Las salsas industriales han sido un acompañamiento indiscutible durante años en muchos platos.

Kétchup, mayonesa o mostaza han sido utilizadas siempre en hamburguesas, carnes o fritos para aportar versatilidad y sabor a nuestros platos. Sin embargo, es importante saber que estas salsas ultraprocesadas están llenas de azúcares y aditivos, lo que las convierte en alimentos dañinos para nuestra salud.

Por ello, cada vez más personas se animan a preparar su salsa casera en casa. Mayonesa, alioli, pesto, salsa de tomate o salsa napolitana son algunas de las más destacadas.

En este contexto, el chef Jordi Cruz mostró este lunes su receta para preparar una salsa de pesto casera: "Perfecta. Técnica, equilibrio y respeto por el producto".

Según explicó en la elaboración que se muestra en el vídeo, para preparar esta deliciosa y saludable salsa sólo se necesitan 100 gramos de hojas albahaca sin tallo, un diente de ajo, 50 gramos de piñones, 50 gramos de pecorino romano, 50 gramos de grana padano o parmigiano reggiano y 200 ml de aceite de oliva.

Por qué sustituir las salsas industriales por caseras

Las salsas forman parte habitual de la alimentación diaria, pero no todas tienen el mismo impacto en la salud.

Cada vez más especialistas en nutrición recomiendan sustituir las salsas industriales ultraprocesadas por alternativas caseras como el pesto, la mayonesa o el alioli. Prepararlas en casa permite controlar los ingredientes y reducir el consumo de aditivos innecesarios.

Muchas salsas industriales contienen azúcares añadidos, grasas refinadas, conservantes y potenciadores del sabor que se utilizan para mejorar la textura y alargar la vida útil del producto.

Aunque su consumo ocasional no supone un problema, tomarlas con frecuencia puede aumentar la ingesta de sal y calorías sin aportar nutrientes de calidad.

En cambio, las salsas caseras se elaboran con ingredientes sencillos y reconocibles.

El pesto, por ejemplo, suele incluir aceite de oliva, frutos secos y hierbas aromáticas; la mayonesa casera se prepara con huevo y aceite; y el alioli combina ajo con aceite de oliva. Estos ingredientes aportan grasas de mejor calidad y permiten evitar componentes innecesarios presentes en muchos productos industriales.

Pasta con salsa de tomate casera. Freepik

Mejor sabor

Otro aspecto importante es el sabor. Las salsas caseras suelen tener un aroma y una intensidad mayores porque no dependen de aromas artificiales ni estabilizantes.

Esto permite usar menor cantidad para obtener el mismo resultado, algo que puede ayudar a moderar el consumo de calorías.

Además, preparar salsas en casa facilita adaptar las recetas a las necesidades personales. Se puede reducir la sal, elegir aceites de mejor calidad o ajustar las cantidades según la dieta de cada persona.

Sustituir las salsas industriales ultraprocesadas por salsas caseras es un cambio sencillo que puede mejorar la calidad de la alimentación diaria. Apostar por opciones como el pesto, la salsa de tomate o el alioli casero permite disfrutar del sabor sin renunciar a ingredientes más naturales y controlados.