La emoción invade la entrega de las Medallas al Mérito Ciudadano
Josetxo Fuentes, Cebanc, Emma Larreta, José Félix Martí Masso y Casa Otaegui han recibido el reconocimiento ciudadano de Donostia de 2026
Donostia ha vuelto a reconocer este lunes el trabajo y el compromiso ciudadano de personas y entidades que, desde distintos ámbitos, contribuyen de manera decisiva a la vida y al progreso de la ciudad. El Salón de Plenos del Ayuntamiento ha acogido la entrega de las Medallas al Mérito Ciudadano, en un acto que ha comenzado con un solemne minuto de silencio en recuerdo de las víctimas del fatal accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba). El gesto colectivo ha marcado el tono de una ceremonia cargada de emoción y reconocimiento.
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Las distinciones, concedidas a propuesta de la ciudadanía, han recaído este año en cinco personas y entidades que representan la diversidad y la identidad de Donostia: el neurólogo e investigador José Félix Martí Masso, la Pastelería Casa Otaegui, Emma Larreta, el centro de formación Cebanc y el coreógrafo Josetxo Fuentes.
El alcalde, Jon Insausti, que se estrenaba como primer edil en este acto, ha subrayado que la ciudad avanza gracias a la generosidad de quienes “han sabido apreciar lo nuevo sin dejar atrás su identidad” y han contribuido a construir “una Donostia moderna y fiel a una identidad propia”. Haciendo referencia a los galardonados, ha destacado que hoy un joven puede formarse y volver a casa a comerse un dulce, llevar a sus padres a un neurólogo de confianza, educarse en igualdad o mantenerse activo a través del baile. “Donostia avanza y lo hace gracias a la generosidad de las entidades que reconocemos aquí”, ha afirmado, antes de agradecerles “por hacer cada día una Donostia mejor”.
El primer reconocimiento ha sido para José Félix Martí Massó, neurólogo e investigador. Donostia, ha asegurado, es su “ciudad de adopción”, un lugar en el que siempre se ha sentido acogido. El galardón le ha suscitado “sorpresa, alegría y agradecimiento”, y lo ha compartido con la ciudadanía anónima que propuso su nombre y con el Ayuntamiento por haberlo elegido. A lo largo de su intervención ha agradecido la paciencia de su familia, ha recordado con emoción a su madre fallecida hace tres años, "sería ahora mismo la persona más feliz del mundo”, y ha mencionado a sus cinco hijos, sus parejas y sus nietos.
“Llegué en 1975 a Donostia y me siento un donostiarra más, no pienso irme nunca”
Ha dedicado el reconocimiento a su esposa, Edurne, destacando su capacidad para conciliar “a la perfección” el trabajo y la educación familiar. Ha reivindicado un sistema sanitario del que ha dicho sentirse orgulloso y ha puesto en valor tanto la formación de jóvenes profesionales como el vínculo humano con sus pacientes, un afecto que, ha señalado, es recíproco.
Dulce trayectoria
A continuación ha subido al estrado un responsable de la Pastelería Casa Otaegui. Iñigo Otaegui ha recogido la medalla y ha invitado a María Otaegui a acompañarle. “Es un honor recibir esta medalla, nos emociona muchísimo”, ha señalado, destacando que el premio ha sido aún más especial por haber sido impulsado por los propios donostiarras. Ha recordado que la pastelería lleva más de un siglo ligada a la vida cotidiana de la ciudad y que ha sido siempre un proyecto familiar. Ha evocado a Emiliana Malkorra, su bisabuela y creadora de la panchineta, “un postre que se ha convertido en otro elemento simbólico de la ciudad”; a su hija, la tía Coro, que ha consolidado el negocio; y a María, representante de la cuarta generación, como ejemplo de continuidad. Coincidiendo con el 140 aniversario de la casa, ha afirmado que la medalla se ha recibido “con gratitud y responsabilidad” y con el compromiso de seguir trabajando para alcanzar, al menos, los 150 años.
El tercer reconocimiento ha sido para Emma Larreta, creadora del proyecto inVISIBLES. Ha agradecido “de corazón” a todas las personas que la han traído hasta este momento y ha puesto en valor lo esencial: “Levantarse cada mañana y sentir los pies en la tierra es un regalo”. Ha afirmado que lo que ha hecho brillar a una ciudad es su gente, “una gente que en la sombra juega las cartas que le han tocado para vivir”, y ha subrayado su preocupación por generar entornos seguros. Ha defendido la importancia de construir buenos cimientos para el futuro y ha compartido una reflexión personal al asegurar que la vida le ha regalado una segunda oportunidad y que está pagando el peaje “muy feliz”. Para Larreta, el eje de la vida ha sido el ser humano y su cuidado ha resultado fundamental.
“La juventud tiene la llave del cambio, solo hay que ayudarles a creer en ella”
Formación
Otra de las medallas ha recaído en Cebanc, recogida por su gerente, Paloma Enríquez. “Es un honor recoger la medalla y hacerlo en un sitio tan simbólico como el Salón de Plenos”, ha afirmado, antes de recordar que Cebanc nació hace más de 50 años en la Plaza de la Constitución, en el corazón de Donostia. En este tiempo, ha explicado, el centro ha acompañado a más de 70.000 personas entre jóvenes, personas adultas y empresas que afrontaban momentos clave de su vida. El reconocimiento lo ha recibido con orgullo, pero también con responsabilidad, y ha sido asumido desde la convicción de que la formación ha mejorado la vida de los donostiarras. Enríquez ha subrayado que "el premio pertenece a todo el ecosistema Cebanc", a un equipo unido que ha sabido crecer con ilusión y compromiso.
El acto ha concluido con el reconocimiento a Josetxo Fuentes, coreógrafo de la Marcha de San Sebastián. Antes de tomar la palabra, ha recibido una sorpresa: la Comparsa de Jardineros que él mismo ha creado le ha rendido un homenaje en forma de baile. Fuentes, por su parte, ha entregado al alcalde una txapela bordada con los escudos de la Real Sociedad, Zazpiak Bat, la ikurriña y el escudo de Donostia. “Recibir esta medalla es un honor inmenso, difícil de expresar con palabras”, ha afirmado emocionado. A sus 80 años, ha reconocido que, pese a creer haberlo visto todo, la vida todavía le ha regalado momentos como éste. Ha indicado que todo su recorrido ha estado guiado por la voluntad de devolver a Donostia lo que la ciudad le ha dado, no solo como lugar donde ha vivido, sino como escenario donde ha aprendido, ha creado y se ha sentido feliz. Ha recordado que cuando en 1994 creó la coreografía de la Marcha jamás hubiera imaginado que aquel baile acabaría formando parte natural de la fiesta.
La ceremonia ha terminado con la Marcha de San Sebastián cantada al unísono por todas las personas presentes, poniendo un cierre simbólico y colectivo a un acto que ha vuelto a reflejar el orgullo de ciudad y el reconocimiento al compromiso ciudadano.
