El presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Ignacio Barrón, ha señalado que la causa principal que se investiga actualmente del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) es la rotura de una soldadura.

"Todo parece evidenciar que la causa principal, el origen de toda esta tragedia, ha sido la rotura, no tanto del carril como de una soldadura", ha apuntado en una entrevista al Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.

Barrón se ha mostrado convencido de que se llegará al fondo de la cuestión, no solo en conocer la causa de la rotura, sino en ir "mucho más allá" para determinar el por qué y cómo se ha roto y, posteriormente, saber cómo se podría haber evitado.

El presidente de la CIAF cree que esta semana será decisiva para la investigación, puesto que va a ser cuando se empiecen a tener ya las pruebas más contundentes.

Estado de la línea y remodelación

Respecto a la presencia de carriles fabricados en 1989 en la línea Madrid-Andalucía, Barrón ha asegurado que "no le sorprende, siempre que estén en buen estado", al mismo tiempo que ha recordado que hay una serie de criterios para renovar los carriles.

En este sentido, Adif llevó a cabo una remodelación integral de la línea Madrid-Sevilla, tras 30 años en funcionamiento, si bien Barrón ha criticado que "no ha sido así", en alusión a la palabra "integral".

"Se han renovado los desvíos, que era una parte que, por lo visto, presentaba problemas que podían llegar a ser críticos, alguna parte más del carrilaje y algún elemento más que vamos a comprobar", ha argumentado.

Precisamente, una de las cosas que pedirá a Adif será un informe en el que se detalle qué es lo que se ha hecho en esa remodelación de la línea, justificando por qué en unos tramos sí se ha actuado y en otros, no. En cuanto a otros elementos de la vía, ha indicado que el balasto (las piedras que hay en las vías) no parece que tenga una intervención especial en ese accidente.

Recomendaciones de seguridad e independencia de la comisión

Por otra parte, desde el punto de vista de la seguridad, Barrón no cree, en principio, que sea necesario aumentar el número de personal de a bordo.

Entre otras recomendaciones, insta a aumentar la separación entre ejes de vía: "Personalmente, creo que la distancia entre vías tendría que tender a ser 5 metros siempre. En este caso, es una línea antigua y tiene 4,3 metros; en algunas líneas más modernas se va a 4,5 y yo creo que somos un poco tacaños en eso".

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"También hay unos dispositivos, que hemos visto en Japón y que todos los bogies de alta velocidad tienen, que son una especie de lengüeta cuya función es, que en caso de descarrile, chocar contra el carril y evitar que se desplace. Son cuestiones de diseño que habrá que analizar y que habrá que reflexionar", ha añadido.

Por último, ha reiterado la independencia de la comisión que preside: "No hemos tenido ningún tipo de injerencia, ni de observación, ni de sugerencia de ningún tipo. Lo primero y lo último que me dijo el ministro es que somos completamente libres de hacer lo que creamos conveniente, completamente independientes".