Erik Bretos ha sido el primer de los gestores de la Real después de Pellegrino Matarazzo que se ha referido a la tarjeta roja que vio Brais Méndez en el derbi. El director deportivo se mostró muy sorprendido porque no acudiera al VAR para analizar la jugada cuando no es nada clara ni evidente y le pilló al colegiado de espaldas: "Es una roja que me cuesta mucho entender. A mí arbitrar me parece complicadísimo, pero arbitrar sin ver la jugada, aún más complicado. Al árbitro hay que ayudarle, pero me cuesta entender que un árbitro que no pudo ver la jugada, no pusiéramos todos los medios que tenemos a nuestro alcance poder ayudarle".

El donostiarra se quedó perplejo con la posterior redacción del acta para tratar de justificar lo injustificable: "Cualquiera que vea la jugada comprueba que no fue lo que pone en el acta. Decir conducta violenta y fuerza excesiva es algo difícil de entender".

Lo que más duele en los despachos de Anoeta es que era el derbi más tranquilo que estaban viviendo desde hace mucho tiempo en San Mamés lo que les permitía pensar que no se les podía escapar los tres puntos: "Fue una decisión que marcó un partido que teníamos controlado, e insisto me cuesta entender que no se le ayudara con todos los medios que tenemos a nuestro alcance".