Mikel Lasa
Exjugador de la Real Sociedad y actual director deportivo del Lliria Club de Fútbol

"Soy de la Real y me hubiese gustado jugar más tiempo aquí, pero no se dio el caso"

06.04.2020 | 00:44
"Soy de la Real y me hubiese gustado jugar más tiempo aquí, pero no se dio el caso"

Genio y figura. Lasa ha visto cómo el coronavirus ha retrasado su nuevo proyecto en el Lliria. Habla de su paso por China, de su carrera y de lo que le gusta la Real de Imanol

donostia Creo que su reciente fichaje por el Lliria ha pasado inadvertido por estos lares...

–Sí, hace más de un mes fiché por el Lliria Club de Fútbol como director deportivo, y todo esto me pilló allí. Me tuve que volver a casa porque no había fútbol, no pintaba nada allí. Me pude venir a tiempo y estoy aquí con la familia. La presentación fue el 28 de febrero. Solo pude trabajar diez días prácticamente. Lliria está a 15 kilómetros de Valencia capital.

¿Cómo es el proyecto?

–Es un proyecto de Pedro Villarroel. El equipo está en Segunda Regional y tiene una escuela en categorías inferiores, hasta juveniles. En principio, el objetivo es subir a Primera Regional, aunque nuestra idea es poder comprar una plaza en Preferente y a partir de ahí empezar a crecer.

Usted había trabajado en China...

–Sí, era la ciudad deportiva de las categorías inferiores del Guangzhou Evergrande, el considerado Real Madrid chino que entrenó Lippi, Scolari y al que dirige ahora Cannavaro. Yo la denominaba La escuela de Harry Potter. Es como un pueblo. En su día llegó a haber 3.500 niños; hoy están 2.500. Viven ahí, estudian y están internados. Con más de 50 campos de fútbol. Yo no sé cómo será la famosa Academia Aspire, pero, conociendo a los chinos, imagino que esta será un poco más todavía. Ahí también vivíamos los porteros, los cocineros y los entrenadores, entre los que hay muchos españoles. En total convivíamos más de 5.000 personas.

Casi como una ciudad.

–Se encontraba situada a 80 kilómetros de Guangzhou, que era la capital. Estaba muy cerca de un pueblo, entre comillas, porque tenía cuatro millones de habitantes. Era como si yendo de Donostia a Vitoria te encuentras de repente en mitad de la nada con una ciudad deportiva tan grande como toda la bahía de La Concha. Guardo muy buen recuerdo. Estuve fenomenal, aunque cueste adaptarse. Me ayudaron muchos los técnicos españoles.

China no parece fácil.

–Al principio cuesta, sí, porque tienes que aprenderte los nombres y te parecen todos iguales. Pero no, no son iguales. Ya sé diferenciar entre los chinos, los japoneses o los coreanos. Es como todo, te adaptas y la verdad es que estuve muy a gusto.

¿Sabían quién era Mikel Lasa?

–Qué va. Si hay jugadores de la actual Real que no lo saben, imagínate allí. Tú les hablas de Laudrup o Butragueño y no tienen ni idea. Les suenan los de ahora. El fútbol allí lo han metido hace poco con calzador. Son novatos culturalmente en ese sentido. Aquí tu pareja se queda embarazada y al niño es muy habitual hacerlo socio de la Real y comprarle el traje entero cuando nace. Y allí en China eso no se hace. No se vive así el fútbol.

Estaban 22 técnicos españoles.

–Sí, creo que sigue, más o menos, el mismo número. Estuvo de director deportivo Fernando Sánchez, que jugó en el Depor, el Betis y el Valladolid; luego estaba Sestelo, del Castilla y el Numancia; y ahora eligieron de director deportivo a Ricardo Gallego, Elsoso.

¿No quiso volver?

–La verdad es que ahí a nivel deportivo el ir quemando etapas y poder ascender no existe. Eres entrenador de los chavales y estás anclado, no había margen de progresión. Y si a eso le juntamos que mi equipo lo quitaron, no había demasiado margen de duda. Te vas para casa.

A China se fue solo solo.

–Sí, pero cuando había vacaciones largas, como Semana Santa, mi mujer y mis hijas se iban para allí. Por cierto, la experiencia fue increíble y yo estuve muy a gusto y contento. Y a mi mujer y mis hijas, que pudieron conocer un poco el país en profundidad, les encantó. Siempre que podían se acercaban y se quedaban un tiempo.

¿Estuvo cerca de Wuhan, origen de la pandemia del coronavirus?

–Bueno, date cuenta de que en China coges un vuelo de ocho horas y sigues en el país. Es enorme. Wuhan está más al norte, bastante lejos. Ya he visto que la enfermedad está en todo el mundo o sea que se podía haber acercado hasta Guangzhou. La verdad es que, con todos los que son, puede sorprender que hayan tenido menos muertos que aquí, pero, bueno, mejor para ellos, me alegro. Lo que si puedo confirmar es que, conociéndoles, allí no se salta las reglas ni Dios y las restricciones habrán sido muy duras, y las habrán acatado al pie de la letra. No tengo dudas de eso.

