Las obras de prevención de inundaciones de Hondarribia finalizan su primera fase

Los trabajos se trasladarán de la rotonda de Arroka hacia Baserritar Etorbidea y la parte superior de Higuer Bidea

04.03.2020 | 02:21
Una excavadora asentando la tierra de la rotonda de Arroka, ayer, donde ya se han instalado dos aliviaderos que separarán las aguas pluviales de las fecales.

irun – El camino que conecta la rotonda de Arroka con el entorno del faro de Higuer es una de las vías más importantes de Hondarribia. Aunque se encuentra algo alejada del centro urbano, la carretera de Higuer Bidea es especialmente relevante porque, al discurrir de forma paralela a la cresta de Jaizkibel durante toda su vertiente noroeste, en ella acaban todas las aguas pluviales que se deslizan por las laderas del monte en ese tramo.

Esa condición de "embudo" cobraba hasta ahora especial relevancia durante las tormentas y los temporales. Durante décadas ha sido relativamente habitual que, en los días de fuertes lluvias, las canalizaciones de la vía acabaran colapsando y que el agua se desbordase, provocando auténticas cascadas que se precipitaban, normalmente, en el entorno de los apartamentos de Iterlimen. A su vez, las aguas acababan deteriorando la propia calzada de Higuer Bidea y las paredes de las laderas, causando varios desprendimientos a lo largo de los años.

Tras múltiples incidentes de ese tipo en la zona, en 2018 el Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Hondarribia acometieron los trabajos de estabilización de la carretera de Higuer Bidea y del acantilado, colocando mallas metálicas reforzadas en el terreno con un elevado presupuesto de 2,4 millones de euros. No obstante, la reparación de la carretera no hizo desaparecer el problema subyacente, la verdadera raíz de los desprendimientos: la falta de capacidad de evacuación de aguas pluviales de las canalizaciones existentes en la vía.

Para que Higuer Bidea no vuelva a deteriorarse, Servicios de Txingudi decidió atacar la causa de las inundaciones realizando una renovación integral de toda su red de drenaje. Las obras, que arrancaron el pasado mes de octubre, acaban de finalizar su primera fase, que se ha centrado sobre todo en el entorno de la rotonda de Arroka, donde finaliza la carretera del faro. La gerente de Servicios de Txingudi, Leire Zubitur, y el alcalde de Hondarribia, Txomin Sagarzazu, se acercaron ayer allí para dar cuenta del estado del proyecto.

"A buen ritmo" A pesar de las limitaciones que han supuesto para los trabajos el hecho de que el tráfico de vehículos se haya mantenido, en parte, en la rotonda de Arroka, Sagarzazu aseguró que las obras se están materializando "a buen ritmo". En ese sentido, la aparición imprevista de material rocoso bajo la rotonda, "más costoso de excavar", no ha afectado en demasía al desarrollo del proyecto, que para el alcalde es "prioritario para la comarca y para el desarrollo de la red de drenaje urbano" de Hondarribia.

Los detalles técnicos de la actuación los dio Zubitur, que explicó que la actuación principal de los últimos meses ha sido la rehabilitación del aliviadero de aguas situado bajo la rotonda de Arroka y la construcción de un segundo aliviadero de mayor tamaño. En palabras de Zubitur, los aliviaderos son "arquetas de grandes dimensiones que cuentan con una cámara interior en la que se recogen, de forma selectiva, las aguas fecales que no se hayan recogido aguas arriba".

Esta intervención supone un paso adelante en la diferenciación de aguas del entorno ya que dos de las vías que desembocan en la rotonda de Arroka, la calle Ramón Iribarren y Baserritar Etorbidea, cuentan por el momento con redes de drenaje unitarias; es decir, que no diferencian entre aguas fecales y pluviales, virtiéndose mezcladas en los aliviaderos, algo que no cambiará hasta que Servicios de Txingudi "haga las renovaciones correspondientes". No obstante, los nuevos aliviaderos permiten la diferenciación entre ambos tipos de aguas, facilitando que las fecales acaben en la depuradora y que las pluviales se viertan a la bahía de Txingudi.

Además, la tecnología con la que cuentan los aliviaderos permitirá a Servicios de Txingudi saber en tiempo real "cuándo se alivia y cuánto se alivia", para que los operadores cuenten con mayor información a la hora de manipular la válvula reguladora de caudal con la que cuentan. Aunque todavía no está instalado, la red también contará con un dispositivo de medición de la calidad del agua.

Una vez ejecutados los aliviaderos, Servicios de Txingudi pasó a instalar los nuevos colectores del primer tramo de Higuer Bidea, el más cercano a la rotonda. Con unos 1,8 metros de diámetro los nuevos conductos de canalización de ese primer tramo dificultarán mucho el colapso de la red de drenaje, por la que pueden llegar a pasar hasta 11.000 litros por segundo.

En la segunda fase del proyecto, que arranca ahora, se instalará una arqueta de confluencias en la intersección entre Higuer Bidea y Baserritar Etorbidea, donde se encontrarán las aguas que bajan de ambos caminos, y se continuará con la renovación de los conductos de drenaje de la carretera del faro, disminuyendo el diámetro de las vías de canalización a medida que se ascienda por el camino. En la parte más alta de la vía, los conductos serán de "30 o 40 centímetros de diámetro", en palabras de Zubitur.

afecciones al tráfico Con el final de la fase uno de la renovación de la red de drenaje, las limitaciones al tráfico en la zona han sufrido modificaciones. En primer lugar, la rotonda de Arroka vuelve a funcionar como tal (las obras no permitían el giro completo hasta ahora), si bien se mantiene la prohibición de subir por Baserritar Etorbidea.

Con el desplazamiento de los trabajos hacia la parte superior de Higuer Bidea, las obras ocuparán un carril y habrá tramos de circulación alternativa, regulada por semáforos. "Quiero agradecer a la ciudadanía y a los que nos visitan la paciencia que están teniendo, sabemos que todas las obras son molestas pero el objetivo merece la pena", finalizaba Sagarzazu.

A pesar de que es Servicios de Txingudi la entidad pública que está ejecutando las obras, el proyecto también cuenta con financiación, al 42,5% de la Agencia Vasca del Agua, URA. Con un presupuesto de 2,4 millones de euros, es la propia agencia bidasotarra la que pone el 57,5% del dinero restante. El proyecto está enmarcado en el programa de inversiones P2025 de la Mancomunidad.

Con 2,4 millones de presupuesto, la renovación de la red de drenaje de Higuer Bidea está cofinanciada por la agencia vasca del agua URA

Los trabajos reforzarán en gran medida la capacidad de evacuación de aguas pluviales del camino, evitando el colapso de la red