- "¡Alto ahí! -le replico-. En Gipuzkoa desde la A a la Z hay mucho rugby. En el profundo sur cooperativo está el Arrasate con su primer equipo en la Liga Vasca. Donostia, además del Orfeón, tiene al Atlético San Sebastián de pasado glorioso y ahora en Primera Nacional, pero más arriba, buen fruto de una vasca escisión, está el Bera Bera en División de Honor B, que se pelea con el primer equipo de la industriosa Eibar en esa categoría. Nada más cruzar el Bidasoa te encuentras con Irun también con primer equipo en Nacional y aquí al lado en Lasarte están los esforzados Beltzak creando escuela. Y junto a la playa de las reinas surge Zarautz que ahora encabeza su grupo de Nacional".

Voy repasando este escaso abecedario de nuestra geografía, añadiendo tópicos, acudiendo a féminas, cadetes, infantiles e incluso veteranos. Las familias y las novias son también los escasos espectadores que hay en las categorías equivalentes más allá del río frontera. También me amparo, en la fase exculpatoria, en la dictadura del fútbol de balón redondo que fue elegido democráticamente como deporte rey pero que ahora no hay quien lo eche. Observo el escepticismo de mi acompañante.

-"Mecánicos excelentes, corales que surgen como hongos, jugadores de pelota a mano... pero en realidad solo tenéis dos equipos de rugby".