Nunca es tarde para descubrir el rugby. Así lo demuestran las Blasfemmes, un equipo creado hace menos de dos años por un grupo de madres de niños y niñas que juegan en las filas del Bera Bera de Donostia. Todas superan los 35 años, y la mayoría de ellas nunca había jugado antes con el balón oval, pero se animaron a seguir el ejemplo de sus hijos e hijas y han conocido ahora un deporte “súper divertido”.

Eider Obeso, una de las Blasfemmes, explica el origen del equipo: “Somos un grupo de amas de niños y niñas que juegan a rugby en Bera Bera, y en vez de estar en el bar, algunas empezamos a pensar que podríamos estar entrenando esas dos horas que estábamos ahí echando unas cañas. Empezamos a preguntar entre las amas a ver quién se animaba y nos juntamos unas ocho o así. Al principio no nos dejaban ni el campo, porque empezábamos de cero, no sabíamos ni pasar, ni nada. Empezamos a entrenar en una especie de hierba sobrante en el campo de Puio”, en Donostia. “Un aita que jugaba al rugby cuando era joven, Blas Aranguren, nos dijo, Si os animáis, yo si queréis os entreno. Y nos empezó a entrenar. Luego se apuntó también otro aita –Mikel Gorosabel–, y tenemos dos entrenadores”. El equipo acabó inspirándose en el nombre de su primer entrenador. “Blasfemmes es un juego de palabras entre mujeres de Blas y lo blasfemo. Nos gustó el nombre y ahí se quedó”. 

Eider Obeso, jugadora de Blasfemmes. Iker Azurmendi

"Empezamos a pensar que podríamos estar entrenando esas dos horas que estábamos ahí echando unas cañas"

Eider Obeso - Jugadora de Blasfemmes

Ahora disponen de más espacio en Puio, y en el Bera Bera nos están tomando un poquito más de en serio, porque ven que tenemos fundamento, somos activas, no vamos solo a hacer un poco de deporte, y somos capaces de llevar adelante un campeonato”. “De las que empezamos seguimos cuatro así. Hay gente que ha ido yéndose, y ha venido gente conocida, amigas de las que jugábamos o gente que nos había escuchado hablar del equipo y que estábamos muy a gusto, y que éramos un grupo muy cohesionado”. 

De 35 a 58 años

El equipo está compuesto por jugadoras veteranas: “Tenemos que ser mayores de 35, porque si eres menor ya eres de categoría senior. La mayor tendrá 58 años”. 

Blasfemmes se entrena “de septiembre a junio, todos los martes y jueves de seis a siete en Puio, cuando entrenan nuestros hijos y nuestras hijas”. 

En su mayoría, las jugadoras de Blasfemmes no habían practicado el rugby anteriormente. Obeso relata que “hay un par que sí jugaron, pero llevaban como 20 años sin jugar. Las demás empezamos de cero. Algunas habían hecho otro deporte y otras no”. “Es verdad que a nuestra edad es difícil empezar en un deporte de grupo de mujeres, porque tienes que tener técnica y conocer el deporte. Lo bueno que tiene el rugby es que cualquier tipo de cuerpo es bienvenido, porque hace falta gente grande, gente pequeña, gente delgada para correr… Por un lado, te da esta posibilidad, y por otra, puedes jugar a un deporte de equipo, que es más difícil a nuestra edad. La gente suele hacer deportes más individuales, como yoga o como crossfit, pero el rugby tiene el añadido de ser un deporte de equipo. Y es una terapia, porque si viene una mal la acabamos apoyando todas. Por el equipo han pasado gente con cáncer, o gente agobiadísima con la OPE, y es un apoyo. Yo creo que eso es lo que engancha también. Aparte de que el rugby es súper divertido. La que viene a probar se queda”.

El equipo de Blasfemmes, en Puio. Iker Azurmendi

Torneo Hakamak

El equipo de las Blasfemmes está de estreno estos días. Las donostiarras han organizado para este sábado en Puio la edición inaugural del torneo de rugby Hakamak (12.30 horas), que reunirá a cuatro equipos veteranos femeninos. Esta será la primera competición que organiza este conjunto. Blasfemmes participará con “14 o 15” jugadoras, aunque hay cerca de una veintena en el equipo, y los partidos se disputarán en dos tiempos de diez minutos, en formato de todos contra todos, entre conjuntos de diez integrantes. “Si algún equipo necesitan alguna jugadoras más, se la cederemos”. Otra diferencia con el rugby clásico es que en lugar de hacer placajes para derribar oponentes “nos agarramos y contenemos”. El plan de la jornada incluye también un tercer tiempo en la sociedad del Bera Bera y una cena con los clubes participantes.

Además de las donostiarras, competirán también Arrasateko Pirolitikak, Ilegales de Vallecas y el All-quelarre de Asturias. 

Las Blasfemmes están integradas en el Bera Bera, aunque las jugadoras no están federadas. Obeso explica que “a nivel estatal se hacen torneos para veteranas, de categoría mater, pero hace falta estar federada, y hay jugadoras que no quieren federarse. Los que no estamos federados tenemos que hacer las competiciones por nuestra cuenta”. Tras el Hakamak, acudirán a otro torneo en Valladolid en abril.

Obeso animaría a más mujeres a integrarse en este equipo porque “no hace falta saber de rugby, y hace que te superes. Piensas que igual no eres capaz de jugar y cuando vas aprendiendo te vas dando cuenta de que sí, que eres muy capaz de jugar. El rugby tiene una connotación negativa, de deporte duro, y tampoco es eso”. También “es una manera de conocer gente de tu misma edad más o menos, y de hacer deporte. Y además, salen muchos planes. La que prueba siempre se queda, así que algo tiene”.