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Isak siempre tiene las llaves

26.03.2020 | 01:59
Isak celebra el tanto que anotó ante el Celta junto a Zubeldia. Foto: Efe

Una Real menos vistosa y mucho más práctica de lo habitual se lleva los tres puntos gracias a un gran gol del sueco ante un Celta con uno menos

Celta 0

Real 1

CELTA Rubén Blanco; Hugo Mallo, Aidoo, Araujo (Jorge Sáenz, m.59), Olaza; Pape Cheikh, Brais Méndez, Lobotka; Aspas, Denis Suárez (Beltrán, m.67) y Santi Mina.

REAL Remiro; Zaldua, Llorente, Le Normand, Monreal; Odegaard, Zubeldia, Merino, Oyarzabal (Sangalli, m.86); Portu (Barrenetxea, m.90) y Willian José (Isak, m.74).

Gol0-1, m. 81: Isak.

donostia – Una Liga es un largo camino de 38 kilómetros en los que te encuentras obstáculos de todo tipo. Aunque un equipo siempre trate de que su estilo y su propuesta sean más o menos iguales o parecidos, el rival y el escenario suelen provocar alteraciones en la hoja de ruta. El verdadero potencial de un equipo reside en su capacidad para adaptarse a las distintas situaciones. La versión de la Real en Balaídos no fue la más espectacular ni vistosa de la temporada, pero la calidad de su arsenal ofensivo le permitió sacar adelante un incómodo encuentro ante un Celta muy necesitado, que se vio perjudicado por la expulsión por doble amarilla de Cheikh al comienzo de la segunda parte.

El duelo lo decidió Isak a los siete minutos de haber salido. Fue revelador lo sucedido en el cambio, ya que Willian José se marchó del campo con un feo gesto y el sueco entró como una bala y no tardó en acreditar la fama que le precedía de poseer siempre las llaves para desnivelar partidos. Odegaard se metió por dentro para buscarle y su pase entre un mar de piernas lo controló en un escorzo imposible para después colocar su disparo junto al palo, otra vez con la zurda, su supuesta pierna mala. No contento con eso y ya con metros por delante, Isak exhibió su zancada poco después, pero su chut con la pierna derecha lo desvió Blanco.

Lo importante era ganar y se logró. Y no era un campo propicio históricamente para la Real. Lo cierto es que el choque lo comenzó muy bien, dominando ampliamente a su rival, pero sin generar apenas ocasiones. Solo Odegaard rozó la diana antes del descanso. En cambio, el Celta se recuperó y Santi Mina, con dos cabezazos, estuvo muy cerca de poner por delante a los suyos. En la reanudación, lo locales siguieron buscando el gol con más insistencia hasta la expulsión de Cheikh, a quien le tuvo que acompañar Hugo Mallo con una entrada de juzgado de guardia sobre Oyarzabal.

Triunfo y a otra cosa. Los de Imanol seguían estirando su ola buena y ya a nadie le sorprendía que sumase de tres en tres pese a no brillar tanto como en anteriores tardes. Esta Real va muy en serio.

La Real empezó muy bien, pero no logró crear peligro en superioridad lo que permitió al Celta crecerse y ponerle contra las cuerdas