La plantilla de La Anunciata Ikastetxea tiene claro que "no hay justificación en la bajada de matrícula" para cerrar el centro al finalizar este curso, el próximo 31 de agosto, por lo que este jueves ha continuado con las movilizaciones frente a la sede de Kristau Eskola, red a la que pertecene el colegio, en Donostia.

"Nuestra reivindicación es no cerrar el centro, mantener nuestros puestos de trabajo, que las familias puedan continuar llevando a sus hijos e hijas al colegio, a nuestro colegio, porque no vemos motivación de la bajada de matrícula", ha explicado a este periódico Ibone Guerendiain, una de las profesoras de este centro donostiarra, situado en una calle fronteriza con Pasaia.

Según señala, la notificación del cierre se ha llevado a cabo justo antes del inicio de la nueva campaña de matriculación. "Teníamos ya visitas concertadas e incluso recuperar el aula de Bachillerato -el Departamento de Educación les retiró la licencia el pasado año-. No estamos por la labor de conformarnos con el cierre y que las familias se vayan a otro centro", apunta, señalando que la decisión del cierre se ha llevado a cabo sin ningún tipo de consulta previa con el profesorado.

"El 29 de enero, online, nos dijeron que se cerraba el centro de forma conjunta a la dirección pedagógica, a las profesores y a las familias sin previo aviso. No nos podemos quedar con los brazos cruzados", cuenta esta profesora que lleva más de tres décadas en La Anunciata, que abrió sus puertas en 1939 y que cuenta con una treintena de trabajadores.

"No nos han dado oportunidades"

El centro forma parte de la red concertada de Kristau Eskola, a la que también pertenecía Karmelo Ikastetxea, cerrado a finales del curso 2023/24. "Ellos también tienen que hacer algo y no recibimos nada. No se han puesto en contacto con el profesorado y es su responsabilidad. Ayer reivindicamos eso en el Gobierno Vasco, porque es un colegio financiado públicamente y tendrá algo que decir. Se ha tomado una decisión de forma unilateral, sin periodo de negociación ni diálogo", se lamenta Guerendiain.

"Como cortaron la matrícula antes de empezarla no tienen base para nada. No nos han dado la oportunidad de que esas familias que querían incorporarse al colegio vinieran", agrega, afirmando que desde las instituciones públicas solo han recibido "silencio" como respuesta. "La propuesta de la fundación ejecutiva junto con su patronato es que el 31 de agosto se cierre el centro, por lo que seguiremos protestando porque no nos conformamos", apunta, señalando que en los próximos días la Fundación Educativa Francisco Coll (FEFC), a la que pertenece junto a dieciséis colegios cristianos en el Estado, se reunirá con los enlaces sindicales de la plantilla.

La decisión del cierre la ha tomado la dirección de la Fundación ante "la perdida continuada del alumnado" y "un deterioro físico notable" del edificio debido a su antigüedad que requiere de inversiones muy elevadas. Este nuevo cierre se daría tras la fusión de otros colegios, como Marianistas, San Bartolomé y Belén, que se fusionaron en Summa Aldapeta, y Manuel de Larramendi, Santa Teresa y Jesuitinas en Elaienea.