Miguel Ángel MoyáPortero de la Real

"Mi ambición es que esta no sea mi última temporada con la Real"

21.08.2020 | 23:53
"Mi ambición es que esta no sea mi última temporada con la Real"

Para la historia txuri-urdin quedarán su compromiso y su profesionalidad. Moyá no ha dudado en sacrificar muchas cosas para cumplir su gran objetivo de seguir en la Real

donostia Menudo bombazo lo de Silva...

–Ha sorprendido a propios y extraños. Yo estaba en casa cuando saltó la noticia, pregunté en el grupo de WhatsApp del equipo y cuando dijeron que era oficial, respondí: Joé, ¡qué fichajazo! Poder tener dos años importantes de Silva creo que es una gran jugada. Es un fichaje súper top y estoy muy contento. Es un futbolista que nos viene como anillo al dedo, que filtra el último pase... Le comenté a Merino: Mira, cuando le pusiste el post a Martin en Instagram lo de que se te hará raro mirar hacia adelante para filtrar el pase y no encontrarte... Ahora tienes otro que también se gira de maravilla.

Parece el fichaje del verano.

–Seguro que habrá algún otro que llame la atención, pero es un fichaje que ha sorprendido a nosotros, a la afición, al mercado... Muchos clubes se preguntarán por qué no lo han contratado ellos. Pero, el propio Silva lo dice, que la Real tiene una manera de jugar que se adapta muy bien a su estilo. Y si tenía ganas de volver a España, la Real es un equipo en el que podrá disfrutar.

¿Cómo estaba el vestuario tras el fichaje?

–El equipo, lógicamente, sabe cómo es la filosofía y la idiosincrasia de la Real, en las maneras de hacer las cosas desde la casa con chicos jóvenes. Se nos fue Odegaard, que entre comillas lloramos su pérdida, pero sin tiempo al duelo, nos enteramos del fichaje de Silva y fue un subidón.

¿Qué recuerda de los años en los que coincidieron en el Valencia?

–En el primer equipo coincidimos un año, el último suyo antes de irse al City. Donde también estuvimos juntos fue en las categorías inferiores, de la sub-19 hacia arriba: él destacaba tanto que venía con nosotros aun siendo bastante más joven. Si tiras de hemeroteca, cuando me han preguntado cuáles son los mejores jugadores con los que has compartido equipo, siempre he mencionado a Ibagaza y a Silva.

Con lo extrovertido que es usted y lo tímido que es Silva, igual le espera una buena 'vacilada' al llegar...

–(Ríe) No, no es tan hablador como yo, pero se expresa mucho y bien, eh. Es un jugador muy competitivo, de esos que no le gusta perder ni en los partidillos de entrenamiento. Más allá de su experiencia, madurez y pie.

El pasado curso destacaba que con Odegaard el equipo había recuperado la figura del mediapunta. Con Silva, este perfil se mantiene, ¿no?

–Eso es. Cuando a veces en el fútbol dicen eso de cambio hombre por hombre, en este caso pasa lo mismo: cambiamos un cinco estrellas por un todo lujo.

¿Hubo bajón en el vestuario por la salida de Odegaard?

–No sé si hubo bajón porque, quienes estarían al tanto de todo imagino serían el propio Martin, el presidente y Olabe, pero sí contaba con que Martin siguiese. Por conversaciones que habíamos mantenido. Él estaba buscando otra vivienda en Donostia, y creo que esto le pillaría a él también de sorpresa, pero cuando te llama el Madrid no te queda otra que decir que sí. Desde el punto de vista futbolístico te da rabia, porque ofrecía cosas muy importantes al equipo. Pero, mira, el relevo ya lo tenemos aquí. La dirección deportiva lo ha hecho muy bien.

¿El equipo ha mejorado?

–Sí, porque no hay nada mejor en una temporada con tantos partidos que la de tener mínimo a dos jugadores, y de gran nivel, en cada puesto. Ejemplos de ello son Guridi y Merquelanz, o Sagnan y Bautista, pero estos que han destacado en el Mirandés nos vienen fantásticos porque son posiciones que nos vienen muy bien, porque son zurdos. No es mala señal que tengamos tantos.

La línea más señalada en el final de la Liga fue la defensa. ¿Cree que la Real necesita fichar para la zaga?

–Bueno, a veces la gente piensa, como si fuera un canon: experiencia en la portería y en la defensa. Pero todos hemos tenido nuestros inicios. Cuando tienes potencial en la defensa, hay que dar galones y oportunidad a la gente. Con los que estamos podemos tirar hacia adelante sin problema. Tengo plena confianza en toda nuestra línea defensiva.

¿Cree que vendrá alguien más o que saldrá algún compañero?

–Puede haberlo, pero ni idea quién puede llegar ni quién puede salir... Entiendo que el club estará haciendo la plantilla lo más competitiva posible. No sé lo que piensa el club. Ya veremos lo que pasa estas semanas...

