Pones la sartén al fuego, empiezas a cocinar y, al cabo de unos minutos, el vapor comienza a inundarlo todo. El olor se extiende por la cocina, cruza el pasillo y acaba propagándose por toda la casa. Tienes la campana extractora encendida, hace ruido, pero, lo cierto es que no cumple con su función. Esta situación es más común de lo que parece y en esos casos nos preguntamos cuál es el motivo de que la campana no aspire bien.
La campana es uno de los electrodomésticos imprescindibles en casa y su función es eliminar humos, vapores y olores para mantener un ambiente saludable en la cocina. Si esta falla, no solo se pierde bienestar, sino que aumenta la humedad y el calor con el consiguiente peligro de que aparezca moho. Además, los muebles se pringarán de grasa y los textiles se impregnarán del olor de las comidas enrareciendo el espacio.
Instalación incorrecta
Frente al temor inicial, hay que decir que no siempre que una campana no funcione bien se vaya a deber a una avería grave. Uno de los problemas más habituales puede venir provocado por una instalación incorrecta. No todas funcionan igual ni pueden colocarse de cualquier forma; de hecho, si se instala demasiado alta o demasiado baja respecto a la placa de cocción, su capacidad de aspiración disminuye notablemente. Como norma general, debe situarse a unos 55 centímetros de las placas de inducción o vitrocerámica y a unos 65 centímetros de las de gas.
En cocinas demasiado herméticas, la campana puede tener dificultades para renovar el aire. En estos casos, una simple rejilla de ventilación puede solucionar el problema.
Tubo de evacuación y filtros
Otro aspecto a tener en cuenta es el tubo de evacuación: si está doblado, golpeado, es demasiado largo o tiene demasiados codos, el aire encuentra más resistencia para salir. Lo ideal es que el conducto sea recto, de no más de dos metros y con un solo codo. Con el tiempo, además, este tubo puede obstruirse por grasa o polvo, reduciendo así la eficacia del sistema.
Sin embargo, si hay un enemigo silencioso de las campanas extractoras, ese es la suciedad acumulada en los filtros. Los filtros metálicos retienen la grasa que se genera al cocinar y, si no se limpian con regularidad, se saturan y bloquean el paso del aire.
Los expertos recomiendan limpiarlos cada dos o tres meses, ya sea a mano con agua caliente y un producto desengrasante o en el lavavajillas, y secarlos muy bien antes de volver a colocarlos. En las campanas de recirculación, los filtros de carbón activo no se limpian, sino que se cambian cuando alcanzan el final de su vida útil.
Problemas internos
En otras ocasiones, el problema puede estar en el interior del electrodoméstico. Una turbina bloqueada o suelta impide que la campana aspire el aire correctamente. En otros casos, el fallo se localiza en el motor, que puede verse afectado por la humedad, la grasa o la oxidación.
Si el motor no gira bien, la campana pierde potencia, hace más ruido y consume más energía. Aquí conviene valorar si basta con una limpieza a fondo o si es necesario recurrir a un técnico.
Bueno uso diario
El buen o mal funcionamiento de la campana también va a depender del uso que hagamos de ella a diario. Encenderla cuando la cocina ya está llena de humo, no dejarla funcionar unos minutos después de terminar de cocinar o utilizar siempre la potencia mínima dificulta su trabajo.
Tapar las ollas, ventilar bien la cocina y ajustar su velocidad al tipo de cocción que estemos haciendo ayudará a mejorar su rendimiento. Una campana en mal estado tiene que trabajar más, hace más ruido y acorta su vida útil.
Ya lo ves, la mayoría de las veces, la solución no pasa por cambiar de electrodoméstico, sino por revisarlo, limpiarlo y darle un mejor uso al que ya tenemos.