Como decíamos ayer… A nadie le puede sorprender lo que ha sucedido. Es imposible preparar un partido sin apenas hablar ni pensar en el adversario, ni en el escenario que te vas a encontrar, con casi diez jugadores que no tienen ni idea de dónde van a dormir el lunes por la noche cuando se cierre el maldito mercado. Así es imposible. Ni la Real ni nadie puede alcanzar un nivel mínimamente competitivo con este baile de nombres, de rumores y de posibles destinos. La derrota de ayer en Oviedo, incomprensible si alguien siguió con atención la primera parte, no es más que la factura del despropósito de mercado que ha vivido la Real. Si el año pasado nos echamos las manos a la cabeza con incredulidad, este verano el presidente se ha superado y ha acabado sacando de quicio a todos. A su director deportivo, que no podemos ni imaginarnos cómo estará; a su entrenador nuevo, al que en lugar de protegerle con un plan bien estructurado y sellado desde hace tiempo, como por ejemplo el del Espanyol, le has dejado con la puerta del vestuario abierta sin que tuviera ni idea de quién entraba o salía al día siguiente; a sus futbolistas, tanto los que se quedan como los que se van; y a la afición, a la que has terminado sacando de quicio. Insistimos, no es una cuestión de si al final esta Real va a lograr ser mejor equipo que un curso pasado en el que decepcionó a todos cuando se le presumía otra categoría, es que este verano ha sido un desastre y cuando eso sucede lo normal es que tarde o temprano lo acabes pagando. Y además de manera contundente. Porque, entre otras cosas, los que están jugando son amigos de los que están descartados y señalados y los que el club no ha logrado sacar ni casi regalados, como ha hecho con otros. Con todo el respeto al Oviedo, que hizo un encuentro meritorio, con las ideas muy claras y sabiendo que si golpeaba primero lo iba a hacer dos veces con la mandíbula de cristal de su visitante, es inaceptable e incomprensible que dejara escapar los puntos esta noche. 

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[Fotos] Centenares de seguidores de la Real se desplazan a Oviedo para animar al equipo N.G.

No se habla de fútbol

Algo están haciendo rematadamente mal los gestores del fútbol para que un club habitualmente tranquilo y que suele ofrecer la sensación de tener las cosas y los tiempos más o menos controlados, como la Real, se presente en la tercera jornada sin que nadie hable del partido. Todo girando en torno a un insufrible mercado en el que, las cosas como son, el club realista se ha superado a sí mismo y está en disposición de batir su propio registro de cerrar operaciones en las últimas horas de una ventana. No puede ser y lo peor es que tiene pinta de que esto va a ir a peor. No es hora de hablar de los fichajes, ni de si este año hay mejor equipo que el año pasado, ayer eran los que eran y con esos había que intentar sumar la primera victoria. Porque, aunque muchos siguen discutiendo sobre fichajes y si hay que colgar del Sagrado Corazón de Urgull a algún descarte, la Real se presentaba en Oviedo con ciertas urgencias clasificatorias tras haber empatado dos partidos y teniendo en cuenta que los siguientes encuentros son contra el Madrid en Anoeta y la salida a La Cartuja. Cuidado, que esto es largo pero no espera a nadie.

Sentido común

Lo mejor de Sergio Francisco hasta la fecha es que está demostrando ser un técnico con una clara tendencia a aplicar el sentido común. Y probablemente la consecuencia al rendimiento y a los aciertos y errores hasta la fecha es la que empleó para confeccionar un once que debió ponerse por delante en alguna de las ocasiones que perdonó. ¿Jon Martín no tuvo su tarde contra el Espanyol y vuelves a jugar fuera? Vuelve a recurrir a la experiencia de Caleta-Car. ¿Que todo el mundo estaba esperando como agua de mayo su aparición llevándose por delante hasta a un compañero de calidad de Primera como Urko? Le entrega las llaves del coche a Gorrotxategi. ¿Que Sergio Gómez es mejor jugador en casi todo, menos de lateral izquierdo, que Aihen? Vuelta al once del canterano ¿Que Brais y Sucic aún no están a su mejor nivel y Oyarzabal ha filtrado los mejores pases desde la segunda línea? El 10, de 10. ¿Y que Óskarsson por fin cazó un gol de 9 espectacular el pasado domingo y dio una asistencia que debió acabar en el tanto de la victoria? El 9, de 9. Lo demás, lo esperado. Por cierto, con siete canteranos para los amantes de las estadísticas. Y también, que en una época convulsa en la que el presidente ha logrado sulfurar a todos los extremos del realismo durante estas semanas de refuerzos, más de 1.800 aficionados quisieron arropar a su equipo. 