La Real disputará cinco competiciones el próximo curso: ¿cuál le ilusiona más?

–Volver a Europa siempre es ilusionante, pero no podemos dejar en el tintero que nuestro objetivo es normalizar que la Real esté siempre en Europa. Para conseguir esto, tienes que ser muy regular en las competiciones domésticas. Por eso creo que la Real está haciendo esfuerzos para ello, con fichajes como el de Silva o renovaciones como la de Merino. Pero, ¿ilusión? Me hacen ilusión todas, y más cuando he superado el ecuador de mi carrera. Es muy bonito cuando pienso en cada competición que tenemos por delante.

¿Imanol ha regresado con el mismo músculo en la garganta?

–(Ríe) Sin duda, es puro músculo en todos los sentidos. Es un gran binomio, Imanol-Real. Nos conoce a todos bien, y nos aprieta cada día para que el equipo sea tan exigente como debe serlo para estar arriba.

¿Siguen teniendo muy presente la final de Copa en el vestuario?

–Creo que los extremos no son buenos: no podemos relajarnos con este tema, porque empiezo a ver complicado que pueda jugarse la final con público si la quieren jugar el siguiente curso, algo que me da mucha pena, pero no podemos estar todos los días pensando en ello. Todo llegará cuando tenga que llegar. Da pena que pasan los meses y ya no haya jugadores como Zurutuza...

¿Tienen alguna explicación para el bajón del equipo tras el parón?

–Todo afecta en cierta medida. La presión de estar en cuarta posición en un club que te exige, influye; que estés dos meses sin entrenar en grupo, afecta; que tengas que jugar tres partidos por semana, también, con lo que ello supone... Algunos equipos lo llevaron mejor, pero las tres últimas jornadas, que eran contra clubes de Champions o Europa, el equipo dio la talla.

¿El fútbol les puso en su sitio?

–La Liga es lo que es, 38 jornadas, y después de tantos partidos, la posición no se basa en la suerte. Estamos donde estamos, sextos, lo que merecimos.

Me centro en usted: ¿cómo está?

–Estoy donde quiero estar, que es lo primordial. Se mascó un poco de suspense porque, con un poco de guasa decía que el teléfono no suena, pero al final sonó y es lo más importante. Estoy muy contento de quedarme en la Real, que era mi intención. Las negociaciones son así, hemos llegado a un acuerdo, y con el objetivo y la ambición a nivel personal de que no sea la última aquí. Las ganas están ahí.

¿Es cierto que la primera llamada no se produjo hasta tan tarde como supimos los medios?

–Yo tengo una conversación en persona con Roberto Olabe unos doce días antes de iniciarse la pretemporada. Me comentó que prefería hablar cara a cara. Fue una negociación como otra cualquiera: pero como ha habido tan pocos días entre el fin de la Liga y el inicio de la pretemporada, sí que ha existido más inquietud, pero nada raro. Aunque sí hubo días en los que pensaba: ¿Me van a decir algo o me tengo que buscar las habichuelas?

¿Recibió alguna oferta que le atrajera antes de la renovación?

–Bueno, había alguna. Como se dice, un poquito de pasta y un poquito de arroz. Algo exótico y algo más tradicional. Pero como te decía: tenía la ilusión de seguir en este proyecto, y eso vale más que el dinero, como en este caso.

Sorprendió la tardanza en su renovación porque todo el mundo estaba encantado con usted en la Real.

–Lo cortés no quita lo valiente. Sí, percibía que el entorno, compañeros y club estaban muy contentos conmigo. Pero, sinceramente, entiendo que no fuera cosa de dos días que el club levantase el teléfono y que me ofreciera la renovación. El club también quería que me quedase.

¿Le ha llegado a decir a su pareja: 'pues parece que igual no sigo...'?

–Bueno, tanto no, pero sí le he comentado que teníamos que estar tranquilos. Lo que no vamos a hacer es salir escopeteados si no continuaba. Era una realidad que podía pasar, cuando ves que pasan los días y no te llaman piensas: Oye, pues igual la cosa no estaba tan clara, eh... Lo bueno es que lo puedo contar en pasado.

¿Es cierto que se ha rebajado a la mitad la ficha?

–Lo bueno es que, como la mayoría de la gente no sabe cuál era mi ficha anterior... (ríe). El decirlo es una realidad, sin más. Se habla de esa rebaja y sí, no se me caen los anillos. Si lo dice la prensa es porque tenéis acceso a esta información. Es un hecho real, pero nada más.

¿Le llegó a molestar que se pusiera en duda su estado físico en algún momento?

