No estás limpiando bien tu fregadero: cómo evitar bacterias, cal y grasa
Un gesto sencillo al limpiar marca la diferencia en su brillo y durabilidad
El fregadero es uno de los elementos que más se ensucian en la cocina y, al mismo tiempo, uno de los que peor se limpian.
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Restos de comida, cal, grasa y marcas de agua se acumulan a diario, especialmente en los fregaderos de acero inoxidable.
Aunque parezcan resistentes, un mal hábito durante la limpieza puede provocar rayones visibles y un aspecto apagado con el paso del tiempo.
Según señala la experta en limpieza y creadora de contenido 'Paula, un sitio para cada cosa', el fregadero de acero no debe limpiarse en círculos, una práctica muy extendida en muchos hogares.
El motivo es sencillo: este tipo de fregaderos tiene una veta visible que, si no se respeta, se daña con mayor facilidad.
La clave, explica, está en seguir siempre la veta del acero. Al hacerlo, el material se ralla "mucho menos" y conserva mejor su acabado original. Aunque a simple vista pueda parecer un detalle sin importancia, el gesto repetido día tras día tiene un impacto directo en el estado del fregadero.
Resistente, pero requiere cuidados
El acero inoxidable está diseñado para ser resistente, pero no es indestructible.
Limpiar en círculos genera microarañazos que, con el tiempo, se acumulan y hacen que la superficie pierda brillo.
Además, estos pequeños surcos facilitan que la suciedad se adhiera con mayor facilidad, lo que obliga a limpiar con más frecuencia y con más fuerza.
Seguir la veta del acero no solo protege el material, sino que también mejora el resultado final.
Tal y como asegura la creadora de contenido, de esta forma el fregadero brillará durante "mucho más tiempo".
El acabado se mantiene uniforme y el aspecto visual es más limpio incluso después de un uso intensivo.
Uno de los mensajes más claros que lanza la experta es que el problema no suele estar en el utensilio.
"Es cómo lo usas"
"No es el estropajo. Es cómo lo usas", sentencia. Esta afirmación desmonta la idea de que siempre hay que cambiar de producto o comprar uno más caro para obtener mejores resultados. En muchos casos, basta con modificar la técnica.
Esto no significa que cualquier estropajo sea válido, pero sí que un uso incorrecto puede estropear incluso los materiales más resistentes.
Al aplicar la fuerza en la dirección adecuada, se reduce el desgaste y se alarga la vida útil del fregadero sin necesidad de productos específicos.
Este consejo resulta especialmente útil en cocinas donde el fregadero se limpia varias veces al día. Adoptar este hábito no requiere más tiempo ni esfuerzo, solo atención al detalle.
Con el paso de las semanas, el cambio es visible: menos rayones, más brillo y una superficie que se mantiene como nueva durante más tiempo.
En un contexto en el que cada vez se valora más el cuidado del hogar y la durabilidad de los materiales, pequeños gestos como este marcan la diferencia. Limpiar el fregadero siguiendo la veta del acero no es solo una cuestión estética, sino una forma eficaz de conservarlo en buen estado.
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