El hueso de la aceituna
Hay industrias lácteas y algunas cadenas que tienen decidido bajar el precio de la leche al ganadero sin que se constaten razones objetivas
Dice una conocida mía que “hay más tontos que huesos de aceituna” y, la verdad sea dicha, no le falta razón. Esta frasecita, al mismo tiempo que me hace gracia, me revuelve las tripas escuchando los tambores de guerra que llegan desde Galicia.
Escucho las advertencias de mis amigos de Unions Agrarias sobre las ofertas de precios presentadas por las empresas lácteas allá presentes, generando zozobra entre las ganaderías que ven cómo se hace realidad aquello de “qué poco dura la alegría en casa del pobre” y que el clima de estabilidad y buenos precios que vive la mayoría del sector puede venirse abajo.
Conviene aclarar que estas ofertas iniciales tienen que ver más con el mero cumplimiento de la legalidad vigente, legislación que obliga a las industrias a presentar una oferta dos meses antes de la finalización del contrato vigente, que con la oferta definitiva que llegará dentro de dos meses.
Lo cual no quiere decir, ni debemos pasarlo por alto, que hay industrias lácteas y algunas cadenas de distribución que tienen decidido rebajar el precio al ganadero. Ahora, lo que falta es saber el motivo que justificaría dicha oferta a la baja.
Una de las supuestas razones objetivas es que la leche en el Estado español ha dejado de ser competitiva con respecto a Europa. Recurro a la información oficial publicada por el Observatorio Lácteo de la Comisión Europea y compruebo que en el mes de diciembre de 2025 el precio medio en España era de 52,62 euros por tonelada, mientras el precio medio de la UE era de 48,77 euros por tonelada, es decir, cerramos el año 2025 con un precio en diciembre de 3,85 euros por tonelada por encima, es decir, 0,003 céntimos por litro. O sea, por ahora, todo apunta a que tienen razón.
Ahora bien, me pongo las gafas de leer (este juntaletras se está haciendo mayor) y, mirando bien los datos del Observatorio, compruebo que desde el mes de julio de 2024 hasta el mes de octubre de 2025, la media europea ha estado durante 16 meses consecutivos por encima de la media española.
No creo que los mandamases de las industrias, cooperativas ni de las cadenas de distribución desconozcan este dato y se agarren a los dos últimos meses para justificar lo injustificable, es decir, una bajada de precio. Sería una maldad sin base alguna. Según voy escribiendo, una voz interna me dice que quizás el dicho de los huesos de aceitunas era diferente y que el correcto es que “hay más malvados que huesos de aceituna”.
La otra supuesta razón, vinculada a la previa del diferencial del precio español con el europeo, es el aumento de la entrada de leche, francesa principalmente, y que eso conlleva que para hacer frente a esos volúmenes de leche foránea no haya más remedio que bajar el precio de la leche en el campo. Salgo a investigar por los lineales de los supermercados y no veo que en ninguno de los envases se informe al consumidor que dentro del brik haya leche francesa, o portuguesa, por lo que no parece que la razón objetiva sea tal.
Por ello, nuevamente recurro a fuentes oficiales como el informe sobre el comercio exterior del sector lácteo español (SICE-LACT) de la interprofesional láctea INLAC, y compruebo que hasta el mes de septiembre del 2025, con respecto al mismo periodo del 2024, el volumen de leche en el conjunto del sector lácteo en exportación ha subido un 25,14%, mientras que la importación ha subido aún más, un 44,63%. O sea, por ahora, todo apunta a que algo de razón tienen.
Vuelvo a calzarme las gafas con el objetivo de comprobar en qué tipo de productos entra ese volumen de leche (equivalente) y constato que la leche envasada alcanzó las 45.121 toneladas en 2025, un 13,28% más que en el 2024 pero un 25,89% menor a los importado en el año 2019.
El volumen de leche a granel, en cisternas, alcanzó las 35.341 toneladas en 2025, un 15,47% más que en el 2024 pero un 6,21% menor a lo importado en el año 2019. Pero si nos fijamos además del volumen en el valor, comprobamos que el valor de lo importado desciende un 15,90% en la leche envasada y un 20,82% en la leche en cisterna. Mientras, por otra parte, la exportación crece tanto en volumen como en valor.
Antes de desprenderme de las gafas echo un vistazo de dónde importamos y a dónde exportamos y constato que el 75% de la leche envasada proviene de Portugal y que la leche a granel proviene, principalmente, de tres países: Francia en un 38%, Portugal en un 30% y Países Bajos en un 29,37%.
Ahora bien, conviene tener en cuenta que, si nos fijamos en el volumen de leche equivalente, es decir, la leche en formato líquido, nata, yogur, quesos, etc., tenemos aproximadamente un 61% en diferentes tipos de quesos, un 7,70% en leches fermentadas, un 7,26% en leche en polvo desnatado a granel, un 5,7% en leche condensada, un 4,60% en yogur, un 2,75% en leche líquida envasada y un 2,15% en leche líquida en cisterna.
Por ello, y con esto acabo, no constato razones objetivas que justifiquen una bajada de precios al ganadero. Si lo quieren hacer, que asuman la responsabilidad de sus consecuencias: más cierre de explotaciones y bajada de producción. ¿Se habrán olvidado de lo que ocurrió hace pocos años con el desabastecimiento provocado por los bajos precios? No lo creo.
Según voy apagando el ordenador, me vuelve la voz interior que ahora me dice que quizás el dicho de los huesos de aceitunas era diferente y que el correcto es que “hay más olvidadizos que huesos de aceituna”.
