Tiempos difíciles para los mercados

24.03.2020 | 01:05
Las instalaciones de MercaIrun durante la tarde de ayer.

Mercairun reduce su horario habitual tras una semana dura para los comerciantes locales

Con el confinamiento en vigor desde hace más de una semana, son muchos ya los sectores de las economías locales que comienzan a notar los efectos del bajón en la actividad diaria. Más allá de las consecuencias de la situación actual en los bolsillos de los comerciantes, la merma en sus ánimos era ayer claramente percepcible en el mercado municipal de Irun, MercaIrun.

Precisamente, una de las medidas adoptadas durante la mañana de ayer por la mesa municipal de coordinación del Ayuntamiento de Irun para hacer frente a la expansión del coronavirus fue la de reducir el horario habitual de MercaIrun, cuyas instalaciones se sitúan en la planta inferior del Parque Comercial Mendibil. Así, el mercado local retrasará su apertura de las 8.30 a las 9.00 horas y adelantará su cierre de las 20.00 a las 19.00 horas durante las próximas semanas.

Aunque el mercado difícilmente podría ser más céntrico, a apenas 200 metros del paseo Colón, la última semana no ha sido sencilla para los responsables de sus establecimientos. Uno de los dependientes de la charcutería Manuel Olasagasti, Miguel, aseguró a este diario que durante los últimos siete días las ventas han sido "muy flojas".

Además del la menor afluencia de los irundarras residentes en barrios periféricos, el aumento de los controles policiales en la frontera con Hendaia ha provocado una importante bajada en los establecimientos de MercaIrun, puesto que, como estimó Miguel, en un día normal "sobre un 20% de los clientes son franceses".

En ese sentido, el dependiente también señaló como factor a tener en cuenta la dificultad de los mercados tradicionales de atraer a las generaciones más jóvenes, que "normalmente prefieren los supermercados".

Iñaki Pikabea, regente de otra de las carnicerías de MercaIrun, recordó que, a pesar de que la semana pasada fue dura por la escasez de trabajo, la anterior fue todo lo contrario: "A la gente le empezó a entrar el miedo y se llevarón mucho producto de golpe, pero esta última semana el miedo ha ido en otra dirección y ahora los clientes prefieren hacer todas las compras en un mismo lugar, en supermercados". El carnicero se mostró poco optimista en cuanto al futuro de los mercados tradicionales: "Lo tenemos negro, es muy difícil competir con las grandes marcas". En cuanto a la sostenibilidad de la situación actual, Pikabea afirmó que aguantará "todo lo que pueda" al frente de su establecimiento.