Lo comentaba un entrenador de Primera División en privado la víspera del duelo: “Veo el partido igualado, pero si están bien Guedes y Oyarzabal, creo que pasará la Real”. Dicho y hecho. El capitán y el luso se han convertido en los referentes de un equipo que no conoce la derrota desde que le entrena Pellegrino Matarazzo. Sus estadísticas en los siete encuentros que lleva disputado el equipo a las órdenes del americano son tan significativas como demoledoras. Los dos jugadores han logrado cuatro goles, a los que hay que sumar los dos penaltis que transformaron en la tanda que resolvió la eliminatoria ante Osasuna, y el portugués, además, ha dado dos asistencias. Por supuesto que, como es lógico y al no haber sufrido aún ningún revés todavía, todas las acciones han servido para sumar puntos o para decidir las eliminatorias coperas.
En el encuentro del miércoles en Vitoria, y cuando las cosas ya se habían torcido mucho con el gol de Rebbach, Carlos Soler recogió un rechace y, sin precipitarse, abrió la pelota a la banda donde Guedes, con la misma sangre fría, amagó y proyectó a Oyarzabal, que definió con un disparo fuerte cruzado con su pierna izquierda.
El luso se enfadó mucho al final de la primera parte por un fuera de banda que parecía claramente a favor de la Real y que el juez de línea y el árbitro concedieron al Alavés. Su reiterada protesta acabó en una tarjeta amarilla y poco después incluso se jugó la roja por pisar a Parada.
Nada más comenzar la segunda mitad, estuvo cerca del empate, pero esta vez se topó con Rául Fernández. Cuando parecía que se había desconectado un poco del encuentro, un toque de espaldas de Oyarzabal habilitó a Turrientes, cuyo servicio con música lo convirtió en oro, una vez más, el martillo de Benavente con una definición de crack. Lo que es. Tiene la portería entre ceja y ceja y si se le presenta la posibilidad de disparo, no se lo piensa con una puntería de especialista.
En el tercer tanto, Oyarzabal volvió a activar la jugada con un toque de espaldas perfecto hacia Sucic, que le permitió avanzar con ventaja y meter un pase extraordinario que no desaprovechó Óskarsson. ¡Por fin el islandés!
Guedes Guedes aterrizó en Donostia en verano después de tres años titubeantes en los que parecía que su carrera estaba condenada a apagarse y después de que la Real pagara solo cuatro millones de euros al Wolves. En varios medios de comunicación se ha empezado a comentar incluso la posibilidad de que puede ser considerado como el fichaje de la temporada. Desde luego, la afición realista recordaba que se trataba de un gran jugador, pero pocos esperaban que su rendimiento alcanzase esas cotas. Hasta la fecha, y en total, sus números son siete goles y dos asistencias.
Uno de los momentos del encuentro fue cuando fue sustituido por Zubeldia en los últimos minutos y una gran parte del invadido Mendizorrotza se puso en pie para despedirle con aplausos y reverencias mientras coreaban su nombre.
Oyarzabal
Oyarzabal o Zeus suma y sigue. La bestia competitiva sigue siendo decisivo y fundamental para la Real. Además, baja al barro y tira del carro como ninguno. Hasta la fecha lleva nueve tantos y tres asistencias.
Una pena que la lesión de Take Kubo le haya privado a Matarazzo de una de las puntas de un tridente que promete emociones fuertes. Esperemos que vuelva pronto. Como Barrenetxea, que no fue a Vitoria para descansar y tratar de recuperarse del todo para intentar reaparecer frente al Elche. No hay que olvidar que en el primer tercio, hasta que se le volvieron a cruzar las malditas lesiones que han mermado y rebajado mucho su rendimiento, fue de los mejores. Zakharyan también se encuentra a las puertas de volver. Del ruso siguen hablando maravillas en Zubieta, aunque su aportación se encuentra a años luz de las expectativas y la confianza que han depositado los gestores blanquiazules desde hace mucho tiempo.
El miércoles en Vitoria, Matarazzo dio la alternativa a Dani Díaz, un futbolista que le ha encantado desde que le ha subido a entrenar con el primer equipo, en el que parece que va a mantenerse mientras falte el japonés si es que vuelve a bajar al B, en el que Ansotegi no le está dando mucha confianza ni oportunidades. Y, claro está, luego se encuentra Wesley, que acaba de llegar, tiene que afinar su puesta a punto y que no tiene mucho tiempo para convencer, ya que su contrato de cesión expira en junio, aunque el club txuri-urdin se haya guardado una opción de compra de 12 millones.