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Recuperan la memoria de uno de los batallones vascos que ayudó a Asturias en 1937 a través de documentos inéditos

El eje de la investigación ha sido el comandante del grupo, el hondarribiarra Kandido Saseta

Recuperan la memoria de uno de los batallones vascos que ayudó a Asturias en 1937 a través de documentos inéditosRuben Plaza

Hondarribia ha acogido este viernes la presentación de una investigación inédita sobre la expedición militar vasca que, entre febrero y marzo de 1937, luchó en el frente asturiano ubicado en Oviedo. El proyecto lo ha liderado la asociación Zumardikoak con la ayuda de la Diputación de Gipuzkoa y Sabino Arana Fundazioa. El trabajo dirigido por Gorka Ortega coincide con el 89ª aniversario de la muerte del comandante hondarribiarra Kandido Saseta, que es la figura central del nuevo estudio.

La responsable de Memoria Histórica de Zumardikoak, Arantzazu Rojo, ha detallado la metodología y la narrativa del estudio, y ha asegurado que el equipo siempre optó por “trabajar directamente con documentación original para evitar reproducir errores previos”. “La labor ha sido exhaustiva y nos ha llevado varios años recabar información de fuentes originales y pasarla por varios filtros para detallarla”, ha apuntado. El resultado, según ha explicado, “es una reconstrucción minuciosa de la campaña”, con una cronología detallada en momento incluso minuto a minuto, gracias a la transcripción de algunos audios de radios.

Documentación

La investigación parte de la figura de Saseta, militar de carrera destinado en Vitoria al estallar el golpe de Estado en julio de 1936 y que decidió después ponerse a disposición de la legalidad republicana. El estudio analiza desde ese punto la expedición vasca enviada a Asturias por exigencia del Gobierno de la República, en un momento crítico para Euskadi, con el bloqueo de Bilbao entre medias. Pese a las discusiones internas y a la escasez de medios, el Gobierno Vasco cumplió el compromiso y organizó el traslado de 5.200 hombres. El complejo dispositivo logístico incluyó diez trenes con tropas, artillería y un completo grupo sanitario, entre otros recursos.

Rojo ha querido destacar precisamente esa dimensión organizativa: “No se trató solo de enviar infantería, sino de desplegar carros de combate, transmisiones, maquinaria auxiliar y un potente dispositivo sanitario con 14 ambulancias, 32 conductores, una farmacia, un hospital y tren ambulancia”. En febrero de 1937, según los partes oficiales, se registraron 963 bajas sobre el total de la expedición (125 fallecidos y 817 enfermos), una cifra que evidencia la magnitud del coste humano de la operación.

"No se trató solo de enviar infantería, sino de desplegar carros de combate, transmisiones, maquinaria auxiliar y un potente dispositivo sanitario con 14 ambulancias, 32 conductores, una farmacia, un hospital y tren ambulancia"

Arantzazu Rojo . Responsable de Memoria Histórica de Zumardikoak

Conclusiones

Las conclusiones del estudio apuntan a que la expedición contó con una escasa lógica desde el punto de vista militar, además de restar recursos humanos y materiales de la defensa de Euskadi en un momento crítico. Sin embargo, sus impulsores han querido destacar el “valor ético y político” de aquella decisión: la voluntad de sostener la legalidad republicana y la solidaridad con Asturias.

La investigación no se plantea como un punto final. Durante la presentación se ha avanzado la intención de difundir públicamente el trabajo, facilitar la localización de familiares y abrir nuevas vías de colaboración institucional. “Hay que reconocerlos, honrarlos y llenar ese vacío”, ha defendido Rojo, convencida de que recuperar esta memoria es también restituir a dos generaciones el conocimiento de una historia silenciada durante décadas.

El director de Derechos Humanos y Memoria Histórica de la Diputación, Ion Gambra, ha puesto el foco en la dimensión humana del trabajo. “La investigación pone en valor la sabiduría y la valentía de Kandido Saseta, pero también recupera los duros episodios que vivieron los combatientes guipuzcoanos durante los años de la Guerra Civil”, ha afirmado. Gambra ha recordado que Saseta “no dudó en ir a liderar un batallón en Oviedo, para ayudar a los asturianos”, en una operación que, en principio, debía durar una semana, y se alargó más de un mes. Sin embargo, la realidad del frente fue muy distinta. “Él murió allí, pero otros muchos gudaris también, y en esta investigación tenemos nueva información sobre lo que vivieron”, ha señalado, insistiendo en que “los documentos encontrados son reflejo de la dureza de aquellos años”.

Rigor

Asimismo, la presidenta de Sabino Arana Fundazioa, Arantxa Tapia, ha subrayado que “esta nueva investigación recuerda y pone en valor a los diferentes batallones vascos que fueron a Oviedo a ayudar a los asturianos”. El trabajo, ha explicado, no se limita a un relato simbólico, sino que incorpora “la preparación, la cronología operativa, los combates o el elevado coste humano que tuvo aquel episodio”.

Tapia ha añadido que impulsar un nuevo estudio era necesario para dar más rigor al recuerdo: “Creíamos que una nueva investigación daría más rigor al recuerdo de estas personas, y recordar no significa abrir heridas, es aportar verdad y reconocer el esfuerzo de quienes pelearon por una Euskadi digna”.