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José María PitarkeDirector general del CIC nanoGUNE

“Nuestra aspiración es que algún día, junto al ordenador de IBM, esté uno construido en la Torre Cuántica de nanoGUNE”

José María Pitarke se muestra convencido de que estamos ante el segundo mayor “hito” del centro de investigación tras su inauguración hace 17 años

“Nuestra aspiración es que algún día, junto al ordenador de IBM, esté uno construido en la Torre Cuántica de nanoGUNE”Iker Azurmendi

¿Qué significa esta inauguración de la Torre Cuántica? ¿Estamos ante el inicio de una nueva etapa para nanoGUNE?

–Para nosotros es un hito muy importante, que se desarrolla sobre lo ya sembrado. Somos un centro de nanotecnología, lo que nos ha permitido adquirir un posicionamiento desde el que dar el salto a algo muy concreto y de gran interés: el desarrollo de tecnologías cuánticas y, en particular, de hardware cuántico; es decir, los chips, que son la base de la computación cuántica. Entrar en esta carrera es muy importante.

¿Cuándo lo tuvieron claro?

–Hace un par de años. Nos dimos cuenta de que, con el conocimiento y la infraestructura con la que contábamos, este era el lugar ideal para embarcarnos en una aventura como esta. No fue una decisión improvisada ni pensamos primero en construir una torre y luego en cómo llenarla. El proceso fue distinto. Primero abrimos un nuevo grupo de investigación en hardware cuántico y trajimos a Fernando González-Zalba como investigador Ikerbasque, que venía de la empresa británica Quantum Motion. A partir de ahí, hicimos un acuerdo de colaboración con la empresa y el siguiente paso fue que creara una filial en Donostia. Para eso necesitábamos ampliar la infraestructura, y ahí encajó la torre.

¿La ampliación ya estaba prevista?

–La posibilidad de ampliar nanoGUNE existía desde los inicios, aunque no con este fin concreto. En su origen se pensó como una incubadora de empresas, pero no llegó a materializarse. Estaba simplemente esperando a que surgiera una oportunidad como esta.

¿Es un paso natural en la evolución de nanoGUNE o algo inesperado?

–Es una evolución natural del centro. Igual que en su día se abrió un grupo de nanomedicina, abrir uno de hardware cuántico responde a cómo se está desarrollando la ciencia a nivel mundial. Hace diez años no pensábamos en esto, y cuando inauguramos nanoGUNE, hace 17, desde luego que nadie lo hacía. Pero el posicionamiento y reconocimiento adquiridos a lo largo de estos años nos ha permitido dar este salto y aprovechar una oportunidad como la de Quantum Motion.

¿Qué aporta ese socio industrial?

–Nos permite dar un paso de gigante. Lo que podría haberse quedado en un grupo puramente investigador va más allá: la misión de nanoGUNE es investigar y desarrollar la tecnología. En colaboración con Quantum Motion desarrollaremos ordenadores cuánticos y Quantum Motion comercializará. Ese es el acuerdo. Nos hemos jugado mucho, pero tenemos los ingredientes: el centro, el conocimiento, el liderazgo científico y una empresa pionera en el campo. Es difícil que encaje mejor.

“La tecnología cuántica no va a resolvernos la vida a corto, pero el futuro va a ser cuántico”

¿Es un ejemplo de colaboración público-privada?

–Es un ejemplo de libro, aunque no estaba en mi cabeza hace unos años. Es cuestión de estar bien posicionado para cuando surge la oportunidad. Así lo hicimos con Graphenea, Biotech Foods y las demás startups.

Hablemos de la cercanía del ordenador cuántico de IBM. ¿Hay competencia o sinergia?

–Todo es sinergia. Nuestro proyecto encaja perfectamente en la estrategia BASQ y cuenta con el apoyo total del departamento de Ciencia, Universidades e Innovación. Además, son tecnologías distintas.

¿En qué se diferencian?

–La de IBM es una tecnología basada en sistemas superconductores. La nuestra se basa en nanoestructuras de silicio. No tienen nada que ver. La de IBM está mucho más madura, pero la nuestra tiene ventajas como la escalabilidad y la integración con la tecnología de semiconductores ya existente. Eso puede ser clave a futuro.

“El posicionamiento adquirido a lo largo de estos años nos ha permitido dar este salto y aprovechar una oportunidad como la de Quantum Motion”

Con visión de país, si yo fuera el lehendakari Imanol Pradales, ¿esto son ‘dos balas’?

–Sí, dos balas. Y ojalá funcionen las dos. Nuestra aspiración es que algún día, en el edificio de al lado, junto al ordenador de IBM, esté uno construido en la Torre Cuántica con nuestra tecnología.

¿Cómo ve el futuro a 10 años vista?

–Es muy difícil saber qué ocurrirá en diez años. Cuando se inauguró nanoGUNE el 30 de enero de 2009 nadie imaginaba esto. El futuro va a ser cuántico, pero no va a resolvernos la vida a corto plazo. Las tecnologías cuánticas están todavía en una fase prematura pero con gran futuro. Un bebé de pocos meses.

04/02/2026. Inauguración de las torres del CIC Nanogune con el lehendakari Imanol Pradales. Donostia. IKER AZURMENDI

¿Pero es un bebé que promete?

–Sí, porque el futuro irá por ahí, de una manera u otra. Y estar desde el principio en el desarrollo de las tecnologías cuánticas es clave. Se ha hecho una apuesta clara de las instituciones, desde Gobierno Vasco y desde las Diputaciones. Todo ha encajado para que este sea un lugar atractivo. Si nanoGUNE no existiera, Quantum Motion no habría venido aquí.