Tenemos un año en blanco por delante para escribirlo, dibujarlo o pintarlo de mil colores. No, no me ha dado un ataque de optimismo desenfrenado al entrar en 2026 y seguramente se nos emborrone en lo personal con alguna lágrima o se nos arrugue con algún golpe en la mesa porque la vida es muy cabrona y cuando menos te lo esperas ocurren cosas como la de Suiza.

Pero viene lo del blanco a cuenta de que, por primera vez, el instituto Pantone ha elegido el blanco como color de un año. Este 2026 es blanco, que no suena a verde esperanza pero tampoco a un año negro. El color designado para 2026 es, en concreto, el Cloud Dancer (Pantone 11-4201), “un blanco sublime que sirve como símbolo de influencia calmante en una sociedad que redescubre el valor de la reflexión calmada, un blanco ondulante impregnado de serenidad, que fomenta la verdadera relajación y la concentración, permitiendo que la mente divague y la creatividad respire, dando espacio a la innovación”.

Todo eso; que es verdad que ahora son solo palabras bonitas, pero quién sabe. Que nunca antes habíamos tenido ni usted ni yo la ocasión de estrenar un año en blanco. Y la relajación y serenidad se antoja tan necesaria que parece buena elección. Que lo pinte usted de cosas bonitas. Urte berri on!