La sirena del tren del Urola vuelve a sonar
La presentación de la media maratón Urolako Trena Maratoia ha acogido la puesta de largo de una unidad del ferrocarril restaurada para conmemorar el centenario de la inauguración de la línea férrea entre Zumarraga y Zumaia el 22 de febrero de 1926
El 22 de febrero de 1926 se inauguró el ferrocarril del Urola. Cien años después, la red ferroviaria que sirvió de punto de encuentro y nexo de comunicación entre los tres valles que forman la cuenca del río que les da nombre es historia.
El 12 de julio de 1986, sus raíles vieron pasar las últimas unidades que durante 60 años habían marcado el pulso de la comarca, antes de que llegara el definitivo cierre del ferrocarril del Urola.
Urolako Trena Maratoia
Sin embargo, todo este pasado está cobrando un inusitado impulso en 2026, coincidiendo con el centenario de la inauguración del ferrocarril del Urola.
El 22 de febrero servirá de marco a la primera edición de Urola Trena Maratoia. La prueba nace con el objetivo de convertirse en un maratón de referencia, aunque en este primer año la prueba tendrá el formato de media maratón, al no estar disponible aún el tramo entre Zestoa y Arroa.
800 corredores tomarán la salida en Zumarraga la mañana de ese día. Por delante tendrán un recorrido que les llevará camino del Museo del Ferrocarril de Azpeitia, donde estará instalada la línea de llegada.
Una mirada al pasado
Allí les estará esperando también otro de los protagonistas del centenario: el único automotor de los trenes del Urola que aún se conserva.
El vehículo ha sido testigo del acto de presentación de la carrera con la que se conmemoran los 100 años de la inauguración del ferrocarril.
Antes de dar a conocer los pormenores de la prueba ha habido ocasión de visitar la unidad, que luce esplendorosa después de la profunda labor de restauración de algunos de sus elementos principales llevada a cabo por los miembros de la Asociación de Amigos del Museo del Ferrocarril-Euskotren.
Una vida muy sacrificada
La tarea no ha sido fácil, como ha manifestado Juanjo Olaizola, director del museo.
«Después de 60 años de trabajo, en los que tuvo una vida bastante dura, y cuarenta de abandono, la unidad estaba bastante deteriorada. Ha habido que desarmarla para poder sanear sus elementos pieza a pieza, antes de volverlos a ensamblar».
Restauración estética
Su aspecto es espectacular y parece que podría ponerse a circular por las vías de un momento a otro.
Sin embargo, a día de hoy no es posible, aunque no se descarta que pueda hacerlo en el futuro. «La restauración que se ha llevado a cabo es estética. El automotor cuenta con todos los elementos (motor, controles…) para poder funcionar, pero habría que repararlos. Se podría restaurar funcionalmente si alguna entidad estuviera interesada en apoyar el proyecto».
Unidad M6
El vehículo presentado este mediodía en el Museo del Ferrocarril de Azpeitia es uno de los siete automotores suministrados por la firma alemana Siemens & Schuckert al ferrocarril del Urola.
En concreto, se corresponde con la unidad M6 y, al igual que las restantes, cuenta con carrocería de la firma Carde y Escoriaza, de Zaragoza. Su cometido era servir de elemento tractor a los 14 remolques de carrocería metálica y a los siete de madera construidos por CAF de Beasain.
Clase Única y Clase Salón
La unidad cuenta con dos cabinas situadas en cada uno de los extremos, desde las que el conductor dirigía la máquina, dependiendo el uso de cada una de ellas del sentido de la marcha. El automotor cuenta también con un pequeño espacio que era utilizado para el transporte de mercancías (paquetería, cartas…).
El conjunto se completa con el área reservada a los pasajeros. Este espacio se divide en una zona denominada Clase Única, en la que los ocupantes viajaban sentados en bancos de madera.
Junto a ella hay otra que responde al nombre de Clase Salón, que presenta mayores comodidades. En este caso los viajeros colocaban sus posaderas en asientos acolchados que hacían más placentero su viaje.
El sonido de la sirena
«Esta distribución se mantuvo en todas las unidades del tren, desde el automotor hasta los vagones. En 1965 la situación cambió cuando se decidió retirar los acolchados de los vagones. Sin embargo, se mantuvieron hasta el final en los automotores, que contaban también con calefacción», ha señalado Olaizola.
No ha faltado en este restauración un sonoro recuerdo del pasado del viejo ferrocarril, como la potente sirena que, a diferencia de los tradicionales silbatos, anunciaba la llegada del tren y que este martes ha vuelto a sonar en Azpeitia.