Urolako Trena: el Orient Express de Gipuzkoa
Agatha Christie escribió Asesinato en el Orient Express, pero seguro que también hubiera ambientado alguna novela en el tren del Urola si lo hubiera conocido. No tenía el lujo ni el glamour del Orient Express, pero tenía todo el encanto del mundo. Se hizo un hueco en el corazón de todos los que lo conocieron. Probablemente, el tren que mayores muestras de cariño ha recibido. Han pasado casi 40 años desde su cierre y se le sigue recordando. El domingo se cumplen 100 años de su inauguración y se ha organizado una media maratón en su honor. Los corredores saldrán de la estación de Zumarraga y la meta estará situada en la de Azpeitia. Irán por el bidegorri, que fue el trazado del tren.
La falta de inversiones y la competencia del transporte por carretera provocó que el tren que unía Zumarraga y Zumaia se convirtiera en vetusto y simpático, pero este ferrocarril nació con objetivos ambiciosos: ofrecer un medio de transporte moderno, cómodo y rápido; sustituto de los tortuosos caminos que recorrían las caballerizas y las carretas de bueyes.
Fue uno de los primeros ferrocarriles eléctricos del Estado, contó con los primeros coches fabricados con metal y fue la última línea de ferrocarril que se construyó en Euskadi hasta las inversiones en el tramo vasco del tren de alta velocidad. Llegó a contar con más de 160 trabajadores y casi un millón de pasajeros al año.
La inauguración, en 1926, corrió a cargo de Alfonso XIII. Y el último viaje lo hizo en 1986. Los vecinos de la cuenca del Urola se manifestaron en contra del cierre. Uno de los trabajadores, el urretxuarra Iñaki Galdona, hizo una huelga de hambre. Pero no sirvió de nada. El Gobierno Vasco decretó su cierre y sustituyó el ferrocarril por una línea de autobuses.
El del Urola era un ferrocarril de vía estrecha que unía Zumarraga y Zumaia. Por aquel entonces Zumarraga era un nudo ferroviario importante, pues en su plaza de las estaciones coincidían tres líneas: la del Norte (que unía Madrid con París, por Irun), la de los Ferrocarriles Vascongados (que enlazaba Zumarraga con Bergara y de allí se podía ir a Vitoria y Bilbao) y la del Urola (que enlazaba Zumarraga con el puerto de Zumaia y con la línea Bilbao-Donostia).
El tren, que serpenteaba junto al río Urola, tenía un recorrido de 36,6 kilómetros. A lo largo del mismo se construyeron 29 túneles y 20 puentes. Se salía de un túnel para atravesar un puente, sobre todo en el tramo Zumarraga-Azkoitia. Contaba con 16 estaciones y apeaderos: Zumarraga, Urretxu, Agiña, Aizpurutxo, Olotzaga, Azkoitia, balneario de San Juan, Loiola, Azpeitia, Lasao, balneario de Zestoa, Zestoa, Iraeta, Arroa, Zumaia empalme y Zumaia villa.
Todos los edificios fueron diseñados por el arquitecto Ramón Kortazar y no hay dos iguales. Algunos están en estado de abandono, mientras que otros siguen teniendo utilidad. La estación de Urretxu acoge el gaztetxe de la localidad, la de Azkoitia la biblioteca, la de Azpeitia el Museo Vasco del Ferrocarril, la de Lasao una parada del tren de vapor de este museo...
Con motivo del centenario, se ha restaurado uno de los automotores que durante 60 años llevaron a los trabajadores de las fábricas, a las baserritarras que acudían a los mercados y a los bañistas de las playas de Zumaia. Ese automotor se puede admirar en el mencionado museo. El tren de vapor de este museo recorre la parte del trazado del ferrocarril que iba de Azpeitia a Lasao, mientras que la parte que iba de Zumarraga a Azkoitia es un bidegorri repleto de túneles y puentes. La Diputación va a alargar el bidegorri hasta Zumaia y la media maratón de mañana se convertirá entonces en maratón.
No es el único acto que se ha organizado con motivo del centenario. El jueves, Juanjo Olaizola, director del Museo Vasco del Ferrocarril, ofreció una conferencia en Zumarraga. Y la casa de cultura de este pueblo acoge una exposición fotográfica. Estará abierta hasta el 7 de marzo.
Pero las muestras de cariño no vienen provocadas por el centenario. Han sido continuas desde que se cerró la línea. Los vecinos no han olvidado su tren (lo llamaban Gure Trena) y sigue estando presente en el valle del Urola. Los trikitilaris Imuntzo y Epelarre tocaron la canción Urolako Trena en el campeonato de trikitilaris de 1988. Un bar de Urretxu se llama Gure Trena. También en Urretxu, el artista Boemius dedicó un mural al tren. Mikel Imaz ha publicado el libro Urola: camino de hierro y agua. Y el legazpiarra Sabino Legarda-Ereño, junto con Galdona, ofrece un audiovisual sobre el tren. Las fotos las sacó él a comienzos de los años 80. Unas fotos que ya quisiera el Oriente Express...
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