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Muelas de molino

Muelas de molino

las señales de tráfico y las sanciones por su infracción no me parece que estén por afán recaudatorio, sino más bien para proteger la vida humana.

Tampoco acaba de entrar en mis creencias que los controles y las sanciones previstas derivadas de las leyes y reglamentos de represión del dopaje en el deporte responden a una especie de afán recaudatorio y justificativo de todos los medios personales y técnicos dedicados a ello. Cuando un practicante del rugby es pillado haciendo trampas, presunción de inocencia aparte, siento una mezcla de sentimientos de rabia, vergüenza y conmiseración, respectivamente por la traición, la pertenencia identitaria a una misma comunidad deportiva y el difícil camino a la rehabilitación que le aguarda a esa persona. Si se añadiera que el presunto infractor es vasco, su sueldo proviene de nuestros impuestos y que en su equipo, imagen de Euskadi, se han dado media docena de casos previos, racionalmente me plantearía como ciudadano exigir responsabilidades. Y como no me puedo tragar paranoicas muelas de molino por muy autóctono que el molino sea, éste ha sido el último año que he ido al Tour. El año que viene llevaré a mis hijos a un Torneo de Rugby en la playa.