Real Oviedo

Enfrente, un Oviedo en el que Paunovic no contó de inicio con Cazorla ni con el impredecible Hassan y que recuperaba a Reina tras cumplir su partido de sanción…

A los recién ascendidos es mejor visitarles cuando la temporada está mucho más avanzada. Si lo haces en la jornada 3, y aunque haya perdido las dos primeras etapas, lo lógico es encontrarte el ambiente apasionado y caliente que sufrió ayer la Real. Y sobre todo el árbitro, de los muy malos, al que le presionaron sin piedad desde el primer minuto con gente perdiendo años de vida reclamando unas faltitas o un saque de banda intrascendente en la medular. El primer tiempo resultó dramático para la Real y difícil de explicar para cualquier persona que vio el partido. Los realistas demostraron que había una diferencia abismal de nivel entre ambos equipos, generaron hasta ocho ocasiones para marcar sin necesidad ni de jugar bien, solo recuperando de vez en cuando en posiciones avanzadas. Sobre todo, Gorrotxategi. Pero no acertó, una historia demasiado conocida por estos lares, y en una contra pasamos en segundos de una opción clara para el 0-1 al 1-0 tras un error importante compartido entre Pablo Marín y Aihen. Corría el minuto 40 y no es que la Real estuviera más cerca de marcar, es que en ese momento olía el primer tanto blanquiazul. Pero, claro, para eso hay que tener gol. 

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Las notas de Mikel Recalde: Oviedo - Real Sociedad Mikel Recalde

Ocasiones

La lista de ocasiones es la siguiente: Marín, con parada de Aarón; Aramburu, en posición inmejorable se llenó de balón y lo envió alto; Barrenetxea habilitó a Aihen con un taconazo y este, solo, no halló rematador; el propio lateral con la derecha, tras una buena jugada, disparó rozando la escuadra; Barrene probó suerte desde lejos pero sin encontrar palos; Oyarzabal, en la más clara, tras un robo de Gorrotxategi, no marcó porque Aarón se había decidido por el lado en el que chutó; y a Kubo se le escapó un derechazo en una acción que partió en un robo suyo. El Oviedo, que había avisado en tímidos remates de Ekaria e Ilic, se salvó del acoso de la mejor manera posible con una contra excelente de Hassan que culminó solo Dendoncker. El tanto hizo daño, porque una ida de olla de Barrene, que se precipitó en un saque de banda con todo el equipo descolocado de forma temeraria, la salvó Caleta-Car con una falta que había que hacer y que le valió la amarilla. De no creer, 1-0 al descanso.

¿Quién ha sido em mejor realista en Oviedo?

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No sorprendió

Lo peor es que lo que sucedió en la reanudación tampoco pudo sorprender a ningún aficionado txuri-urdin. El Oviedo salió a que no se jugase, a parar el duelo en todo momento y a hacer daño a la contra con un Hassan que parecía estar haciendo malabarismos en el circo. No admite ninguna discusión que logró los tres. Además, anuló por completo a la Real, a la que no le concedió ninguna ocasión. En la única que tuvo Óskarsson, se lesionó (a ver si lo que había que fichar era otro punta y se nos ha vuelto a olvidar…). Oyarzabal no acertó en la única jugada de estrategia que remataron; y, tras un disparo de Hassan al palo, en los últimos minutos, Turrientes no atinó en dos remates. Uno con cada pierna.

Sin gol

Para ser sinceros, la sensación fue que la Real no iba a marcar ni jugando hasta el cierre del mercado. A partir del pitido final, que el presidente vuelva a coger el teléfono y siga jugando al PC Fútbol, con sus altas y sus bajas, sin acordarse de que esto es la Real, que en este sentido siempre ha funcionado de manera distinta, que cuando hace algo mal lo suele pagar con un precio muy alto y que en nuestro club no se puede jugar con la plantilla como si fueran cromos de Panini. Y sí, el que avisa no es traidor, es avisador. El Madrid en Anoeta y el Betis fuera. Como para no estar preocupados…