Me centro en su carrera como jugador. Debutó con 17 años...

–Guardo buenos recuerdos, pero tampoco soy de los que se acuerda de todos los partidos.

Imagino como partido especial la vuelta ante el Stuttgart en la UEFA.

–Sí. Llevábamos tiempo entrenando con el primer equipo Carlos Martínez y yo y ese mismo día por la mañana, porque a Toshack le gustaba entrenar unos rondos, activación si el partido era por la noche, me cogió por banda y me preguntó: ¿Quieres jugar hoy a la tarde?Yo tenía 17 años. Toshack con la personalidad que tenía, dos metros de tío... Y yo le dije: Claro. Y él: Que sepas que vas a jugar a la tarde. Imagínate. Hicimos un partido bastante bueno, merecimos pasar, pero€ ¡Es lo que tiene la tanda de penaltis!

Con 19 años, el Madrid pagó 280 millones de pesetas por su fichaje. ¿Estuvo demasiado poco en la Real?

–Sí, a ver, a mí cuando me preguntan de qué equipo soy, evidentemente contesto que de la Real. Está claro que a todos los equipos que he estado les tengo cariño porque, si te pones a pensar, he pasado más tiempo en otros clubes que en el primer equipo de la Real, que estuve prácticamente año y medio. En el Madrid estuve seis, en Bilbao cuatro€

¿Le da un poco de pena eso?

–Pues sí. La verdad es que sí me hubiese gustado volver a jugar en la Real. Pero en la vida del futbolista no vas a veces donde te gustaría, sino donde te lleva el camino. No se dio el caso y tampoco le doy mayores vueltas, porque ya no se puede hacer nada.

Con 19 años, un chaval de Legorreta llega al Bernabéu y a Madrid, ¿cómo se vive eso?

–Legorreta tiene 1.100 habitantes. Imagínate que te sueltan en Madrid, con sus cuatro millones de población, sin Google Maps ni GPS. En cuanto me desviaba de La Castellana no sabía ya ni por dónde iba. Luego me fui a Las Rozas a vivir y allí fue más fácil porque tenía compañeros en los alrededores.

La Quinta del Buitre le cuidó mucho.

–Míchel, Martín Vázquez, Butragueño, Sanchís€ Todos los de la Quinta del Buitre se portaron fenomenal. Míchel en especial porque vivíamos cerca y es el que me abrió las puertas de su casa para lo que necesitara: comer, cenar, que le llevase la ropa sucia€ Por aquel entonces te parecía alucinante que un tío que era un crack mundial te diese esa posibilidad y te facilitase tanto las cosas. Se portaron increíble conmigo.

Y hasta marcó un gol en una final de Copa. Y bonito, además.

–Sí. Siempre digo que igual le tengo más cariño al gol de la final de Copa en el Luis Casanova que ganamos 2-0 al Zaragoza. Primero anotó Butragueño y luego yo. Pero todo el mundo me hace recordar el que le metí al Sevilla en el Bernabéu, desde 58 metros.

Con un golpeo muy suyo...

–(Risas) No sé, porque no lo he vuelto a hacer más. Son circunstancias en las que te encuentras y la verdad es que no te da ni tiempo a pensar: actúas y golpeas el balón. Yo creo que no lo había intentado en mi vida.

Puso al Bernabéu patas arriba.

–Era el minuto 92, además. Y fue la típica acción que la intentas un millón de veces y posiblemente no te salga de nuevo. Pero en aquel momento cuadraría todo, no me lo pensé mucho, chuté y tuve la fortuna de que el golpeo fue el correcto.

Ganó una Copa, dos Ligas€ ¿Igual le tiene menos cariño a estas?

–No. En la primera jugué todo. Y en la segunda lo hice menos con Capello, estaba Roberto Carlos, aunque participé en bastantes partidos, 19 o 20.

Roberto Carlos y usted eran bastante parecidos, ¿no?

–(Risas) Igualitos... ¡madre mía! Menudas patazas que tenía. Me llevaba fenomenal con él. Un gran tío, muy buena gente. Y luego tenía la suerte de que lo jugaba todo. Iba con la selección, se recorría el mundo, volvía y jugaba€ Yo le decía: Yo no quiero que te lesiones, pero, Brasil, vuelves€ Yo no te digo que me dejes jugar contra el Barça, pero déjame jugar algún partido. Di que tienes una sobrecarga o algo así. No tenía molestias nunca Todo el mundo tenía, y este tío lo jugaba todo, viajes, jet lag€ Nada. Siempre perfecto. Era un fenómeno.

No me olvido del oro en Barcelona.

