El Ministerio de Igualdad envía este lunes al Poder Judicial y a la Fiscalía General del Estado una serie de recomendaciones para mejorar la protección de las víctimas de violencia de género, como aumentar la distancia de alejamiento de los agresores con pulseras, después de los diez asesinatos de este año, en los que en seis casos había denuncias previas.
Fuentes de Igualdad han explicado a EFE, que las recomendaciones se centran en mejorar algunas cuestiones que dificultan la efectividad de los dispositivos Cometa. En concreto, ante el mal uso de los dispositivos por parte de los inculpados así como los incumplimientos de las obligaciones que conlleva esta medida judicial, Igualdad plantea "una respuesta firme", como la de incoar procedimiento por quebrantamiento de condena, lo que no siempre se hace, y exigir responsabilidad por los daños causados.
Órdenes de alejamiento
Otra de las cuestiones que propone el ministerio de Ana Redondo, es cambiar la distancia de prohibición de aproximación a la víctima cuando es inferior a 350 metros, la distancia mínima recomendada para una capacidad de respuesta óptima del sistema. El Gobierno considera que a menos distancia la capacidad de reacción es muy complicada porque las Fuerzas de Seguridad tienen complicado llegar a tiempo de evitar agresiones.
Además, en las misivas que remite este lunes a jueces y fiscales, alerta de que el sistema se tensiona con continuas alarmas que llegan a la víctima y a la policía en los casos en los que el domicilio del inculpado se encuentra dentro del área fija de exclusión establecida judicialmente, es decir, cuando se encuentra dentro del área prohibida de la distancia acordada alrededor del domicilio de la víctima o de su lugar de trabajo.
Otros de los puntos que Igualdad considera que debe ser modificado se refiere a las situaciones en las que el nivel de cobertura es deficiente en las zonas donde residen o se encuentran habitualmente agresor o víctima. Si no hay cobertura no se puede garantizar la monitorización en todo momento de las posiciones de agresor o víctima, lo que es esencial para el funcionamiento del sistema, recuerda el departamento de Redondo.
Semana negra
Los asesinatos de Ana María, María José y Petronila en una semana negra para la violencia de género -en la que también han asesinado a dos menores- elevan a diez los crímenes machistas en lo que va de año. En seis de los casos constaban denuncias previas.
El último de ellos, pendiente de confirmación oficial, se produjo el pasado viernes en Sarriguren, en la localidad navarra del Valle Egüés, donde la policía detuvo a un hombre acusado de asesinar a su mujer de 29 años con un arma blanca y de herir de gravedad a su madre, suegra de la víctima.
En caso de confirmarse como violencia machista este último caso, ya serían 1.353 las mujeres asesinadas a manos de sus pareja o exparejas desde 2003, año en el que comenzaron a elaborarse las estadísticas oficiales. De las 48 víctimas mortales de la violencia machista en 2025, la cifra más baja de la serie histórica, España ha registrado uno de los peores inicios de año en 2026.
Violencia vicaria, al alza
En apenas un mes y medio, 6 menores han quedado huérfanos en 2026 tras los feminicidios de sus madres, cifra que se eleva a 510 desde 2013 (los mayores de edad no se incluyen en las estadísticas).
A los nueve feminicidios, hay que añadir los dos primeros crímenes vicarios del año: el de Noemí, hija de María José, de 12 años, degollada por su padre junto a su madre el martes 17 de febrero en Xilxes (Castellón), y el de un niño de 10 años asesinado este viernes en Arona (Tenerife) por su padre, que también hirió de gravedad a la madre. La propia ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha reconocido esta semana que a veces las evaluaciones de riesgo no se hacen con la suficiente profundidad y ha apostado por una mayor contundencia, una vez acordadas las medidas de alejamiento.