Hace diez años, neurólogos de la Universidad de Medicina de Carolina del Sur analizaron el cerebro de Alex Honnold, un portento de la escalada, y concluyeron que no experimenta la sensación de miedo como el resto de los mortales. Su amígdala, una estructura cerebral clave para procesar el miedo y otras emociones, ni se inmuta cuando se expone a situaciones de peligro. Honnold pasó la historia el 3 de julio de 2017 al escalar la mítica pared de granito de El Capitán, en el Parquer Nacional de Yosemite (EEUU), en 3 horas y 56 minutos sin utilizar cuerdas ni arneses. La hazaña se plasmó en Free Solo, que ganó el Óscar al mejor documental largo en 2019. No hace falta ser amante de la escalada para que la cinta te deje boquiabierto. Honnold subió la pared sin más amarres que sus manos, sus pies calzados con pies de gatos y una bolsita de magnesio. Un error significaba caer al abismo. Es tan escalofriante la cinta que por momentos uno de los cámaras deja de grabar del pavor que siente al ver a un Honnold que transmite una tranquilidad pasmosa. El estadounidense se enfrenta mañana a otro reto que esta vez será seguido en masa. Netflix retransmite esta próxima madrugada en directo el intento de escalada de Honnold al rascacielos Taipei 101, en Taiwán, y, lógicamente, lo hará sin cuerdas. A pelo.