Editorial

Serenidad y actitud vigilante

01.03.2020 | 02:28

La confirmación de los tres primeros casos positivos por coronavirus en Euskadi no invalida el llamamiento a evitar el alarmismo ni tampoco a extremar las medidas de prevención y actuación

Como era previsible y ya habían anunciado las autoridades sanitarias, el coronavirus ha llegado a Euskadi. En las últimas horas, Osakidetza ha confirmado que tres personas han dado positivo por Covid-19, dos de ellas en Araba y otra en Gipuzkoa. La constatación de que hay tres personas infectadas en la comunidad autónoma vasca –en el Estado español se superan ya los 50 casos– no invalida de ninguna manera los llamamientos a la prudencia y a evitar los alarmismos, sin que ello suponga tampoco la renuncia a la toma de medidas de prevención, la actuación sanitaria inmediata y eficaz en los casos sospechosos, el reforzamiento de estas medidas en los confirmados, el seguimiento y control exhaustivo sobre los entornos de estos pacientes infectados con el objetivo de evitar la expansión de la enfermedad y la información oficial puntual y rigurosa a la ciudadanía. Es decir, una vigilancia activa y protocolizada que ya se está desarrollando, de momento de manera eficaz, para evitar la propagación descontrolada del virus. Así, alrededor de 110 personas que han podido mantener contacto en los últimos días con los tres infectados en la CAV están siendo sometidas a seguimiento, lo que supone que los protocolos activados por Osakidetza están funcionando y son básicos para la contención de la transmisión de la infección. No cabe duda de que el hecho de que dos de los pacientes que han dado positivo pertenezcan al personal sanitario de Txagorritxu –uno de ellos, contagiado por el otro– supone un riesgo añadido ya que los potenciales contactos susceptibles de contagio aumentan de modo exponencial. La consejera de Salud, Nekane Murga, advirtió ayer de que no se descarta que en los próximos días se detecten más casos positivos. Es más, es previsible que así sea. Por ello, es necesario hacer un llamamiento al mantenimiento de la serenidad y la prudencia, sin alarmismos ni actitudes absurdas e ineficaces cercanas al pánico o la histeria, y a mantener una "actitud vigilante" –como la definió la consejera Murga–, extremando las medidas de prevención, fundamentalmente las normas básicas de higiene y evitar posibles contactos de riesgo. Nada, por otra parte, distinto a las medidas recomendadas para evitar cualquier otro tipo de contagio vírico, con la conciencia de que se trata de un virus medianamente contagioso y de baja mortalidad pero que se extiende a nivel global.