kirolak

Cada vez más balón en los entrenamientos

zubieta los técnicos utilizan escudos para evitar el contacto con los esféricos

13.05.2020 | 02:00
Imanol Alguacil, con mascarilla ayer en Zubieta. Foto: R.S.

donostia – La plantilla realista volvió a los entrenamientos ayer en Zubieta. Lo hizo con el mismo protocolo de seguridad que se está cumpliendo con el máximo respeto hasta que Sanidad determine que se puede dar otro paso y entrar en una nueva fase. Como venimos informando, todos los clubes de Primera y Segunda avanzarán de la mano para evitar que se cometan injusticias en las cinco semanas de pretemporada que, en principio, van a afrontar antes de la reanudación del campeonato. Cada vez se hace más normal ver a los jugadores con mascarillas o al propio Imanol Alguacil, como se puede comprobar en la imagen.

Los ejercicios siguieron siendo los mismos, con los futbolistas afinando su puesta a punto física y varias prácticas en las que se incorpora el balón. Los técnicos no les pasan la pelota y se lo ceden con un escudo con el que lo proyectan para que no haya el más mínimo contacto entre ellos. No deja de ser curioso ver la escena. La plantilla regresará al trabajo hoy en las instalaciones de Zubieta a la espera de que Álex Remiro se haga otra vez el test y no dé positivo para incorporarse a la dinámica de sus compañeros.

En otro orden de cosas, ayer se cumplieron ocho años desde la retirada de Mikel Aranburu. El azpeitiarra disputó un total de 427 encuentros a pesar de sufrir una de las lesiones de rodilla más graves que se han visto en Zubieta. Su despedida fue una tarde redonda, ya que se encontraba en un estado físico admirable y se marchó saliendo de titular ante todo un Valencia (1-0, gol de Griezmann) y quedándose muy cerca de anotar, lo que sin duda hubiese puesto patas arriba a un Anoeta entregado y rendido a su profesionalidad y carisma.

También ayer fue el segundo aniversario del adiós del heredero del brazalete de Aranburu, Xabi Prieto, y Carlos Martínez en un duelo ante el Leganés de Asier Garitano (3-2). Aunque el donostiarra se encontraba en un gran estado físico, dos inoportunas lesiones motivaron que su participación fuese esa tarde casi testimonial.