La Sociedad Cultural Coro Ametsa de Irun cuenta desde hace unos meses con una nueva formación: Kimua. El nombre, que en euskera significa “brote”, define bien el espíritu del proyecto: una nueva rama que nace dentro de la propia Sociedad para florecer y dar continuidad a su actividad coral, abriendo nuevas posibilidades.

Al frente de la agrupación se encuentra Leticia Vergara, que dirige el Ametsa Txiki desde el año 2007, y quien explica que la idea no surgió de un día para otro, sino que fue tomando forma paulatinamente. En el grupo de los más jóvenes observaban cómo las integrantes mayores, al cumplir 15 o 16 años, querían seguir cantando. Les atraían especialmente los grandes proyectos sinfónicos del Ametsa, pero no siempre podían asumir la exigencia de tres ensayos semanales que requiere el coro principal.

Al mismo tiempo, había personas que ya habían dejado el Ametsa precisamente por esa dificultad para compaginar horarios y compromisos. Kimua nace para dar respuesta a ambas realidades: un coro con un repertorio más camerístico y con menor carga semanal, ya que los ensayos tienen lugar cada tres o cuatro semanas, los sábados por la mañana.

Un grupo intergeneracional

Aunque en el pasado la Sociedad contó con un coro juvenil, Kimua no pretende recuperar aquel formato. “No queríamos volver a esa idea”, señala Vergara. El nuevo grupo reúne voces de distintas edades, aproximadamente entre los 14 y los 55 años, con una presencia destacada de jóvenes de 14 y 15 y de adultos a partir de los 45.

La convivencia entre generaciones es uno de los valores que se quieren reforzar. Los cantores con más experiencia aportan seguridad y recorrido musical; los más jóvenes, frescura e impulso. Esa combinación, en opinión de Vergara, enriquece tanto el ambiente interno como el resultado artístico.

Atraer nuevos públicos

El debut de Kimua tuvo lugar el pasado 28 de diciembre, en el concierto de Navidad de la Sociedad Cultural. Vergara asegura que la acogida fue positiva, tanto por parte del público como de los propios integrantes, que afrontan esta nueva etapa con ilusión. 

No obstante, reflexionando sobre la situación actual del mundo coral, la directora de la nueva agrupación admite que este no encaja fácilmente con los valores de inmediatez y rapidez que predominan hoy en día. “La música requiere tiempo, proceso y aprendizaje, algo que no siempre casa con la cultura de lo instantáneo”, explica.

Lejos de resignarse, Vergara apuesta por la imaginación. Considera que los coros no pueden esperar que el público acuda “como venía hace 50 años. Si se quiere llegar a nuevas audiencias, hay que probar formatos distintos y aprovechar todos los recursos que ofrece el mundo coral”.

En esa línea, Kimua prepara para primavera, previsiblemente para el 23 de abril, un concierto de aproximadamente media hora, con obras para coro y piano. La intención es, por un lado, que la preparación sea amable y motivadora para los cantores, “que venir a los ensayos les resulte divertido y estén siempre a gusto”. Por otro, buscan que el público encuentre un formato más ligero, quizá más accesible. “Yo canto conciertos de hora y media e incluso de dos horas, pero se dirigen a un público que viene dispuesto a eso. Para conseguir acercar el mundo coral a nuevos públicos es necesario renovarse”, afirma.

Nuevas incorporaciones

Además del concierto de primavera, el calendario de Kimua para los próximos meses  también incluye su participación conjunta en las fiestas de San Marcial, el 14 de junio, junto al resto de coros de la Sociedad.

No obstante, Vergara asegura que a corto plazo, el reto principal  es consolidar el grupo. “Subsistir no es un objetivo banal. Ahora mismo no tenemos planes a futuro, queremos mantenernos en el tiempo disfrutando de la música”, relata Vergara. 

La formación, que actualmente cuenta con veinticinco cantores, se encuentra abierta a nuevas incorporaciones. Tal como apunta su directora, basta con tener la voz sana y conocimientos básicos de lectura musical. De hecho, desde la Sociedad animan a cualquier persona interesada a acercarse y a conocer el proyecto. “Pueden venir cualquier tarde, normalmente hay gente a partir de las seis o siete, y el horario de oficina es los martes de cinco a ocho. Si alguien tiene interés, que se acerque y hable con nosotras”, agrega.