–Cuando en un club hay un integrante cercano a los 35 años, comienzan a saltar las alertas como las de los coches (ríe). Tienes que pasar todas las revisiones de los kilómetros. Es normal, en parte, porque un jugador de 35 no tiene el mismo físico obviamente que uno de 25, pero tiene otras cosas, y en esa balanza tienes que valorar todo.

¿Y qué cree que valora más la Real para renovarle?

–Supongo que, aparte de lo que aporto en el campo y fuera de él, de la experiencia que tengo en la Liga y en Europa por los clubes en los que he estado, más en un grupo joven como el de la Real; también valorarán el rendimiento que he dado cuando he saltado al campo. Y creo que he rendido con buena nota cuando he jugado.

Le gana a Monreal en temporadas en la elite, ¿no?

–Prefiero hablar de temporadas y no de pretemporadas, como escribió él en sus redes sociales (risas). En este sentido, está será la decimoséptima en Primera División.

¿Y cómo la afronta?

–Pues hablaba de esto el otro día con Bautista y le dije: Es increíble las miles de cosas que se te pasan por la cabeza cuando comienza una pretemporada. Al principio lo tomaba con incertidumbre, nerviosismo... Se mezclan emociones, pero, con los años, ya lo normalizas todo mucho más y lo manejas de otra manera.

Conociéndole, no va a aceptar ese teórico papel de suplente que le tienen asignado...

–Yo no puedo entrar en las cabezas de las personas, pero por la mía no pasa por un minuto que vengo a entrenar para ser suplente. Otra cosa es que lo sea, y cuando eso pasa, agacho la cabeza y sigo trabajando igual. Este último año ha sido un claro ejemplo de ello, con esa oportunidad que tuve de volver a la titularidad al final de la temporada. Mi compromiso es del primer al último día, juegue o no.

¿Qué importancia le da a la renovación de Llopis?

–Fundamental. Ninguna de nuestras renovaciones dependía de la otra, pero hay un aprecio y cariño total. El entorno que hemos creado los porteros del primer equipo con Llopis es magnífico. Haber dejado escapar a un profesional de ese nivel estaría cerca del error.

¿Es complicada la convivencia actual con cuatro porteros?

–No se hace complicado. A veces lo agradeces porque descansas más. No sé si durante la temporada regular cuatro es multitud, pero como ahora se conviven con tres porteros durante el año, no se hace difícil. No es tan extraño.

Supongo que el final de temporada le ilusionó mucho...

–Sin duda. Tú te preparas para que llegue esa oportunidad, pero sin duda me llenó un vacío que tenía durante toda la temporada. Pero hay otros ejemplos: Sergio Rico ha estado a la sombra de Keylor Navas durante la temporada, y ahora, por la lesión de Keylor, ha jugado los partidos decisivos de la Champions, y quizá juegue la final. Siempre es bonito estar presente en la resolución de objetivos de tu equipo.

¿A qué altura pone su parada a Ocampos en comparación con el gol de Januzaj en el Wanda?

–(Ríe) Donde la ponga yo no es importante. Esto es como lo que ha dicho hoy –por el pasado jueves– Luis Enrique sobre la situación de Messi: solo hay una persona que te pueda responder a eso, y no soy yo. Y aquí solo pueden responder los otros: aficionados, prensa... Fue una parada como otras que se dan durante la temporada, pero parecen más trascendentales por el momento.

Estaba tocado ya en aquel partido, ¿no?

–Comencé a tener molestias al final de ese partido contra el Sevilla. No jugaba tantos partidos seguidos –seis encuentros en quince días– ni en los videojuegos... Tenía unas molestias, probé en el calentamiento en el Wanda, y por suerte salió bien. Le dije a Imanol que yo era franco, que me probaba y que, si me sentía en condiciones y quería que jugase, lo haría, aunque Remiro salió a calentar también por si acaso. Intenté golpear lo menos posible en largo.

Acabo: quién le iba a decir el día que llegó el cariño que recibiría por parte de la afición, la ciudad... Al final, su club preferido va a ser la Real cuando se retire.

–A este ritmo está opositando fuerte para ser el Balón de Oro de mi club preferido (ríe). Ya es la cuarta temporada en la que participaré con la Real –llegó en el invierno de 2018–, estoy súper agradecido al trato que tengo de los aficionados de la Real. Es algo que te hace sentir muy a gusto en un sitio, y eso es fundamental en la carrera de un futbolista.

"Siempre que me han preguntado he dicho que los dos mejores jugadores con los que he jugado en un

equipo son Ibagaza y Silva"

"Volver a Europa siempre es ilusionante pero nuestro objetivo es normalizar que la Real esté siempre en Europa"

"A este ritmo, la Real ya está opositando fuerte para ser el Balón de Oro de mi equipo preferido: estoy muy agradecido a la afición"

"Aparte de lo que aporto en el campo y fuera, por mi experiencia en Liga y Europa, la Real valora el rendimiento que he dado en el campo"