Síguenos en redes sociales:

[Tribuna txuri-urdin] "El momento"

La Real sigue ganando partidos que en otras fases de la temporada habría perdido. Y no es suerte. Que dure

[Tribuna txuri-urdin] "El momento"Ruben Plaza

Pues nada, seguimos ahí, en el momento, EL MOMENTO con mayúsculas. ¡Y que dure! Lo fácil ahora sería ponerme a escribir aquí que Matarazzo es un genio, que Europa se ve ya más cerca que el descenso (lo está) y que la trayectoria alcista de la Real Sociedad no va a encontrar freno hasta mayo. Pero conviene mantener la cautela, no tanto por las capacidades del nuevo entrenador como por las características de las últimas victorias. El míster está modificando poco a poco el comportamiento táctico del equipo. Parece perfectamente apto para terminar haciéndolo con éxito. Aunque conseguirlo le llevará tiempo, el mismo que está ganando mediante triunfos más sujetos a una dinámica positiva que a su propia pizarra. Lo subrayábamos en este mismo espacio hace una semana después del 2-1 contra el Barça. Y lo repetimos transcurridos sólo siete días, reforzados esta vez por el 3-1 ante el Celta en un duelo relativamente similar.

Error... y gol

Estar en EL MOMENTO (con mayúsculas) implica que durante los partidos te sonrían circunstancias penalizantes en cualquier otra época. Y ahí tenemos el 1-0 de Mikel Oyarzabal este domingo para corroborarlo. Estaban sufriendo los txuri-urdin al intentar presionar la salida de balón del Celta. El equipo gallego superaba a menudo el bloque alto local, tirando de precisión y de un marcadísimo dinamismo a cargo de sus futbolistas, tan positivo para los de Giráldez como desconcertante para el adversario. Y los intentos de Matarazzo por ajustar a su escuadra no terminaban de resultar fructíferos. El estadounidense acababa de ordenar una variante defensiva cuando Caleta-Car y Turrientes dudaron con la posición interior de Ilaix. El centrocampista visitante recibió solo para lanzar un peligroso ataque. Pero se resbaló y la recuperación blanquiazul derivó en cuestión de segundos en el gol del capitán. No, no es suerte. Es fútbol, sin más, un juego cuyos resultados se ven a menudo determinados por inercias inexplicables.  

Difícil de medir

Los seis puntos cosechados en una semana se han alcanzado desde caminos parecidos, gracias a esa ola positiva que la Real sigue surfeando, y también mediante procedimientos futbolísticos bastante cercanos entre sí. En el debut de Rino contra el Atlético de Madrid, e igualmente en la segunda parte del Coliseum frente al Getafe, vimos una versión txuri-urdin muy efectiva a la hora de presionar arriba: en cuanto los rivales se expusieron con balón, los blanquiazules lo aprovecharon para lanzarse a apretar, robar numerosos esféricos y crear ocasiones en transición. Pero aquella capacidad pareció haberse esfumado ante Barcelona y Celta, seguramente porque el rival juega lo suyo y porque culés y vigueses están especialmente dotados técnicamente para superar a contrincantes que tratan de atosigarles. El caso es que los de Flick y los de Giráldez hincaron la rodilla en Anoeta después de meter mano por dentro a nuestra cara más valiente, y después de haber sucumbido luego ante repliegues guipuzcoanos tan agónicos como bien ejecutados. No parece Matarazzo un técnico cerrado a registros tácticos concretos. Pero sí llama la atención que últimamente su plan B, el de defender atrás, se esté mostrando más solvente que el A, el de ahogar a la escuadra contraria. Quizás influya que esta segunda idea resulta más compleja y arriesgada. Ya la iremos mejorando.

Perfiles y perfiles

Mientras el técnico trabaja para construir un mejor colectivo, en lo individual va tomando decisiones con las que empieza a marcar sus cartas. Entre Luka Sucic y Brais Méndez, parece ver en el gallego a un tercer centrocampista y en el croata a un segundo punta: pondrá a uno u otro en función de las necesidades de cada partido. Y se me escapa, mientras, cuál es su diagnóstico actual respecto a los perfiles de Igor Zubeldia y Caleta-Car. El central balcánico puede llegar a resultar solvente en contextos determinados, pero ante panoramas de presión elevada, persecuciones y saltos a por centrocampistas rivales, el defensa azkoitiarra resulta superior a todas luces. No necesita demostrarlo.