La Ertzaintza y la Policía Municipal de Tolosa llevaron a cabo una actuación conjunta el pasado viernes por la mañana para desalojar a un grupo de migrantes, de entre nueve y diez personas, que pernoctaban en el soportal del chalet de Arkaute, de propiedad municipal. El Ayuntamiento ha procedido, además, a colocar unas verjas en la entrada del espacio para evitar nuevas concentraciones ante la denuncia de varios vecinos por “problemas de seguridad”.

Según explican desde el consistorio tolosarra, en los últimos años se han llevado a cabo hasta nueve intervenciones en la zona a diferentes grupos de migrantes establecidos allí tras el malestar de varios vecinos del barrio de Larramendi. Ante esta tesitura, el pasado viernes decidió expulsar al último grupo situado allí y proceder a la colocación de verjas en el inmueble, que se encuentra en desuso.

En cada una de estas intervenciones, desde el Ayuntamiento, aseguran, se habrían dado alternativas habitacionales a estas personas siempre dentro de las posibilidades del consistorio, pero no todas ellas las habrían aceptado y otras “no cumplirían los requisitos necesarios” para ello.

La entrada al edificio ha sido bloqueada con una verja. Ruben Plaza

A este aspecto, Xarles Iturbe, portavoz del PNV en el Ayuntamiento, explica que se trataría de “un tema complejo”, ya que a la falta de recursos habitacionales en el municipio habría que sumar que algunas de estas personas “tendrían problemas para cumplir las normas” de estos espacios. 

Iturbe recuerda, además, que el chalet de Arkaute no es el único edificio municipal okupado en Tolosa y que los perfiles de estos okupas “son muy diferentes”, lo que complica la situación. En el caso de Arkaute, el inmueble se encuentra vacío a la espera de que se concrete un uso para él después de que el Ayuntamiento decidiera echar atrás el proyecto del museo de montañismo anunciado por el anterior equipo de gobierno.

Episodios similares en Gipuzkoa

Tanto desde el Ayuntamiento de Tolosa como desde la oposición señalan que situaciones similares a este desalojo se han repetido en varios puntos de Gipuzkoa, como en Donostia, donde el pasado mes de diciembre se procedió a expulsar a los okupas del antiguo instituto del barrio de Martutene.

En esa ocasión, el Ayuntamiento donostiarra realojó a más de medio centenar de ellos en el albergue municipal de La Sirena, al tiempo que la concejala de Acción Social, Mariaje Idoeta, solicitó al resto de municipios de Gipuzkoa que también asumieran a personas en la misma situación, ya que, muchas veces, el foco recae sobre la capital guipuzcoana.

“Ningún municipio se ha puesto en contacto con nosotros para abordar esta cuestión, y ya va siendo hora de abordar este desafío desde una perspectiva comarcal”, indicó por aquel entonces, apuntando que Donostia “no puede asumir sola esta situación”. 

En el caso de Tolosa, diferentes asociaciones como la Fundación Peñascal trabajan con el Ayuntamiento para apoyar a colectivos en riesgo de exclusión social y Tolosaldea cuenta desde el pasado noviembre con una oficina para la atención integral a personas de origen extranjero. 

Además, el pasado verano el centro de acogida Zuloaga Txiki, gestionado por Zehar Errefuxiatuekin, reabrió sus puertas tras estar cerrado seis años por tareas de mantenimiento y acogió a una parte de los migrantes de Mali que vivían en las calles de Amara, en Donostia, a la espera de regular su situación.