La imposición de la mascarilla en los centros sanitarios apenas ha durado 21 días. Solo tres semanas después de decretar su obligatoriedad, las mascarillas dejarán de ser de uso forzoso en los hospitales, ambulatorios y otros centros sanitarios de Euskadi.

La medida quedará levantada este viernes después de confirmarse un descenso del conjunto de enfermedades respiratorias durante dos semanas consecutivas. En concreto, la tasa estimada conjunta de la gripe, el covid o la bronquiolitis marca 516 casos por cada 100.000 habitantes mientras que cuando el Ministerio de Sanidad impuso esta decisión, había 637. Pese a la mejoría de los datos, Salud sigue manteniendo la recomendación de utilizar los tapabocas.

El nuevo descenso de la tasa de infecciones respiratorias agudas en la cuarta semana del año permite, a través de una orden del Departamento de Salud que se publicará este jueves en el BOPV y será efectiva el viernes, eliminar la obligatoriedad que el Ministerio de Sanidad “impuso unilateralmente, a pesar de que Euskadi presentara una de las más bajas tasas del Estado”.

MENOS CIRCULACIÓN DE VIRUS RESPIRATORIOS

El último informe de vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (IRA), correspondiente a la cuarta semana de 2024, constata un nuevo descenso de la circulación del virus de la gripe y de la incidencia del covid, así como de las detecciones del Virus Respiratorio Sincital (VRS) y los diagnósticos de bronquiolitis.

En conjunto, la tasa de Infección Respiratoria Aguda en la red de Atención Primaria ha sido de 516,3 casos por 100.000 habitantes (frente al 563 de la semana anterior).

Por grupos de edad, respecto a la semana anterior, las tasas descienden en mayores de 15 años y aumentan en el resto, siendo el grupo de 0 a 4 años el que presenta una tasa más elevada, con 2.214 casos por 100.000 habitantes. La tasa de casos grave en la red hospitalaria de Osakidetza desciende desde 21 casos por 100.000 habitantes de la semana precedente hasta 16 casos en esta última.

Se da además la circunstancia de que el descenso de las tasas respecto a la semana anterior se produce en todos los grupos de edad, y siguen siendo las personas mayores de 64 años las que registran la tasa más elevada.

El porcentaje de casos positivos de gripe en los ingresos hospitalarios vuelve a descender, desde el 26% al 23%. En el caso del covid también baja, pasando del 11% al 7,7%. Lo mismo sucede con el VRS, que se sitúa en el 8,2% frente al 9,5% de la semana anterior.

DISCONFORMIDAD DEL GOBIERNO VASCO

El descenso claro de casos es ya una realidad aunque todos los expertos apuntaban a esta tercera semana de enero como la de la caída definitiva de la incidencia de gripe.

Y es que, tras varios días de debate entre Sanidad y las comunidades, el 10 de enero se decretó la obligatoriedad. En aquel momento, Euskadi mostró su disconformidad.

La directora de Salud Pública y Adicciones, Itziar Larizgoitia afirmaba, en declaraciones a este periódico, que “efectivamente hay evidencias de que la mascarilla es una barrera para prevenir contagios, y por eso se utiliza desde hace más de un siglo. Pero la orden del Ministerio de imponer la mascarilla de manera obligatoria en los centros sanitarios, con el fin de contrarrestar una epidemia de gripe, no es una medida eficaz por sí sola".

"La razón es que los virus –añadía– no están residiendo únicamente en los centros de salud o en los hospitales. Los virus están en todas partes, en el transporte, en los centros de trabajo, en los lugares de ocio, en la calle. etcétera... Utilizar un instrumento de barrera en un único ámbito, muy específico, no sirve para frenar la gripe que está en toda la comunidad”.

Una orden de pónganse mascarillas o quítense mascarillas no es únicamente un mandato de alguien que escribe en un boletín. Esto requiere de una intervención social. La salud pública no es un tema ideológico, ni es un tema de que a alguien le parezca que hay que hacer algo. Es un tema técnico que requiere conocimiento y pautas, y esta parte más técnica no se ha visto reflejada en la orden del Ministerio”, corroboraba Larizgoitia.

Hasta esa fecha, en Euskadi se había optado por recomendar su uso, y desde Salud reconocían que el sistema sanitario estaba en tensión con “momentos de sobrecarga”, pero negaban rotundamente que hubiera colapso por lo que no veían necesario “recurrir a medidas drásticas”.

Ahora también se insiste en su recomendación a la ciudadanía vasca para que continúe adoptando, como en su inmensa mayoría hace, las medidas de prevención aconsejadas en todos aquellos lugares y circunstancias donde exista mayor riesgo de contagio