Síguenos en redes sociales:

Un colofón a la altura de todo el 2025 (1-1)

La Real se deja empatar en el descuento uno de los partidos más importantes de la temporada

Un colofón a la altura de todo el 2025 (1-1)LaLiga

No se puede creer. La Real puso el colofón lógico en un campo que siempre será maldito como el Ciutat de Valencia a un lamentable 2025 dejándose empatar en la penúltima acción de un partido que tenía aparentemente controlado en ventaja. En una acción aislada, un error de principiante de Mariezkurrena acabó en un penalti exagerado de Carlos Álvarez que supuso el empate (es increíble que el VAR no haya acabado con los futbolistas que no paran de exagerar y de simular, pero, bueno, el error es del de Astigarraga). Nos referimos a la penúltima jugada, porque en la posterior no se volvió de vacío de milagro. Ahora más que nunca se debe dejar claro, esto es lo que hay. La de ayer era la cita más importante del año, casi a la altura de la semifinal de Copa del Madrid, porque no ganar significaba meterse en apuros hasta probablemente el final de la temporada. Tenemos que concienciarnos todos. Que nadie mire al vagón de Europa, lo único que nos espera hasta el final de curso es consultar constantemente por el retrovisor. Era un partido de ganar o ganar, sobre todo al constatar de dónde viene esta Real, pero enfrente estaba, con respeto, un equipo que lo va a tener crudo para mantener la categoría. Si no tienes mucho gol, si perdonas las ocasiones que tienes, si llegas a los minutos finales en un estadio en el que ya te ha pasado todo lo que te podía pasar, siempre te expones a que suceda una tragedia, porque hay que considerarlo así, como que un futbolista muy inteligente pero tramposillo provocara una pena máxima debido a la candidez de un canterano y te dejara sin dos puntos clave para lo que resta de curso. 

Algo no funciona bien en un club como la Real, y sobre todo con lo que pretende ser cuando se cumple una semana del despido de entrenador, un fichaje millonario que no ha estado a la altura de las expectativas y que este curso se ha declarado casi en rebeldía en la anterior etapa como Sucic pasa a jugar en una semana unos minutos en la Copa y a ser titular en Liga. No, no vale con el “he hablado con él y me ha dicho que está preparado”, que vendió Ansotegi. Esto va mucho más allá, es una cuestión de principios. Algo de lo que este club siempre presume. Y son decisiones como éstas las que más nos preocupan, porque revelan que algo ha cambiado en nuestra Real de siempre. En otra época y con otros entrenadores y, sobre todo, presidente, el croata no hubiese disputado ningún minuto más con la txuri-urdin tras negarse a entrenar y ser castigado por indisciplina al llegar a encararse con el anterior inquilino del banquillo. Una persona que no ha conseguido estar a la altura de su cargo y su responsabilidad, pero que es uno de los nuestros. Y como tal se le respeta y se le defiende a muerte. Cada uno es esclavo de sus decisiones y cada palo aguanta su vela. Poco más se puede decir al respecto, salvo que hay cosas que no cambian ni cambiarán jamás, con novedades que se van publicando en el medio afín para que la afición las vaya masticando y digiriendo antes de verlas hechas realidad.

Ansotegi también dio entrada a Pablo Marín tras sus buenos minutos en Elda por Soler y arriba no esperó a contar con Oyarzabal, con el que, como ha demostrado con creces, todo es posible y parece más al alcance de la mano. Sin él tres derrotas en Liga y el pánico ante el Eldense. No hay más preguntas, señoría. El resto fueron los esperados, con Aritz en el lateral derecho en lugar de Odriozola. 

Desgraciadamente la primera parte fue la confirmación de que el equipo que estaba un punto por encima del descenso visitaba al colista. Fue un choque de un nivel paupérrimo, disputado a un ritmo tedioso y en el que apenas hubo jugadas de calidad. Los locales tenían muy claro que iban a jugar a estar replegados e intentar sorprender con continuos envíos largos a la espalda de la zaga visitante y la Real... sigue sin saberse muy bien cuál era la idea del equipo. Eso sí, dominó más y se puede decir que a los puntos fue superior. Sin exageraciones. Las ocasiones llegaron con cuentagotas y dio la sensación de que ambos equipos buscaban más intentar aprovechar el fallo del rival. El más activo y peligroso de los blanquiazules fue de largo Kubo que a los 22 minutos metió un buen pase en largo que Oyarzabal cruzó demasiado con su derecha. A continuación Víctor García rompió en largo a los realistas, pero remató desviado. Casi a la media hora, un servicio de Kubo lo culminó Pablo Marín con un disparo a las manos de Ryan y poco después a Jon Martín se le escapó otra vez un cabezazo a saque de esquina. En la recta final. Carlos Álvarez por fin probó a un Remiro que luego estuvo cerca de regalar un gol a Romero, pero reaccionó rápidamente tras perder la pelota de forma estrepitosa. En el descuento, Oyarzabal, el más listo de la clase, robó una pelota, proyectó a Guedes cuyo centro, ayudado por el rebote en un zaguero, acabó en la cabeza de Kubo, quien no perdonó. Visto lo visto, un auténtico gol de oro.

El comienzo de la segunda parte fue dramático. El Levante salió mucho más agresivo, rozando el límite reglamentario en muchas ocasiones y en los primeros minutos estuvo cerca de empatar. Incluso Remiro salvó un remate de Pablo Martínez en una acción a balón parado en la que la zaga realista se durmió de forma incomprensible. A partir de ahí, poco a poco, los granotas se fueron apagando y los realistas encadenaron jugadas para sentenciar el encuentro. Lo lógico y esperado dada la evidente diferencia de nivel, al menos sobre el papel. Oyarzabal en dos ocasiones, Kubo y Soler se toparon con un magnífico Ryan, que siempre ha sido un buen portero. Y cuando menos se esperaba, pero aunque era evidente que podía suceder, llegó la acción del penaltito que significó el empate.  

La Real sigue sumergida en una crisis de juego y de resultados. Y de identidad y de fiabilidad... A este equipo le faltan tantas cosas que hay que preocuparse de verdad porque las posibles soluciones, que cada vez parecen más difíciles, las tengan que decidir los que han planificado esta temporada. Qué horror de año. Ni nos merecíamos ni nos creíamos que esta Real lo podía hacer tan mal. Así de claro. Firme candidata al descenso.