Las despedidas nunca se vuelven fáciles, aunque se repitan, aunque se conozca el proceso y aunque uno intente prepararse. Y pesan todavía más cuando quienes se despiden son padres de acogida que dicen adiós a niños y niñas que regresan a Ucrania, a un lugar donde las sirenas aéreas de bomba forman parte del paisaje sonoro cotidiano.

Los niños se despiden de sus padres de acogida antes de regresar a Ucrania. Ruben Plaza

Este lunes en Irun, en el momento de la despedida, ha habido abrazos largos y miradas que intentaban quedarse con cada gesto. Algunas madres se abrazaban a sus parejas, apoyándose en ellos ante el dolor que supone separarse de quienes, con el paso de los días, pasan a sentir como hijos propios y regresan al peligro de un país ocupado y sometido a una injusta guerra.

Los niños ucranianos acogidos por familias de Gipuzkoa han regresado a sus hogares tras pasar la Navidad aquí y con la promesa de que regresarán en verano.