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Los caldereros y el racismo, por José Ignacio Ansorena

Algunos dicen ahora que la Comparsa de Caldereros tiene componentes racistas: la ocurrencia se ha extendido un tanto

Los caldereros y el racismo, por José Ignacio AnsorenaPedro Martínez

Algunos dicen ahora que la Comparsa de Caldereros tiene componentes racistas. La ocurrencia se ha extendido un tanto y en varios lugares y escuelas donde la organizaban han dejado de hacerlo.

En el siglo XIX desde Transilvania, Moldavia y Rusia partieron a recorrer Europa caravanas que ofrecían en las localidades que visitaban sus servicios como caldereros. Eran gitanos, sucesores de aquel grupo que tuvo que huir de India hace más de mil años. Durante siglos estuvieron sometidos a esclavitud y marginación, como otros grupos que buscaban dónde vivir y cierta protección: los albigenses en Francia, los agotes en Navarra o los Chueta en Mallorca. Al desaparecer por ley la esclavitud, comenzaron una vida nómada y libre.

Eran expertos trabajadores del metal: arreglaban calderas, pucheros y hasta grandes hornos para fundir y colar hierro. En Ferrol, en 1903, con motivo de una boda, se realizó un encuentro de numerosas caravanas. No hubo problemas de convivencia al comienzo. Pero, al mes de permanecer allí, se registraron incidentes graves. No se recuerdan más. Con los originarios del lugar sucedía otro tanto de lo mismo.

Por San Sebastián pasaban una o dos veces al año. Acampaban fuera de las murallas y se acercaban a la ciudad a ofrecer sus servicios y a aprovisionarse de lo que necesitaban. Aquí no ha quedado recuerdo de conflictos. Sí de su buen humor, de su atractivo sentido de la libertad y de la alegría de sus cantos y danzas. Eso es lo que recuerda la Comparsa.

Sarriegui compuso en 1884 las hermosas músicas que la componen y, exceptuando el texto Begi urdin bat escrito por Victoriano Iraola, los restantes son obra de Adolfo Comba, profesor de la Escuela de Artes y Oficios, natural de Jérez de la Frontera y de mentalidad progresista. ¿Existe en ellos algo insultante, o de menosprecio hacia los caldereros? No se les hubiera pasado por la cabeza ni se lo hubieran permitido. Se canta a la buena relación entre donostiarras y visitantes. Y se reivindica su buen hacer en el trabajo. Algunos textos resultan anticuados, porque son antiguos. Pero no es malo conocerlos.

¿Qué nos ha traído hasta aquí? Una tendencia universal y antigua: el integrismo. Puede aparecer en cualquier doctrina, ideología o forma de pensamiento. Y, cuando se ha generalizado en las sociedades, siempre ha supuesto la ruptura de la convivencia social, conflictos y… guerras. Ese mismo integrismo ha empujado a sustituir los hermosos versos originales de Comba por traducciones al euskara que dejan mucho que desear. Y por la misma vía va el empeño en sustituir los villancicos o los cantos de ronda tradicionales de Santa Águeda. Un empeño en cambiar el pasado de un pueblo empapado de cristianismo en su Historia (también en lo malo, como en las guerras carlistas). En todos ellos resulta justo y necesario crear nuevas danzas y cantos, de la factura que se desee, en euskara, en chino (viene ya), con ritmo de reggaeton o en estilo indie. Pero las de otras épocas, cuando son artísticamente valiosas y no ofenden a nadie, mejor no tocarlas y, si somos capaces, aprender de ellas. ¿O tenemos miedo de que nuestros niños y jóvenes conozcan de verdad nuestro pasado?

Otra vez San Sebastián

Han aparecido en la prensa quejas y peticiones para que las tamborradas de izada y arriada de bandera en Plaza Berria no siempre sean las mismas. Los demás también reivindican su derecho. Que se olviden el integrismo tan caro a los donoxtiarras, que analicen la cuestión y se decida entre todos. A mí me parece de más urgencia e importancia otra cuestión al respecto: ¿hasta cuándo vamos a seguir manteniendo y promocionando una situación colectiva tan peligrosa en la Plaza? Juntar tal masa de personas, bailando, empujándose, con mucha bebida por medio, sin control… Si se sigue así, es seguro que sucederá una desgracia importante. No es seguro cuándo, pero la habrá. ¿Y a quién se le culpará? A mí no, que ya he avisado.

La plaza de la Constitución, abarrotada en la Izada del pasado 20 de enero

Propuesta

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Quitémosle el carácter oficial. Que la representación municipal vaya cada año a un barrio distinto: el Centro, Altza, Ibaeta, Gros, Amara, Añorga, Antiguo, Aiete… Y que cada barrio decida quién se encarga de la subida y bajada del banderín o banderote. Otra propuesta: que en la Plaza Nueva solo suba al tablado un grupo formado por los representantes de las tamborradas de toda la ciudad. Aunque los integristas donoxtiarras se rasguen las vestiduras, todo esto es muy moderno, ha ido cambiando continuamente y puede aguantar bastantes cambios más. Pero sobre todo pido que se el tablado gigantesco que se planta en la plaza y el número de aporreadores de tambor se reduzca.

Ahora que tenemos nuevo alcalde, que encargue un informe, donde se junten las opiniones del vecindario y las de los técnicos de seguridad y que decida los cambios según ello. Aunque, conociendo el tempo de nuestra administración municipal y el de la donoxtiarrería, pondré una vela a San Sebastián para que la cosa aguante unos años sin explotar.