El poder del miedo

25.03.2020 | 01:50

Con la Ley Mordaza vigente y el eufemismo Estado de alarma, lo que sí ha muerto son los derechos y libertades civiles.No hace tantos días, parecía que España se iba a romper porque se aprobaba la eutanasia, una forma de morir con consciencia. Ahora leemos que algunos médicos se están planteando no atender, a favor de personas más jóvenes, al colectivo clasificado como ancianos. La denegación de ayuda es un delito, ¿o es que también está suspendido este apartado de la ley (Tribunal Supremo Nº56/2008 de 28 de enero. Juramento hipocrático) conocido como "omisión del deber de socorro"?España, de toda la UE, es el país que más ha limitado los derechos democráticos de las personas, justificándolo por su lucha contra la pandemia: ¿cuál ha sido el resultado? Estamos colocados en los primeros puestos de infectados y fallecidos. La historia continuará. Cuando localicen la vacuna, el estado de alarma, será sustituido por otro eufemismo patriótico, la ley mordaza no será anulada. ¿Por qué?: España contaba con un buen año turístico, el brexit todavía no se iba a notar. Estaba entre las naciones europeas de mejor comportamiento económico durante el año 2020. Le permitiría disponer de reservas para afrontar la próxima crisis. Pero€Para mí es evidente que el coronavirus no lo han creado intencionadamente, tan evidente como que piensan aprovechar la ocasión para dejar las pensiones sin actualizaciones, perdiendo valor con la inflación. El estatuto de trabajador no lo van a reformar. Los escándalos políticos y económicos (no es el momento) desaparecerán de la actualidad. Los despidos van aumentar de forma trágica. Tendremos problemas con la banca (que volveremos a pagar). Las grandes empresas seguirán sin abonar sus impuestos reales (no hay que tocarlas; se puede producir más paro). La clase media verá golpeados sus ingresos, vía Hacienda. Y la Seguridad Social agonizará definitivamente. Perderemos derechos civiles (los que quedan) a marchas forzosas. La guerra comercial (2018-19) nos la harán pagar. Estos y otros acontecimientos producirán desesperación (tenemos una tasas escalofriante de suicidios), romperán familias, aumentarán los desahucios, anularán futuros profesionales, y un largo etc. No hay que preocuparse. No será clasificado como una pandemia. Nos seleccionarán otro miedo y nos lo venderán, con una buena dosis de patriotismo. Y si fracasa€ ¿para que están los inmigrantes?