Tengo para mí que Díaz Ayuso es el reverso tenebroso de la Escarlata O’Hara de Lo que el viento se llevó. Ni de lejos tan guapa como Vivien Leigh -y que se muera su novio si miento- pero me refiero sólo al personaje. Me imagino, con realismo estremecedor, a la pequeña Isabelita bonita fugándose de la cuna con un añito, entrando en la cocina y haciéndose con un cuchillo.

Y, pese a su precario equilibrio, amenazando a la tercera mucama filipina en un mes (los angelitos como Ayuso son así, quemapersonas) clamando con media boca: “A Dioz pongo pod teztigo de que jamáz volvedé a pazar hambde, inmigdante”. Y alzándose con un botín de natillas, yogures de fresa y galletas, con el que regresa a su habitación, caminando de espaldas y sin dejar de blandir el cuchillo. Un primor, la chiquitina.

Y su don para poner cara de mosquita muerta y de no haber roto un plato en su vida ha cambiado poco. Lo que ocurre es que hoy eso no se lo cree nadie con algo de instinto de supervivencia si la tiene cerca. Ni Feijóo harto de albariño.

Alberto Núñez Feijóo, es una imagen de archivo. Alejandro Martinez Velez / EP

Total, que como la nena es así de sencilla y carece de afán de protagonismo, decidió contraprogramar el funeral de las víctimas del desastre ferroviario de Adamuz con “su” funeral en “su” catedral de La Almudena de “su” Madrid, oficiado por “sus” tres obispos provinciales (Getafe, Alcalá y Madrid) y que Dios reparta suerte. “¿Y las víctimas? ¿Y los familiares? ¿Y el Estado?”, pregunta desde la quinta fila una señora con tal cara de buena fe que la recomendaría como abuela para cualquiera.

Pues verá, buena mujer, esta Almiranta del Retiro no quería a nadie que le robara planos en su egotrip eclesiástico. Hasta ahí podríamos llegar. Pero a efectos de repercusión mediática el asunto coqueteó abiertamente con el fracaso, de lo que me alegro con ensañamiento y alevosía.

“¿Y el novio?”, insiste la yaya... Pues verá, reina. Paradojas de la vida: Alberto González Amador, aka Alberto Burnet González para las clínicas Quirón, está pendiente de recibir una transferencia de 10.000 euros como indemnización tras la condena del exfiscal general del Estado. Y el Tribunal Supremo ya dispone del montante, abonado por diversas asociaciones, pero le pide a Amador su número de cuenta... Pues lo tiene la UCO, señorías. ¿O es que no se hablan?

Y entre togas y sotanas, otra duda: las dimisiones de Sánchez y Puente podrían ser una reclamación justa, pero ya que Feijóo y Díaz Ayuso son creyentes... ¿Por qué no piden la dimisión de Dios por torpeza en la gestión del planeta? La pediría yo, pero soy ateo y no tengo su móvil ni su e-mail. Ni ganas, claro.