La Real Sociedad continúa sin ser un equipo demasiado fiable en goles
Con 34 tantos a favor y 35 en contra, el conjunto txuri-urdin golpean en los últimos minutos, pero sus desconexiones entre el 41 y el 50 explican un saldo mínimo negativo total de dianas solo en Liga
La Real Sociedad transita por la temporada 2025-26 de la Liga instalada en una fina línea estadística: 34 goles a favor y 35 en contra, con un saldo global de -1 que acaba dibujando con una precisión casi quirúrgica su rendimiento. Los números no solo describen cuánto marca y cuánto encaja, sino también cómo empieza y cómo termina los partidos. Y ahí es donde comparece su verdadero diagnóstico.
El reparto temporal ofrece una primera clave. La Real ha anotado 14 goles en la primera mitad y 20 en la segunda. Es decir, el 59% de sus tantos llegan tras el paso por los vestuarios. En cambio, ha encajado 17 antes del descanso y 18 después, un equilibrio casi absoluto en contra.
Este diferencial sugiere que el equipo mejora su producción ofensiva en los segundos tiempos. La media de un gol marcado cada 63 minutos y uno recibido cada 62 resume una temporada de intercambios constantes, de continuas idas y venidas. Con 1,42 goles anotados por partido y 1,46 encajados, resulta evidente que la Real vive en el filo: compite en todos los encuentros, pero rara vez los rompe a su favor.
Mala salida
Si se observan los primeros diez minutos, el dato es contundente: 0% de goles marcados. La Real no ha conseguido todavía golpear de salida lo cual se explica por su habitual actitud contemplativa de inicio muy alejada del esperado inicio en tromba que muchas veces espera y exige su propia parroquia. Sin embargo, sí ha encajado en ese tramo el 9% de sus tantos en contra. Tampoco es que sea una sangría, pero sí una señal de alerta de la que ya avisó Matarazzo en Copa antes de visitar Mendizorroza: “No podemos empezar tan mal los partidos como en la eliminatoria frente a Osasuna”.
El primer tercio de partido (0-30) concentra solo el 15% de sus goles a favor (0% + 9% + 6%), mientras que recibe un 21% en ese mismo intervalo (9% + 6% + 6%). La diferencia revela una tendencia clara: le cuesta imponer su plan desde el pitido inicial y, en ocasiones, paga esa falta de contundencia. Entre el minuto 31 y el 40 la Real marca el 24% de sus goles, uno de los picos más altos de producción. Es el momento en el que los realistas logran traducir posesión y dominio territorial en efectividad. Sin embargo, justo antes y después del intermedio aparece el mayor foco de fragilidad defensiva.
El 29% de los goles encajados llegan entre el 41 y el 50, el tramo más problemático con diferencia. Es decir, el equipo sufre especialmente en la transición emocional entre el final de la primera parte y el arranque de la segunda. Ese dato, por sí solo, explica parte del saldo negativo global: la Real compite, pero tiene desconexiones muy localizadas que penalizan su rendimiento. Esto le convertía en un conjunto poco fiable, algo de lo que está saliendo con su nuevo técnico, aunque todavía no lo ha conseguido.
Los finales
Si algo caracteriza a esta Real es su comportamiento en los minutos finales. Entre el minuto 81 y el 90 anota otro 24% de sus goles, idéntico porcentaje al del tramo 31-40. Es un equipo que insiste hasta el final y que mantiene capacidad de amenaza en situaciones de fatiga. Esto implica que haya pasado de tener una mandíbula de cristal a que parezca de granito, que sus jugadores atesoran un carácter y una confianza en sus posibilidades que le permiten creer hasta el final y que, cómo no, cuenta con un fondo de armario que le permite marcar diferencias con los cambios, tal y como ha logrado en repetidas ocasiones Matarazzo.
En el otro lado de la moneda, también encaja un 17% de sus tantos en ese último segmento. No es una tragedia, pero sí confirma que los finales son escenarios abiertos, de ida y vuelta, donde el equilibrio defensivo no siempre está garantizado, algo en lo que viene insistiendo su entrenador.
Con 34 goles a favor en lo que va de Liga, el ataque funciona en términos absolutos. La media de 1,42 tantos por encuentro es competitiva y el analizado reparto temporal demuestra que el equipo tiene recursos para ajustar en el descanso y acelerar en los tramos decisivos. Solo los cinco primeros llevan más tantos que la Real hasta esta jornada.
Defensa
El problema reside en la defensa. Los 35 goles encajados y la media de 1,46 por partido indican que la estructura no logra sostener ventajas o controlar los momentos críticos. Especialmente preocupante es el tramo de los minutos 41-50, donde se concentra casi un tercio de los goles recibidos.
En conclusión, la temporada liguera de la Real se define por un equilibrio inestable. Que empieza los partidos con prudencia ofensiva y cierta fragilidad defensiva; los termina con ambición y capacidad de reacción, pero también con exposición al intercambio. El saldo de -1 goles no es casualidad: es la consecuencia lógica de un equipo que produce, pero que aún no controla los momentos clave de los duelos. Si corrige esas desconexiones puntuales, los números sugieren que el margen de mejora será inmediato.