–Lo mejor es que teníamos un gran ambiente en el equipo y en el staff técnico. Se generó una sintonía muy buena y eso te facilitaba las cosas. Es normal que juegues bien cuando hay buen ambiente. Antes del primer partido ante Colombia, de Valencia o Asprilia, recuerdo que tuvimos una charla con el entrenador: Os van a meter cuatro porque vosotros bla, bla, bla... Y me acuerdo que el partido, que fue un día antes de la inauguración, nos salió redondo, ganamos 4-0. Y, claro, los problemas vinieron el día siguiente, que queríamos ir a desfilar a Barcelona. El futbolista solo puede participar en una Olimpiada en su vida, y nos decían que no. Nos plantamos y al final fuimos. El entrenador no quería, pero le hicimos entender que era una oportunidad única y que no queríamos perderla. Desfilar con Michael Jordan ya solo merecía la pena.

Y lo que fue ganar el oro en el último minuto con el estadio lleno...

–Pues sí, la verdad es que hicimos un torneo magnífico. Toda la fase clasificatoria la jugamos en Valencia, excepto la final, que se disputó en el Camp Nou ante Polonia, que tenía un muy buen equipo. Hasta ese día no recibimos ningún gol en contra. Nos complicaron mucho las cosas, fuimos perdiendo 2-1, empatamos y luego llegó el gol de Kiko, que fue la culminación del éxtasis.

La fiesta posterior me la imagino....

–Yo no hice, la verdad. Porque vinieron familiares y mi novia, y después de cenar me fui con ellos.

Ya había ganado un Europeo antes.

–Fui campeón de Europa sub'16 con la selección y era el capitán. La final fue en Vallecas contra Portugal y Urzaiz era nuestro delantero.

Tras el Madrid va al Athletic, que paga 150 millones de pesetas.

–Guardo grandes amigos ahí. Nos solemos juntar cuando podemos, sobre todo en Navidades, en una cena para contar batallitas. Antes salíamos a dar una vuelta y ahora ni eso. Nos ponemos a contar batallitas y nos dan las tantas sin salir del restaurante. Lo cual lo agradezco porque estoy más a gusto. Un club fenomenal, una gente increíble, donde estuvimos muy bien. Deportivamente, no me salieron las cosas o no estuve a la altura de lo que esperaba. No jugué tanto como me hubiera gustado.

Acabó en Murcia, jugando en los dos clubes de la ciudad.

–Fenomenal también en Murcia. Estuve trece años allí y casi nos quedamos a vivir porque nos juntamos un grupo de amigos que nos llevábamos tan bien que hasta nos planteamos la posibilidad. Pero al final nos vinimos a casa. En Murcia tengo recuerdos bonitos. El primer año que fiché, los Samper me dijeron que querían hacer un equipo para ascender a Primera e hicieron tres o cuatro fichajes buenos. Lo que son las cosas del fútbol, nos mantuvimos en Segunda en el último partido, o sea, casi descendemos a Segunda B. Y el año siguiente, con el mismo equipo, sin ningún refuerzo, ascendimos a Primera un mes antes de acabar la temporada. Cosas del fútbol que te preguntas€ ¿Cómo es posible? En serio, guardo mil gratos recuerdos de Murcia.

Dice estar disfrutando mucho con la Real de ahora, ¿le ha sorprendido el nivel que ha alcanzado?

–No me sorprende. Lo que está claro es que, si la pelotita, que es muy caprichosa, entra, pues cambian mucho las cosas. Pero la verdad es que el fútbol que ha estado haciendo hasta el parón es de lo mejorcito que se ha visto en todo el año en Primera División. No lo digo yo, lo dicen los entrenadores contra los que juega la Real. Si a eso le sumas la final de la Copa del Rey, es una pena que haya ocurrido todo esto.

¿No tendrá el corazón dividido para la final de la Copa?

–No, no€ (risas). Quiero que gane la Real. Pero luego a la gente, se lo tengo que explicar muchas veces. Lo que está claro es que yo le tengo mucho cariño al Athletic y le deseo también lo mejor. Eso siempre.

¿Y ve favorita a la Real?

–En las fechas en las que estábamos por la inercia de los dos equipos, se podía catalogar como favorita a la Real. Pero a un partido y una final de la Copa del Rey hablar de favoritos es complicado. Pero por la trayectoria de los equipos, la Real quizá fuese favorita. Se trata de un partido único, y jugándote lo que te juegas€ No sé. No me atrevería. Es favorita con mucha precaución. El juego que estaba haciendo la Real es digno de que todos estuviésemos esperando que pasase la semana para ir a verle jugar de nuevo en Anoeta.

"Entrené en China y sé que las restricciones habrán sido muy duras y las habrán acatado al pie de la letra; allí no se salta las reglas ni Dios"

"La mañana del partido con

el Sttutgart, Toshack se me acercó y me preguntó: '¿Quieres jugar hoy?', le contesté 'claro'; tenía 17 años"

"Dejé de jugar en el Madrid cuando llegó Roberto Carlos: ¡menudas patazas! Se recorría medio mundo con Brasil y volvía sin una sobrecarga"

"Quiero que gane y le veo favorita a la Real por su inercia para la final de Copa, pero a un partido lo hago con muchas precauciones..."