, tan solo se necesita mezclar cuatro cucharadas de bicarbonato, tres cucharadas de jabón lavaplatos y dos cucharadas de pasta de dientes.
Con estos tres productos se consigue una pasta con poder desincrustante que ayuda a eliminar los restos de cal acumulados en las superficies.
El bicarbonato actúa como un suave abrasivo que facilita desprender la suciedad sin dañar los materiales. El jabón lavaplatos ayuda a desengrasar y a potenciar la limpieza, mientras que la pasta de dientes contribuye a pulir y aportar brillo, además de reforzar la acción limpiadora de la mezcla.
Una vez preparada la pasta, el siguiente paso es aplicarla correctamente. Solo hay que esparcir la mezcla por la grifería y la mampara con una esponja que no raye. Es importante evitar estropajos metálicos o superficies abrasivas que puedan dañar el cromado de los grifos o el cristal.
Se recomienda extender bien el producto y frotar con movimientos suaves pero constantes, insistiendo en las zonas donde la cal esté más incrustada, como la base de los grifos o los bordes de la mampara.
En áreas con mucha acumulación, puede dejarse actuar la mezcla unos minutos antes de frotar.
Después toca aclarar con "abundante agua tibia" para retirar todos los restos del producto. Este paso es clave para evitar que queden residuos blanquecinos una vez se seque la superficie.
Resultado brillante
El último gesto marca la diferencia en el acabado. Según explica Martínez, hay que secar y sacar brillo "con papel de cocina". De esta forma se evita que el agua vuelva a dejar marcas y se consigue un resultado más brillante, especialmente en la grifería.
Este truco no solo ayuda a eliminar la cal visible, sino que también puede formar parte de una rutina de mantenimiento semanal para evitar que las manchas se acumulen. Secar las superficies tras cada uso y limpiar de forma regular reduce considerablemente la aparición de depósitos calcáreos.
Con ingredientes básicos y en pocos minutos, es posible devolver el brillo al baño sin recurrir a productos químicos más fuertes. Una solución sencilla, económica y fácil de aplicar que ya ha convencido a miles de seguidores en redes sociales.