Eibar | Tan humilde, que había que ir a buscarle

21.02.2021 | 00:39
El pintor eibarrés Jazinto Olabe, en plena faena creativa. Foto: Egoibarra

Mikel Lertxundi escribe la biografía del pintor Jazinto Olabe, profesor de la escuela de dibujo de Eibar de 1907 a 1951

Una plazoleta ubicada en las inmediaciones del estadio de Ipurua lleva su nombre pero gran parte de la ciudadanía eibarresa desconoce quien fue Jazinto Olabe Azpiri (Eibar, 1877-1957).

Sin embargo, todo aquel que lo desee tiene ya la ocasión de conocer la vida y la obra del que fuera uno de los pintores vascos más destacados de su época. El experto Mikel Lertxundi ha escrito la biografía de Jazinto Olabe y la Comisión para la recuperación del patrimonio cultural de Eibar Egoibarra la ha puesto a disposición de todas las personas interesadas en su web.

Según cuenta Lertxundi, Jazinto Olabe fue un "excepcional dibujante y retratista" que nació en Eibar el 15 de agosto de 1877 y que hacia 1886 emigró con su familia a Argentina, donde recibió su primera formación artística y donde permaneció hasta la muerte de su padre (en 1894).

Entonces regresó con su familia a Eibar, pero dos años después se desplazó a Madrid para estudiar en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado. "Hizo cinco cursos y los resolvió con calificaciones sobresalientes, completó su formación ejercitándose en el dibujo del natural en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y en la copia en el Museo del Prado y solucionó las dificultades económicas propias del estudiante siendo acogido a la mesa de servicio de la marquesa de Isasi", explica el biógrafo.

Finalizada su formación, Jazinto Olabe regresó a su ciudad natal, donde ejerció como profesor de la Escuela de Dibujo Municipal (entre 1907 y 1951), desarrolló su labor pictórica y cultivó el arte del damasquinado.

A pesar de ser considerado un gran retratista y dibujante "poseedor de una técnica vigorosa" y de que la primera exposición que hizo en Donostia en 1948 fuera calificada de "verdadero acontecimiento artístico, por la alta calidad de la obra que se exhibe", Olabe es recordado por su humildad. Un crítico de arte lo plasmó tras visitar aquella primera muestra del artista: "tiene un gran defecto, imperdonable en los tiempos exhibicionistas en los que vivimos: el de la humildad. A Olabe hay que ir a buscarlo".

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