Doctor en Veterinaria por la Universidad la Universidad de Zaragoza en 1998. Fue director de Consumo del Gobierno Vasco y Jefe del Servicio de Salud Pública y Actividades del Ayuntamiento de Donostia
Peste porcina africana (PPA) en Cataluña: un problema de salud animal, no pública
No es un problema de salud pública, las personas no son susceptibles a la infección ni por contacto con los animales ni por ingestión
Los servicios veterinarios oficiales de la Generalitat de Cataluña tuvieron conocimiento de la detección de dos cadáveres de jabalí silvestre y a una distancia aproximada de 1 km entre ambos, los días 25 y 26 de noviembre en Cerdanyola del Vallès, cerca del campus de la Universidad Autónoma de Barcelona. Realizadas las necropsias, ambos presentaban lesiones compatibles con la Peste Porcina Africana. Las sospechas han sido confirmadas por el Laboratorio Central de Veterinaria del Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación de Algete (Madrid).
Ahora los agentes rurales de la Generalitat tratan de blindar el perímetro y evitar la salida de jabalíes de la zona de vigilancia, que se corresponde con 20 kilómetros, con el agravante de que en esa área se sitúan numerosos núcleos urbanos de importancia: Sabadell, Cerdanyola-Ripollet, Sant Cugat y Rubí.
Los controles en España se habían intensificado en los últimos años al llegar la Peste Porcina Africana a países cercanos de la Unión Europea, vehiculada por jabalíes, lo que ha permitido localizar estos dos casos de forma rápida.
Es la primera detección de la enfermedad en el Estado desde noviembre de 1994.
No es un problema de salud pública, las personas no son susceptibles a la infección ni por contacto con los animales ni por ingestión de productos derivados de ellos. Es un problema de sanidad animal con una mortalidad que puede llegar al 100% y con gravísimas repercusiones económicas que obliga a adoptar medidas precisas para lograr su control y erradicación lo antes posible en las zonas afectadas.
Se ha delimitado la zona infectada y proceden a la búsqueda activa y eliminación bajo control oficial de cadáveres de jabalíes silvestres, prohibición de caza en la zona con objeto de evitar el movimiento de jabalíes hacia zona libre, restricción de actividades de carácter no esencial, refuerzo de vigilancia pasiva y medidas de bioseguridad en explotaciones porcinas, visita oficial a las mismas, entre otras.
Se ha aplicado el protocolo que implica la creación de una zona de vigilancia en un radio de 20 kilómetros, cuyas granjas verán restringida tanto su labor operativa como la comercial.
Para el donostiarra Christian Gortázar, catedrático de Sanidad Animal y responsable de la Unidad de Sanidad Animal, del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (Irec), todavía es muy pronto para valorar la situación, y será en los próximos días cuando realmente se podrá conocer el verdadero alcance del brote, tras comprobar si van apareciendo más casos y recuerda el caso de Suecia, que logró controlar la enfermedad en 6 meses, aunque indica que en ese caso había “muy poca densidad de jabalíes”, algo que no ocurre en el caso de Cataluña, desafortunadamente.
Cataluña es una de las regiones mejor preparadas, precisamente por la importancia que tiene el sector porcino lo que les mantiene en permanente alerta para hacer frente a esta amenaza. Gortázar recordaba el acuerdo que firmaron recientemente España y China, en el que el gigante asiático aceptaba la regionalización en caso de que se detectara la enfermedad en nuestro país, lo que ahora podría ser una tabla de salvación porque la confirmación de este caso implica que automáticamente queda cerrado el comercio a terceros países, es decir, fuera de Europa y las exportaciones de carne de porcino representan el 19,3% del total exportado de alimentos y bebidas por Cataluña (año 2024).