El “impulso de la justicia digital, ya sin papeles, y la protección del medio ambiente” forma parte de la hoja de ruta del Departamento de Justicia del Gobierno Vasco. Movilla asegura que “el reto es reducir el papel lo máximo posible”, y el Expediente Judicial Electrónico (EJE) “lleva ya más de tres años en funcionamiento” en esa línea.
La directora de Administración de Justicia defiende que el soporte digital “es muy bueno y tiene sus garantías de seguridad. Cualquier documento que saques del expediente judicial electrónico tiene validez y autenticidad y prueba en cualquier procedimiento, porque está verificado y certificado”.
A pesar de ello, el gasto en suministro de papel sigue siendo “alto” y no ha disminuido como cabría esperar inicialmente. Hay que tener en cuenta que muchos de los expedientes que hoy se expurgan se iniciaron cuando el EJE aún no estaba activo y que la eliminación solo se produce cuando la vía judicial se ha agotado.
El elevado uso de papel responde también a factores estructurales y tecnológicos, además del factor humano. La digitalización requiere “un cambio de hábitos tras décadas de cultura del papel”, señalan otras fuentes judiciales; y también hay profesionales para los que el soporte físico sigue siendo el más ágil cuando hay que consultar rápidamente cientos de páginas.
Con todo, insiste Movilla, el impulso de la justicia digital y, “consecuentemente, la protección del medio ambiente, es un reto que no podemos obviar”. Sustituir el clásico procedimiento -“cada papel verificado con sus sellos, firmas, la sentencia, el auto, la notificación, el acuse”- permite evitar expedientes que podían alcanzar “80, 100 o hasta 500 páginas”. Acabar con esa “cantidad inmensa de papel que hay en la justicia es, sobre todo, un tema medioambiental”.