Emma Larreta, creadora del proyecto inVISIBLES y del grupo de acompañamiento Bidean, ha transformado una experiencia extrema de violencia machista, cuando el que era su pareja la apuñaló hasta 27 veces en pleno centro de Donostia tras lo que que casi se desangra, en una labor social y educativa que hoy impacta a cientos de jóvenes y mujeres. Ahora, sus cicatrices, su resiliencia y su trabajo han sido reconocido con la Medalla al Mérito Ciudadano de Donostia otorgada por las instituciones a propuesta de la ciudadanía.
La ciudadanía le ha reconocido con la Medalla al Mérito. ¿Qué supone para usted?
Fue una sorpresa absoluta. Me enteré porque una mujer con la que trabajo en un taller me escribió “zorionak”. No entendía nada. Solo estar en esa lista ya era un regalo enorme, porque quienes te ponen ahí son personas anónimas, la gente de la calle, la gente por la que yo trabajo y con la que trabajo. Que esas personas piensen que merezco estar ahí me parece un privilegio enorme.
¿Por qué es tan especial este reconocimiento?
Porque es un premio que viene de la ciudadanía, y para un proyecto como el mío, que es por y para la gente, eso lo es todo. Yo vivo con la gente, con sus historias y con sus procesos. Cargo con mi historia, pero también acompaño a mucha gente que tiene la suya. Que ese esfuerzo tenga un reflejo en la gente común es lo más valioso que puede haber.
¿Cuándo decide que su historia podía servir para ayudar a otras personas?
En la cama del hospital, sin haber recibido el alta. Ahí dije: “Esto no puede caer en saco roto. Si he sobrevivido, esto tiene que significar algo”. Pensé en qué herramientas tenía, y arranque con mi capacidad de comunicar, de llegar a la gente y de abrir corazones. Ahí nació inVISIBLES. Con los años se fue transformando y cuando ya criaba a mi hija y me sentía una privilegiada por lo que tenía, hace cuatro años dejé mi trabajo fijo para dedicarme a esto a tiempo completo.
"Esta medalla lleva las caras de todas las personas que sostienen el proyecto cada día. Es de ellas tanto como mía"
¿Qué busca transmitir a la juventud desde inVISIBLES?
Estoy convencida de que la juventud tiene la llave del cambio, pero hay que ayudarle a creer que esa llave sirve. Creo espacios donde puedan reflexionar, donde se hable de las cosas que les interesan, pero también trabajo con ellos temas como el autocontrol, la frustración, la resiliencia, la pasión, el propósito. La vida es complicada, va a traer problemas, y hay que prepararse emocionalmente para afrontarlos.
¿Nota que su mensaje llega?
Muchísimo. Me siguen en redes, me escriben, me cuentan sus avances. Vuelvo a un centro escolar al año siguiente y los alumnos me reconocen. Que un chaval de 16 años te diga “Emma, eres una crack” cuando te cruzas con él, es energía pura. Los espacios que creamos son muy honestos y reales. Cuando les hablas desde la verdad, los jóvenes te escuchan.
Aunque parta desde su experiencia, el proyecto no es solo para personas que han sufrido violencia…
Para nada. La sociedad la formamos todos. Puede que a ti nunca te pase algo así, pero quizás le pase a una amiga o a un hermano. En inVISIBLES hablo de violencia en general, de empatía, de comunidad, de estar para quien lo está pasando mal. Eso es lo que nos hace grandes como personas.
Después llega Bidean. ¿Por qué era necesario crear ese espacio específico para mujeres?
Porque muchas mujeres que han sufrido violencia no llaman a la puerta de un Ayuntamiento ni a la de una consulta. Necesitan un entorno muy particular que sea seguro, sin juicios, acompañado por alguien que ha pasado por lo mismo. Eso es Bidean. No es una cadena de montaje. Cada mujer tiene su mochila, su ritmo, su manera de entender la vida. Respetamos todos los tiempos.
¿Qué es lo más poderoso que ocurre en esos grupos?
El vínculo. El tejido social. Que puedan llamarse, quedar, hablar y no sentirse una carga. Cuando una mujer puede decir “no estoy sola”, eso lo cambia todo. Eso es lo que estamos construyendo. La sociedad necesita ser empática, y no solo con este tema, con cualquier dolor. No es lo mismo mirar con curiosidad que mirar con respeto. Para que una persona pueda dar pasos en su desierto necesita sentir que hay algo que la espera, que no va a ser juzgada.
"Mi esperanza está en la juventud. Si con 15 o 20 años tú te crees que quieres ser una buena persona, alguien que deje un rastro bonito, eso es lo que te sostiene cuando llegan las rachas difíciles"
Jóvenes
Insiste mucho en la prevención y en la juventud. ¿Por qué?
Porque ahí está mi esperanza. Si con 15 o 20 años tú te crees que quieres ser una buena persona, alguien que deje un rastro bonito, eso es lo que te sostiene cuando llegan las rachas difíciles. No la superficialidad, no las máscaras. Eso no vale nada. Lo que importa es lo que llevas dentro y por eso muestro mis cicatrices sin ningún problema. Son solo un forro.
El día de entrega de la medalla coincide con la Tamborrada, que le encanta.
Muchísimo. He vivido muchas tamborradas en Donostia, y cuando desgraciadamente me tuve que mudar, las he vivido desde lejos, incluso en otros países, pero siempre en directo. Me emociona y siempre acabo llorando. Si en el acto consigo hablar sin romperme, me doy por satisfecha.
¿Qué le gustaría que significara este premio?
Una mayor visibilización de inVISIBLES para que llegue a más centros y a más jóvenes. Esta medalla lleva las caras de todas las personas que sostienen el proyecto cada día. Es de ellas tanto como mía.